Catón
Reforma - De Política y Cosas Peores
20 de Junio del 2006
Hay quienes me llaman alarmista porque digo que López Obrador es un peligro para México. Y otras cosas me llaman que no comienzan con la inocua letra a, sino con la pe -esa be exagerada-, o con la ce y la che, letra esta última que en México da para muchas rotundidades expletivas. Claro que considero a López Obrador un peligro para México. Me preocupa su desdén por la ley, que tantas veces ha mostrado; me preocupa que confunde su propia voluntad con la voluntad del pueblo; me preocupa su falta de preparación, la pobreza de ideas y conceptos que mostró en el debate, pobreza que ningún subsidio o dádiva podría remediar. Pero si López Obrador me inquieta, más me inquietan quienes con él llegarían al poder si AMLO ganara la elección. Llegarían, desde luego, todas las feroces tribus perredistas, entre las cuales las hay de radicales extremistas, y otras capitaneadas por gente ducha en todas las malas artes de la corrupción, mujeres y hombres sin oficio pero con mucho beneficio que han hecho de la violencia callejera y de la ilegalidad un modo de vivir, y que en toda su vida no completan un turno de ocho horas de trabajo. Es decir llegarían los Bejarano, los Ponce, los Ímaz, las señoras Padierna y similares, a quienes el eventual triunfo de López Obrador les lavaría todos los pecados. A su lado estarían los macheteros de Atenco, los taxistas piratas, los panchos y chuchos, el ambulantaje, los “maestros” que cobran siempre sin dar clases jamás, los porros y porras del Consejo General de Huelga, los grupos armados, los posesionarios e invasores profesionales de terrenos, y esas pobres mujeres que se desnudan y exhiben sus vergüenzas en el Paseo de la Reforma sin que ninguna feminista de la izquierda proteste por tan patético espectáculo en nombre de la dignidad de la mujer. Si López Obrador llega a la Presidencia no llegará solo. No puede pensarse que los reyezuelos que manejan los grupos del PRD en el Distrito Federal le hayan dado su apoyo “ese apoyo merced al cual el tabasqueño pudo hacer a un lado a Cuauhtémoc Cárdenas-, sin haber establecido con él compromisos que les permitirán mantener y acrecentar sus cotos de poder. Por eso he dicho y seguiré diciendo que López Obrador representa un peligro para México, por él y por los que llegarían con él si por desgracia AMLO ganara la elección. Me dicen que un Congreso fuerte y las instituciones nacionales evitarían esa peligrosidad. Pero nadie nos asegura que tendremos un Congreso fuerte. A las instituciones AMLO las ha descalificado ya. Y siempre tendría López Obrador el respaldo incondicional de su clientela para ejercer una presidencia fuerte, de corte autoritario. Por eso es peligroso: por su dogmatismo, su falta de actitudes democráticas, su populismo, el maniqueísmo de su discurso y su tendencia a crear la división en vez de llamar a la concordia. A más de eso, si los perredistas se alzan con el poder ya no estarían dispuestos a soltarlo; harían cualquier cosa para retenerlo. Dígase lo que se diga, díganme como me digan, Andrés Manuel López Obrador es un peligro para México. El que tenga ojos para ver que vea… Narraré un cuentecillo a fin de paliar el estremecimiento… Dos tramperos de Arkansas iban a pasar un año en la montaña. El hombre de la tienda donde compraron las vituallas les ofreció sendas raquetas forradas con piel de castor, cada una de las cuales tenía una perforación. “-En la montaña no hay mujeres -les explicó-. Quizá les hagan falta estas raquetas”. “-¡Qué indignidad! -exclaman los dos tramperos con disgusto-. ¡No las queremos!”. “-Llévenlas de cualquier modo -insiste el de la tienda-. Si no las usan les devolveré su dinero al fin del año”. Pasaron doce meses, y uno de los tramperos volvió al pueblo. Le pregunta el tendero: “-¿Dónde está su amigo?”. “-Lo maté -responde sombríamente el individuo-. Lo sorprendí en la cama con mi raqueta”… FIN.
20 de junio de 2006
De ganadores y perdedores
Federico Reyes Heroles
Grupo Reforma
20 de Junio del 2006
Lo primero es observar el grado de intensidad con el que se vive la elección. Ésa es su percepción. Hay de todo: desde quien dice que da exactamente igual, hasta los que atormentados hablan de un país que podría irse al despeñadero por un cuarto de siglo. Si diera igual estaríamos admitiendo que la vida institucional del país es ya tan sólida que los riesgos de bandazos son remotos. Ese ciudadano es un ganador, vive en un país que siente democrático. El perdedor por su lado cree vivir en un país bananero en el cual la mente de una persona marca el destino de una nación. Como siempre la realidad está en los grises.
A 15 días de la elección se andan firmando acuerdos de legalidad que en el fondo cuestionan el compromiso de los partidos con el respeto a la ley e incluso la seriedad y honestidad de las cabezas del IFE. Eso y no otra cosa es el reclamo de auditar el padrón, el PREP y el programa de conteo rápido. Sólo quien se siente perdedor puede negar los evidentes avances institucionales que todo el mundo -y no es metáfora- reconoce. Ése es el México de la desconfianza como negocio, de la barbarie de quien amenaza al país mirando sólo su propio interés. A dos semanas de la elección ya se siembra la idea de una anulación, proceso cuyas causales no parecieran muy sólidas.
Pero allí está la otra historia, la de la credencial y las listas con fotografía que evita que los muertos salgan de sus tumbas a querer expresar sus simpatías políticas; la historia de las 130 mil casillas en manos de casi un millón de ciudadanos que confían en los ciudadanos, casillas con representantes de los partidos políticos que suponemos estarán vigilantes de sus intereses cruzados; la historia de una vía jurídica para impugnar las irregularidades a través de órganos autónomos; la historia de una serie de normas comunes que los partidos se dieron a sí mismos y que los han llevado a victorias y derrotas aceptadas en cuatro elecciones federales. Ésta debe ser la tercera elección presidencial que transcurra sin sobresaltos y que nos habla de un país institucional que los perdedores no quieren admitir.
Por supuesto que ha habido errores y graves, por ejemplo, caer en la trampa de descalificar spots que es una historia sin fin. El andar tratando de poner mordazas a diestra y siniestra incluido al Consejo Coordinador Empresarial que está en todo su derecho de defenderse frente al simplismo de López Obrador de que “los de arriba”, los empresarios, no pagan impuestos. ¿De dónde sale el gasto público? Imprudencia y error grave de Fox haberse metido al resbaloso terreno de impulsar al candidato del PAN por vía de lo hecho en su gestión. Conciencia de perdedor que imagina un país de tontos en que semejante maniobra no generaría reacciones. Pero con todo y estos tropiezos, a pesar de los perdedores que no pueden reconocer el país que ellos mismos lograron forjar, el proceso está encarrilado y sea quien sea el ganador y el margen de victoria, habrá una fórmula para digerirla.
También es cuestión de percepción imaginar el futuro. ¿Podría el próximo Presidente de México reinventar al país? En primer lugar están los pesos y contrapesos internos -la Cámara de Diputados y el Senado divididos entre tres fuerzas, lo mismo que congresos locales-, equilibrios que es imposible disolver de la noche a la mañana. Viva la pluralidad. Con visión de ganador tendríamos que admitir que el país tuvo en la locuacidad de Fox una prueba fuerte: sus arranques religiosos, su incapacidad para lograr acuerdos, el desafuero, las ambiciones de su esposa, etc. Y aquí estamos, como también está la globalidad que impone contrapesos externos. Ésa es otra garantía de estabilidad.
AMLO genera miedo entre muchos mexicanos. Pros y contras de su discurso polarizante: ha conquistado a ciertos segmentos y ha espantado a otros. Allí están las cifras de Grupo REFORMA: 45 por ciento considera que sus seguidores pueden provocar conflictos postelectorales; 30 por ciento piensa que con AMLO a su familia le iría peor; y 33 por ciento piensa que provocaría una crisis económica. López Obrador ha logrado aglutinar muchos perdedores reales que piensan, quizá desde su óptica justificadamente, que todo el proceso modernizador no ha servido de nada, que el país está hoy peor que hace dos décadas, que perdimos el rumbo. Lo paradójico del caso es que ese mismo proceso ha creado también muchos ganadores, los que sienten, porque es real, que su salario se ha recuperado, los que han tenido acceso a planes de vivienda, a créditos, los que gracias a la apertura han mejorado su consumo que son decenas de millones. Esos ganadores votantes, del PRI y el PAN, actores principales de la modernización económica, están divididos por fobias miopes, cuando deberían de estar unidos en lo esencial: el rumbo del país. Por eso AMLO podría ganar con el tercio aglutinado para el cual todo ha sido retroceso.
Las dos visiones del mundo de los punteros finales encarnan una discusión apasionante. Más allá de los colores partidarios, ¿de verdad no ha habido mejorías en las últimas dos décadas? De la reducción de la pobreza extrema, al incremento en el ingreso per cápita y el ensanchamiento de las clases medias, la tesis se desploma. En todo caso lo que vale reclamar es que esos beneficios no alcanzaron a los millones que tuvieron que migrar y a los millones de pobres que son una vergüenza de México.
El proceso nos dirá qué visión de país ganó, si la de los que se sienten justificadamente perdedores o la de los ganadores, muchos de los cuales quizá ni siquiera saben que lo son. Veremos.
Grupo Reforma
20 de Junio del 2006
La percepción son hechos en tanto que la gente cree en ellos.
Berkeley
Berkeley
Lo primero es observar el grado de intensidad con el que se vive la elección. Ésa es su percepción. Hay de todo: desde quien dice que da exactamente igual, hasta los que atormentados hablan de un país que podría irse al despeñadero por un cuarto de siglo. Si diera igual estaríamos admitiendo que la vida institucional del país es ya tan sólida que los riesgos de bandazos son remotos. Ese ciudadano es un ganador, vive en un país que siente democrático. El perdedor por su lado cree vivir en un país bananero en el cual la mente de una persona marca el destino de una nación. Como siempre la realidad está en los grises.
A 15 días de la elección se andan firmando acuerdos de legalidad que en el fondo cuestionan el compromiso de los partidos con el respeto a la ley e incluso la seriedad y honestidad de las cabezas del IFE. Eso y no otra cosa es el reclamo de auditar el padrón, el PREP y el programa de conteo rápido. Sólo quien se siente perdedor puede negar los evidentes avances institucionales que todo el mundo -y no es metáfora- reconoce. Ése es el México de la desconfianza como negocio, de la barbarie de quien amenaza al país mirando sólo su propio interés. A dos semanas de la elección ya se siembra la idea de una anulación, proceso cuyas causales no parecieran muy sólidas.
Pero allí está la otra historia, la de la credencial y las listas con fotografía que evita que los muertos salgan de sus tumbas a querer expresar sus simpatías políticas; la historia de las 130 mil casillas en manos de casi un millón de ciudadanos que confían en los ciudadanos, casillas con representantes de los partidos políticos que suponemos estarán vigilantes de sus intereses cruzados; la historia de una vía jurídica para impugnar las irregularidades a través de órganos autónomos; la historia de una serie de normas comunes que los partidos se dieron a sí mismos y que los han llevado a victorias y derrotas aceptadas en cuatro elecciones federales. Ésta debe ser la tercera elección presidencial que transcurra sin sobresaltos y que nos habla de un país institucional que los perdedores no quieren admitir.
Por supuesto que ha habido errores y graves, por ejemplo, caer en la trampa de descalificar spots que es una historia sin fin. El andar tratando de poner mordazas a diestra y siniestra incluido al Consejo Coordinador Empresarial que está en todo su derecho de defenderse frente al simplismo de López Obrador de que “los de arriba”, los empresarios, no pagan impuestos. ¿De dónde sale el gasto público? Imprudencia y error grave de Fox haberse metido al resbaloso terreno de impulsar al candidato del PAN por vía de lo hecho en su gestión. Conciencia de perdedor que imagina un país de tontos en que semejante maniobra no generaría reacciones. Pero con todo y estos tropiezos, a pesar de los perdedores que no pueden reconocer el país que ellos mismos lograron forjar, el proceso está encarrilado y sea quien sea el ganador y el margen de victoria, habrá una fórmula para digerirla.
También es cuestión de percepción imaginar el futuro. ¿Podría el próximo Presidente de México reinventar al país? En primer lugar están los pesos y contrapesos internos -la Cámara de Diputados y el Senado divididos entre tres fuerzas, lo mismo que congresos locales-, equilibrios que es imposible disolver de la noche a la mañana. Viva la pluralidad. Con visión de ganador tendríamos que admitir que el país tuvo en la locuacidad de Fox una prueba fuerte: sus arranques religiosos, su incapacidad para lograr acuerdos, el desafuero, las ambiciones de su esposa, etc. Y aquí estamos, como también está la globalidad que impone contrapesos externos. Ésa es otra garantía de estabilidad.
AMLO genera miedo entre muchos mexicanos. Pros y contras de su discurso polarizante: ha conquistado a ciertos segmentos y ha espantado a otros. Allí están las cifras de Grupo REFORMA: 45 por ciento considera que sus seguidores pueden provocar conflictos postelectorales; 30 por ciento piensa que con AMLO a su familia le iría peor; y 33 por ciento piensa que provocaría una crisis económica. López Obrador ha logrado aglutinar muchos perdedores reales que piensan, quizá desde su óptica justificadamente, que todo el proceso modernizador no ha servido de nada, que el país está hoy peor que hace dos décadas, que perdimos el rumbo. Lo paradójico del caso es que ese mismo proceso ha creado también muchos ganadores, los que sienten, porque es real, que su salario se ha recuperado, los que han tenido acceso a planes de vivienda, a créditos, los que gracias a la apertura han mejorado su consumo que son decenas de millones. Esos ganadores votantes, del PRI y el PAN, actores principales de la modernización económica, están divididos por fobias miopes, cuando deberían de estar unidos en lo esencial: el rumbo del país. Por eso AMLO podría ganar con el tercio aglutinado para el cual todo ha sido retroceso.
Las dos visiones del mundo de los punteros finales encarnan una discusión apasionante. Más allá de los colores partidarios, ¿de verdad no ha habido mejorías en las últimas dos décadas? De la reducción de la pobreza extrema, al incremento en el ingreso per cápita y el ensanchamiento de las clases medias, la tesis se desploma. En todo caso lo que vale reclamar es que esos beneficios no alcanzaron a los millones que tuvieron que migrar y a los millones de pobres que son una vergüenza de México.
El proceso nos dirá qué visión de país ganó, si la de los que se sienten justificadamente perdedores o la de los ganadores, muchos de los cuales quizá ni siquiera saben que lo son. Veremos.
19 de junio de 2006
Voto por México
Denise Dresser
Reforma
19 de Junio del 2006
A veces México duele. Mansamente, insoportablemente, como decía el poeta Jaime Sabines que duele el amor. Como esa lanza que atraviesa el cuerpo al recibir un correo electrónico con las palabras “es usted una pen…, apoya al Peje, se cree muy inteligente, pero no hay ninguna diferencia entre un idiota anciano jodido que apoya al Peje por hambre y usted, es una basura váyase a la ver… pen…”. Y como ésa, tantas otras palabras cuchillo. Palabras bisturí. Palabras bayoneta. Palabras que van arando las viñas de la ira en vez de abonar el campo compartido.
Porque México se ha convertido en el país de todo o nada. Hay que votar por Felipe Calderón o sobrevendrá el caos, dicen unos. Hay que votar por Andrés Manuel López Obrador o México seguirá siendo una plutocracia, dicen otros. Va a destruir al país, dicen unos. Va a entregar al país, dicen otros. El populista vs. el derechista. El mesías vs. el pirrurris. El hombre peligroso para la derecha vs. el hombre capturado por la derecha. Así se ven ambos bandos. Así se desprecian ambos grupos. Sobremesa tras sobremesa, conferencia tras conferencia, desplegado tras desplegado. Toda la razón con quienes apoyan a Calderón o toda la verdad con quienes idolatran a su adversario.
Lanzando diatribas, aventando calificativos, pavimentando el camino para la confrontación. Spots van y cajas vienen. Insultos van e insultos vienen. “Mentiroso”, “corrupto”, “fascista”, “ignorante” reiteran tanto los panistas como los perredistas, tanto los calderonistas como los lopezobradoristas. Todos, combatientes enardecidos. Los que ven a Hitler resucitado o a Echeverría mimetizado. Los que erigen hombres de paja y los queman en la hoguera de la indignación tribal. Los que no entienden que hay dos lados en cualquier argumento. Aquellos que cierran los ojos frente a las verdades incómodas que tanto panistas como perredistas se niegan a reconocer.
Quienes aborrecen a López Obrador necesitan entender lo que explica el éxito de su candidatura. AMLO no encabeza las encuestas sólo porque engaña a los de abajo; sólo porque “dice lo que los pobres quieren oír”; sólo porque “se aprovecha de la ignorancia de la gente”. Su arraigo es síntoma de problemas profundos que muchos mexicanos simplemente no desean confrontar. Es síntoma de una forma de ejercer el poder y concentrar la riqueza que muchos grupos privilegiados no creen que sea urgente cambiar. Como explica The New York Times, hay razones por las que el tabasqueño molesta tanto a unos pero es abrazado por otros. La mitad del país vive con menos de 400 pesos al día. El 10 por ciento de la población concentra el 45 por ciento de la riqueza. Cuarenta por ciento de las empresas y 70 por ciento de los profesionistas no pagan impuestos o hacen trampa para evadirlos.
El país de privilegios y de quienes no quieren perderlos es real. Existe. Está allí. Consagrado en el Acuerdo de Chapultepec que no menciona la palabra “competencia”. Consagrado en la nueva ley de radio y televisión que busca, precisamente, frenarla. Los evasores de impuestos que no quieren comprometerse a pagarlos. Los contratos otorgados de manera discrecional bajo el arropo de “la normatividad existente”. El neoliberalismo mal instrumentado que preserva en vez de transformar. Las privatizaciones que transfieren monopolios y no los desmantelan. Los bonos navideños y los sueldos desorbitados y la rapacidad de quienes trabajan para el Estado, pero se embolsan partes de él. El gobierno como botín repartido. Quizás AMLO no tenga la mejor receta para remediar esos problemas, pero tiene el mérito de decir que existen.
Mérito que también demuestra Calderón al subrayar la continuidad con políticas que han funcionado. La disciplina fiscal y la liberalización comercial y la estabilidad macroeconómica. El reto de la globalización ineludible y cómo aprovecharla. Todo lo que vincula a México con el mundo. Todo lo que otros países modernos han adoptado y para bien. Todo lo que promueve la competitividad en un entorno internacional donde se paga el precio de ignorarla. Esa ruta que México debe recorrer sin atajos si quiere avanzar, si quiere prosperar, si quiere dejar de ser como siempre ha sido.
Y los peligros que México enfrenta para llegar allí son reales. El predominio del Estado benefactor por encima del Estado promotor. Los sexenios saboteados por presidentes demasiado fuertes o demasiado acorralados. La persistencia de un México que se mira al ombligo en vez de mirar al horizonte. La apuesta a los hombres con atributos por encima de las instituciones que los constriñen. La corrupción como forma de vida. La incapacidad para pensar más allá del candidato o el partido o la clase social.
Ante ese país en disputa, López Obrador ofrece la refundación imaginada pero inviable y Calderón el reformismo reconfortante pero insuficiente. Ninguno de los dos es dios o el demonio. Ante esa realidad en la que ambos tienen algo de razón, la obligación ciudadana es recordarlo. Pelear menos por el candidato y más por el país. Exigir los consensos imprescindibles para gobernar en vez de los disensos necesarios para ganar. Decirle a AMLO y a quienes lo aman desaforadamente que no basta luchar por las causas justas; que es necesario hacerlo con buenos instrumentos. Decirle a Felipe Calderón y a quienes lo promueven ansiosamente que no basta la continuidad; que es necesario construir un país más equitativo sobre ella. Decirles a ambos que, entre pleito y pleito, provocan que se pierda de vista todo aquello que une a los mexicanos.
Hoy México parece estar poblado por personas que sólo entienden su propia versión de las cosas. El 2 de julio alguien ganará, alguien perderá y el país persistirá. Con todos sus problemas, con todas sus posibilidades. Con las heridas que las palabras punzantes han producido y que todos tendremos que restañar. Porque como escribía Orwell, frente al dolor no hay héroes. Hay una casa dividida que debería encontrar cómo reconciliarse. Y hay ciudadanos que antes de todo y después de todo, deberían votar por México.
Reforma
19 de Junio del 2006
A veces México duele. Mansamente, insoportablemente, como decía el poeta Jaime Sabines que duele el amor. Como esa lanza que atraviesa el cuerpo al recibir un correo electrónico con las palabras “es usted una pen…, apoya al Peje, se cree muy inteligente, pero no hay ninguna diferencia entre un idiota anciano jodido que apoya al Peje por hambre y usted, es una basura váyase a la ver… pen…”. Y como ésa, tantas otras palabras cuchillo. Palabras bisturí. Palabras bayoneta. Palabras que van arando las viñas de la ira en vez de abonar el campo compartido.
Porque México se ha convertido en el país de todo o nada. Hay que votar por Felipe Calderón o sobrevendrá el caos, dicen unos. Hay que votar por Andrés Manuel López Obrador o México seguirá siendo una plutocracia, dicen otros. Va a destruir al país, dicen unos. Va a entregar al país, dicen otros. El populista vs. el derechista. El mesías vs. el pirrurris. El hombre peligroso para la derecha vs. el hombre capturado por la derecha. Así se ven ambos bandos. Así se desprecian ambos grupos. Sobremesa tras sobremesa, conferencia tras conferencia, desplegado tras desplegado. Toda la razón con quienes apoyan a Calderón o toda la verdad con quienes idolatran a su adversario.
Lanzando diatribas, aventando calificativos, pavimentando el camino para la confrontación. Spots van y cajas vienen. Insultos van e insultos vienen. “Mentiroso”, “corrupto”, “fascista”, “ignorante” reiteran tanto los panistas como los perredistas, tanto los calderonistas como los lopezobradoristas. Todos, combatientes enardecidos. Los que ven a Hitler resucitado o a Echeverría mimetizado. Los que erigen hombres de paja y los queman en la hoguera de la indignación tribal. Los que no entienden que hay dos lados en cualquier argumento. Aquellos que cierran los ojos frente a las verdades incómodas que tanto panistas como perredistas se niegan a reconocer.
Quienes aborrecen a López Obrador necesitan entender lo que explica el éxito de su candidatura. AMLO no encabeza las encuestas sólo porque engaña a los de abajo; sólo porque “dice lo que los pobres quieren oír”; sólo porque “se aprovecha de la ignorancia de la gente”. Su arraigo es síntoma de problemas profundos que muchos mexicanos simplemente no desean confrontar. Es síntoma de una forma de ejercer el poder y concentrar la riqueza que muchos grupos privilegiados no creen que sea urgente cambiar. Como explica The New York Times, hay razones por las que el tabasqueño molesta tanto a unos pero es abrazado por otros. La mitad del país vive con menos de 400 pesos al día. El 10 por ciento de la población concentra el 45 por ciento de la riqueza. Cuarenta por ciento de las empresas y 70 por ciento de los profesionistas no pagan impuestos o hacen trampa para evadirlos.
El país de privilegios y de quienes no quieren perderlos es real. Existe. Está allí. Consagrado en el Acuerdo de Chapultepec que no menciona la palabra “competencia”. Consagrado en la nueva ley de radio y televisión que busca, precisamente, frenarla. Los evasores de impuestos que no quieren comprometerse a pagarlos. Los contratos otorgados de manera discrecional bajo el arropo de “la normatividad existente”. El neoliberalismo mal instrumentado que preserva en vez de transformar. Las privatizaciones que transfieren monopolios y no los desmantelan. Los bonos navideños y los sueldos desorbitados y la rapacidad de quienes trabajan para el Estado, pero se embolsan partes de él. El gobierno como botín repartido. Quizás AMLO no tenga la mejor receta para remediar esos problemas, pero tiene el mérito de decir que existen.
Mérito que también demuestra Calderón al subrayar la continuidad con políticas que han funcionado. La disciplina fiscal y la liberalización comercial y la estabilidad macroeconómica. El reto de la globalización ineludible y cómo aprovecharla. Todo lo que vincula a México con el mundo. Todo lo que otros países modernos han adoptado y para bien. Todo lo que promueve la competitividad en un entorno internacional donde se paga el precio de ignorarla. Esa ruta que México debe recorrer sin atajos si quiere avanzar, si quiere prosperar, si quiere dejar de ser como siempre ha sido.
Y los peligros que México enfrenta para llegar allí son reales. El predominio del Estado benefactor por encima del Estado promotor. Los sexenios saboteados por presidentes demasiado fuertes o demasiado acorralados. La persistencia de un México que se mira al ombligo en vez de mirar al horizonte. La apuesta a los hombres con atributos por encima de las instituciones que los constriñen. La corrupción como forma de vida. La incapacidad para pensar más allá del candidato o el partido o la clase social.
Ante ese país en disputa, López Obrador ofrece la refundación imaginada pero inviable y Calderón el reformismo reconfortante pero insuficiente. Ninguno de los dos es dios o el demonio. Ante esa realidad en la que ambos tienen algo de razón, la obligación ciudadana es recordarlo. Pelear menos por el candidato y más por el país. Exigir los consensos imprescindibles para gobernar en vez de los disensos necesarios para ganar. Decirle a AMLO y a quienes lo aman desaforadamente que no basta luchar por las causas justas; que es necesario hacerlo con buenos instrumentos. Decirle a Felipe Calderón y a quienes lo promueven ansiosamente que no basta la continuidad; que es necesario construir un país más equitativo sobre ella. Decirles a ambos que, entre pleito y pleito, provocan que se pierda de vista todo aquello que une a los mexicanos.
Hoy México parece estar poblado por personas que sólo entienden su propia versión de las cosas. El 2 de julio alguien ganará, alguien perderá y el país persistirá. Con todos sus problemas, con todas sus posibilidades. Con las heridas que las palabras punzantes han producido y que todos tendremos que restañar. Porque como escribía Orwell, frente al dolor no hay héroes. Hay una casa dividida que debería encontrar cómo reconciliarse. Y hay ciudadanos que antes de todo y después de todo, deberían votar por México.
Aún en el aire
Catón
Reforma - De Política y Cosas Peores
17 de junio de 2006
El novel reportero escribió en su primera nota: “Una señora denunció a un individuo que en el autobús le tocó las tetas”. Al jefe de redacción no le agradó lo explícito de la frase, de modo que llamó al muchacho y le pidió que cambiara el texto. Le indicó: “Cuando te topes con una expresión riesgosa lo que debes hacer es omitirla, y poner en su lugar puntos suspensivos, o paréntesis”. El muchacho escribió entonces: “Una señora denunció a un individuo que en el autobús le tocó las (.)(.)”… Desde luego el PRI no ganará la elección presidencial, pero por una extraña parajoda -grado el más intenso de la paradoja- los priistas podrían decidir esa elección. Madrazo, es cierto, contará con un voto duro, el de los priistas de viejo cuño que por razón vital darían su voto al PRI así postulara a Luzbel, Lucifer, Belial, Satanás o Belcebú. Un gran número de priistas, sin embargo, ha decidido que en conciencia no puede votar por Madrazo, a quien culpan de la tremenda división que priva ahora en el partido, y al ver las nulas posibilidades que el tabasqueño tiene de alcanzar la Presidencia quieren hacer de su voto un voto útil. Todo indica que en su mayoría esos votos favorecerán a Felipe Calderón. He hablado con priistas importantes en diferentes partes del país, y casi en modo unánime me cuentan -un poco apenados, por supuesto- que sus familiares y amigos más cercanos les han dicho que no votarán por el PRI en la elección presidencial, aunque podrían sufragar por candidatos de ese partido a senadores o diputados federales. La mayor parte de esos priistas me manifiestan que los votos de su familia y de sus amistades serán para Calderón. Con esos votos, y otros de los llamados indecisos, el candidato panista podría superar la ventaja -ligera ventaja, que con el margen de error equivale casi a un empate técnico- que las encuestas dan a López Obrador. Esto significa que la moneda todavía sigue en el aire. Los perredistas que sonríen al dar por cierta desde ahora la victoria de su candidato quizás están sonriendo prematuramente, y los panistas que ya echan a vuelo las campanas anunciando el seguro triunfo de Felipe Calderón están a lo mejor adelantando vísperas. De aquí al 2 de julio pueden suceder muchas cosas. Y el 2 de julio todo puede suceder… En tiempos de la Segunda Guerra Mundial unos soldados alemanes llegaron a una aldea francesa. La encontraron desierta, pues todos los habitantes habían huido del lugar. Se quedaron nada más un granjero y su abuela, mujer de 90 años. El jefe de los soldados le ordena al hombre: “Consíguenos comida”. “Sólo tengo este medio pan -dice el granjero, tembloroso-, pero es para la abuela”. “Lo siento -dice el germano arrebatándole el pan-. La guerra es la guerra”. Enseguida le exige: “Consíguenos de beber”. “Sólo tengo este vaso de vino -responde el de la granja-. Pero es para la abuela”. Vuelve a decir el militar: “La guerra es la guerra”. Y le quita el vaso. “Ahora -le pide- consíguenos mujeres”. “Sólo queda una en el pueblo -dice el granjero-, y es la abuela. Tiene 90 años”. El oficial la ve y dice: “Está bien. Buscaremos en otra parte”. “¡Hey! -grita desde su cuarto la viejita-. ¡La guerra es la guerra!”… Llegó don Astasio a su casa y encontró a su mujer con un desconocido. Tras de colgar el sombrero y el paraguas en la percha fue don Astasio al chifonier donde guardaba la libretita en que anotaba vilipendios para decirlos a su esposa en tales ocasiones. Regresó y le leyó el último que había registrado: “¡Furcia!” Luego, con lenguaje más liso y llano, añadió: “¡Traidora infame, vulpeja inverecunda, mesalina, hembra sin pudor!” Le dice la esposa: “No te pongas dramático, Astasio. ¡Ni que se lo fuera a acabar!”… FIN.
Reforma - De Política y Cosas Peores
17 de junio de 2006
El novel reportero escribió en su primera nota: “Una señora denunció a un individuo que en el autobús le tocó las tetas”. Al jefe de redacción no le agradó lo explícito de la frase, de modo que llamó al muchacho y le pidió que cambiara el texto. Le indicó: “Cuando te topes con una expresión riesgosa lo que debes hacer es omitirla, y poner en su lugar puntos suspensivos, o paréntesis”. El muchacho escribió entonces: “Una señora denunció a un individuo que en el autobús le tocó las (.)(.)”… Desde luego el PRI no ganará la elección presidencial, pero por una extraña parajoda -grado el más intenso de la paradoja- los priistas podrían decidir esa elección. Madrazo, es cierto, contará con un voto duro, el de los priistas de viejo cuño que por razón vital darían su voto al PRI así postulara a Luzbel, Lucifer, Belial, Satanás o Belcebú. Un gran número de priistas, sin embargo, ha decidido que en conciencia no puede votar por Madrazo, a quien culpan de la tremenda división que priva ahora en el partido, y al ver las nulas posibilidades que el tabasqueño tiene de alcanzar la Presidencia quieren hacer de su voto un voto útil. Todo indica que en su mayoría esos votos favorecerán a Felipe Calderón. He hablado con priistas importantes en diferentes partes del país, y casi en modo unánime me cuentan -un poco apenados, por supuesto- que sus familiares y amigos más cercanos les han dicho que no votarán por el PRI en la elección presidencial, aunque podrían sufragar por candidatos de ese partido a senadores o diputados federales. La mayor parte de esos priistas me manifiestan que los votos de su familia y de sus amistades serán para Calderón. Con esos votos, y otros de los llamados indecisos, el candidato panista podría superar la ventaja -ligera ventaja, que con el margen de error equivale casi a un empate técnico- que las encuestas dan a López Obrador. Esto significa que la moneda todavía sigue en el aire. Los perredistas que sonríen al dar por cierta desde ahora la victoria de su candidato quizás están sonriendo prematuramente, y los panistas que ya echan a vuelo las campanas anunciando el seguro triunfo de Felipe Calderón están a lo mejor adelantando vísperas. De aquí al 2 de julio pueden suceder muchas cosas. Y el 2 de julio todo puede suceder… En tiempos de la Segunda Guerra Mundial unos soldados alemanes llegaron a una aldea francesa. La encontraron desierta, pues todos los habitantes habían huido del lugar. Se quedaron nada más un granjero y su abuela, mujer de 90 años. El jefe de los soldados le ordena al hombre: “Consíguenos comida”. “Sólo tengo este medio pan -dice el granjero, tembloroso-, pero es para la abuela”. “Lo siento -dice el germano arrebatándole el pan-. La guerra es la guerra”. Enseguida le exige: “Consíguenos de beber”. “Sólo tengo este vaso de vino -responde el de la granja-. Pero es para la abuela”. Vuelve a decir el militar: “La guerra es la guerra”. Y le quita el vaso. “Ahora -le pide- consíguenos mujeres”. “Sólo queda una en el pueblo -dice el granjero-, y es la abuela. Tiene 90 años”. El oficial la ve y dice: “Está bien. Buscaremos en otra parte”. “¡Hey! -grita desde su cuarto la viejita-. ¡La guerra es la guerra!”… Llegó don Astasio a su casa y encontró a su mujer con un desconocido. Tras de colgar el sombrero y el paraguas en la percha fue don Astasio al chifonier donde guardaba la libretita en que anotaba vilipendios para decirlos a su esposa en tales ocasiones. Regresó y le leyó el último que había registrado: “¡Furcia!” Luego, con lenguaje más liso y llano, añadió: “¡Traidora infame, vulpeja inverecunda, mesalina, hembra sin pudor!” Le dice la esposa: “No te pongas dramático, Astasio. ¡Ni que se lo fuera a acabar!”… FIN.
Llaneza
Germán Dehesa
Reforma - Gaceta del Ángel
16 de junio de 2006
Borges murió hace 20 años y un día. No creo que ningún autor haya publicado tanto después de muerto como este ciego que fatigaba las calles de Buenos Aires reconociendo cada barrio y cada esquina por el olor y el fervor. Caminó, según su confesión, desde las orillas hasta el centro y saboreó esa felicidad a la que deberíamos aspirar todos los hombres de llegar a su centro. Entonces escribió sus más límpidos poemas. Uno de ellos -lo hallarán en sus Obras Completas- se titula "Llaneza" y parte de un hecho común. Borges era numeroso y fulminante para enamorarse. Tal fue el caso de Norah Lange que terminó siendo una amiga entrañable. No logró el amor de ella, pero Borges ya había escrito que la amistad es la forma más misteriosa y generosa del amor. Llegar a esta triste y feliz certeza ocupó incontables meses del poeta. Para su pasmo, para su emoción, un día descubrió una cosa. Él llegaba a casa de los Lange y sus puertas le eran dóciles, entraba al comedor y los ahí reunidos lo miraban de reojo, o no lo miraban, pero su lugar estaba dispuesto. Lo aceptaban como a alguien de los suyos. Aquí se detiene Borges y dice que esa llaneza, ese ser aceptado como se aceptan las piedras y los árboles, es el mayor triunfo al que podemos aspirar los humanos. No desear la admiración, ni la vanagloria, ni el odio de los mediocres; ni pretender triunfos o grandezas. Simplemente ser aceptado y tener tu lugar con entera naturalidad.
Hace muchos años este poema de Borges es mío. Define exactamente a lo que yo aspiro: ser gente entre la gente. Desde esa llaneza y con esa llaneza les digo que entiendo que en al actual momento, sea mi papel decirle a la gente por quién debe o no debe votar. ¿Podremos algún día los que nos llamamos "pensantes" aceptar que la gente y la vida saben más que nosotros?. Acepto que he dedicado varios años a patrocinar la candidatura de Madrazo. Yo sabía que era la mejor apuesta para que el PRI no recuperara el poder presidencial. Mi campaña fue exitosa y hoy veo cómo este personaje que tiene el descaro de publicitarse con el desabasto de los hospitales después de que su partido dejó exangües a nuestros sistemas de salud; este personaje, decía yo, es ahora un fuerte contendiente para el tercer lugar en las próximas elecciones. Con esto y con entambar a MONTIEL y a su no menos glorioso Procurador, doy por concluida mi incursión en la política y hampones que la acompañan. Hasta ahí llegaré yo.
Quedan ahora dos fuertes contendientes que desean ardientemente, no sé por qué, la banda presidencial. Frente a esto, yo digo que la gente sabe más que yo y que a mí lo que me corresponde es ser un ciudadano y brindarle mi apoyo crítico a quien gane. Juro no sabotear a nadie, juro que no abandonaré el país y juro que ayudaré con el mejor de mis ánimos.
Ahora bien, a nombre de la llaneza tengo que declarar que conozco y le tengo buen afecto a Felipe Calderón y a Margarita Zavala, su inteligente, tierna y fiera esposa. Entiendo que los golpes han ido y venido, pero no entiendo que para ser Presidente sea necesario destruir la honra y buen nombre de una familia completa. Me refiero a los Zavala y me refiero a ese cruel pragmatismo político que considera que destruir los cimientos de una familia honorable, inteligente y trabajadora es un costo menor e impune frente al gran premio del más alto poder de nuestra República. Que les aproveche. Sonríe, vamos a ganar. Es posible.
Y ya me voy. Los padres solteros tenemos muchas tareas y la vida y el futbol no esperan. El domingo es Día del Padre y Paul Mc Cartney cumple 64 años. HOY TOCA.
[...]
Cualquier correspondencia con esta columna dedicada a la llaneza, favor de dirigirla a german@plazadel angel.com.mx (D.R)
Reforma - Gaceta del Ángel
16 de junio de 2006
Borges murió hace 20 años y un día. No creo que ningún autor haya publicado tanto después de muerto como este ciego que fatigaba las calles de Buenos Aires reconociendo cada barrio y cada esquina por el olor y el fervor. Caminó, según su confesión, desde las orillas hasta el centro y saboreó esa felicidad a la que deberíamos aspirar todos los hombres de llegar a su centro. Entonces escribió sus más límpidos poemas. Uno de ellos -lo hallarán en sus Obras Completas- se titula "Llaneza" y parte de un hecho común. Borges era numeroso y fulminante para enamorarse. Tal fue el caso de Norah Lange que terminó siendo una amiga entrañable. No logró el amor de ella, pero Borges ya había escrito que la amistad es la forma más misteriosa y generosa del amor. Llegar a esta triste y feliz certeza ocupó incontables meses del poeta. Para su pasmo, para su emoción, un día descubrió una cosa. Él llegaba a casa de los Lange y sus puertas le eran dóciles, entraba al comedor y los ahí reunidos lo miraban de reojo, o no lo miraban, pero su lugar estaba dispuesto. Lo aceptaban como a alguien de los suyos. Aquí se detiene Borges y dice que esa llaneza, ese ser aceptado como se aceptan las piedras y los árboles, es el mayor triunfo al que podemos aspirar los humanos. No desear la admiración, ni la vanagloria, ni el odio de los mediocres; ni pretender triunfos o grandezas. Simplemente ser aceptado y tener tu lugar con entera naturalidad.
Hace muchos años este poema de Borges es mío. Define exactamente a lo que yo aspiro: ser gente entre la gente. Desde esa llaneza y con esa llaneza les digo que entiendo que en al actual momento, sea mi papel decirle a la gente por quién debe o no debe votar. ¿Podremos algún día los que nos llamamos "pensantes" aceptar que la gente y la vida saben más que nosotros?. Acepto que he dedicado varios años a patrocinar la candidatura de Madrazo. Yo sabía que era la mejor apuesta para que el PRI no recuperara el poder presidencial. Mi campaña fue exitosa y hoy veo cómo este personaje que tiene el descaro de publicitarse con el desabasto de los hospitales después de que su partido dejó exangües a nuestros sistemas de salud; este personaje, decía yo, es ahora un fuerte contendiente para el tercer lugar en las próximas elecciones. Con esto y con entambar a MONTIEL y a su no menos glorioso Procurador, doy por concluida mi incursión en la política y hampones que la acompañan. Hasta ahí llegaré yo.
Quedan ahora dos fuertes contendientes que desean ardientemente, no sé por qué, la banda presidencial. Frente a esto, yo digo que la gente sabe más que yo y que a mí lo que me corresponde es ser un ciudadano y brindarle mi apoyo crítico a quien gane. Juro no sabotear a nadie, juro que no abandonaré el país y juro que ayudaré con el mejor de mis ánimos.
Ahora bien, a nombre de la llaneza tengo que declarar que conozco y le tengo buen afecto a Felipe Calderón y a Margarita Zavala, su inteligente, tierna y fiera esposa. Entiendo que los golpes han ido y venido, pero no entiendo que para ser Presidente sea necesario destruir la honra y buen nombre de una familia completa. Me refiero a los Zavala y me refiero a ese cruel pragmatismo político que considera que destruir los cimientos de una familia honorable, inteligente y trabajadora es un costo menor e impune frente al gran premio del más alto poder de nuestra República. Que les aproveche. Sonríe, vamos a ganar. Es posible.
Y ya me voy. Los padres solteros tenemos muchas tareas y la vida y el futbol no esperan. El domingo es Día del Padre y Paul Mc Cartney cumple 64 años. HOY TOCA.
[...]
Cualquier correspondencia con esta columna dedicada a la llaneza, favor de dirigirla a german@plazadel angel.com.mx (D.R)
18 de junio de 2006
Sí a la libertad
Jaime Sánchez Susarrey
Reforma
17 de junio de 2006
La moneda está en el aire. Unas encuestas favorecen a AMLO y otras a Felipe Calderón. Pero la diferencia es prácticamente la misma: dos o tres puntos de ventaja, según el caso. No hay puntero definido. Hay empate técnico, efecto del debate y el posdebate. Porque el candidato del PAN ganó el primero, pero perdió el segundo. Además, ya entraron en la recta final y no es probable que en los próximos días ocurra un giro radical. Vamos, pues, hacia una elección muy cerrada que decidirán los electores indecisos el 2 de julio.
Pero esto viene de atrás. AMLO escaló y está escalando la campaña. Esa fue su respuesta al repunte de Felipe Calderón hace dos meses. Intensificó su presencia en los medios y emprendió una "guerra sucia" basada en mentiras o en verdades a medias. De la denuncia del Fobaproa a los 2 mil 500 millones de Hildebrando, la tónica es la misma: calumnia, calumnia y calumnia que algo queda. Y en efecto algo ha quedado. Porque el pobre desempeño de López Obrador en el debate fue olvidado y sepultado.
Por otra parte, las últimas encuestas le han devuelto la serenidad al candidato de la Alianza por el Bien de Todos. Se le ve sonriendo y anunciando la buena nueva: la alegría está por llegar. Los perredistas confían en que ya tienen el triunfo en la bolsa. Por eso, el secretario general del PRD le está proponiendo una tregua a Acción Nacional. Cesemos las campañas negativas y concentrémonos en las propuestas, dice Acosta Naranjo.
El cálculo es, sin duda, apresurado. Ya lo hicieron una vez y se equivocaron. En una contienda como ésta nadie puede hacer predicciones. Hay muchos factores que incidirán en el ánimo de los indecisos y ninguno es predecible; el desempeño de la Selección Nacional en Alemania, por ejemplo. Pero independientemente de las cuentas alegres del Peje y sus entornos, vale detenerse en el tono y el contenido de su campaña negativa en las últimas semanas. Y vale detenerse porque muestran y anuncian un futuro muy ominoso.
Lo primero que hay que resaltar es el cinismo en el mentir e, incluso, en falsear documentos. Calderón no ha propuesto IVA en medicinas y alimentos, no firmó ningún documento relacionado con el Fobaproa y no otorgó como secretario de Energía contratos a Hildebrando por 2 mil 500 millones de pesos. Pero además de eso, se está montando una campaña de linchamiento en los medios contra una serie de personajes. El spot del PRD en el que aparecen Roberto Hernández, José Madariaga, Zavala, Diego Fernández de Cevallos y Calderón es ejemplar y aleccionador.
La imagen dice más que mil palabras. Los rostros de los personajes y el montaje que se hace de ellos constituye una versión moderna de los pósters que se fijaban en el lejano oeste: Wanted (se busca). Sólo que en este caso la justicia, el sheriff, no es otro que el candidato de la Alianza por el Bien de Todos. Él es quien decide quién es culpable y de qué se le acusa. El proceso, sobra decirlo, es sumario y contundente. Los que aparecen en la pantalla son delincuentes y han cometido el fraude más grande del siglo.
Peor aún, se hallan asociados a un candidato, Felipe Calderón. Pero me expreso mal, no son asociados, no; ellos son los que mandan y manipulan. Ellos son los que quieren preservar el orden establecido para seguir robando y defraudando a la nación. Ellos son los de arriba, los que no pagan impuestos. Ese es el otro proyecto de nación. No hay más. Por eso no hay que concederles tregua. Hay que denunciarlos y mostrar sus rostros insultantes. El pueblo llano no debe olvidarlos. Debe memorizarlos y repudiarlos allí donde los encuentre.
Sólo quien no quiere escuchar, no oye; sólo quien no quiere ver, no mira, porque lo que este mensaje concita y anuncia es una cacería de brujas. El linchamiento es virtual, pero no por ello menos efectivo. Sobre todo cuando se inscribe en el discurso y en las prácticas de AMLO y de fracciones del perredismo. Pasar de las palabras a los actos no es difícil, todo lo contrario. Basta recordar la turba que zarandeó a Fernández de Cevallos afuera del Senado o las provocaciones y persecuciones que enfrentó el propio Calderón en diversos mítines de su campaña.
Porque ese y no otro es el fondo de la cuestión. López Obrador sí cree en los usos y costumbres del pueblo. Es más, no sólo cree en ellos, sino que además considera que es su responsabilidad encauzarlos y fomentarlos. La justicia expedita y por propia mano no es condenable; antes al contrario, es la forma de superar las deficiencias y complicidades de un sistema formal que no le cumple al pueblo. O, dicho de otro modo, entre la justicia y la legalidad hay que optar siempre por la primera.
Su condenación de Roberto Hernández es, por lo mismo, ejemplar. Desde un punto de vista legal no hay nada que alegar y López Obrador lo sabe. La venta de Banamex fue una transacción bursátil no gravada porque la ley así lo establece. No hay, en consecuencia, ilícito alguno que perseguir. Sin embargo, al candidato de la Alianza por el Bien de Todos le parece que es inmoral y que por eso debe ser condenada y Roberto Hernández denunciado hoy y perseguido y encarcelado mañana.
Ese es el verdadero rostro de AMLO. La purificación de la vida pública se transformará más temprano que tarde, de hecho ya está ocurriendo, en una cacería de brujas. La lista, además, es larga. En ella están los empresarios mencionados y otros que han apoyado abiertamente a Calderón (como Lorenzo Servitje, Manuel Arango, Claudio X. González, etcétera) o a Roberto Madrazo, además de Mariano Azuela, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México.
Otro tanto hará con aquellos periodistas o intelectuales que han sido críticos de su proyecto y de su persona. Ninguno será perdonado. Y no lo será porque López Obrador no tolera la crítica ni la disidencia. No está en su temple ni en su formación hacerlo. Para él, el mundo se divide en buenos y malos. Quien no está con él, está contra él. Toda oposición encarna una dimensión maligna y, como tal, debe ser aniquilada.
Esto es lo que está en juego en esta elección. Los atentados contra la libertad de unos hoy, terminarán con la libertad de todos mañana. Una vez que la maquinaria de purificación se eche a andar no se detendrá. Será implacable contra todo lo que se oponga a la voluntad de AMLO presidente. Poco importará que sea un diario, una televisora, un empresario o un intelectual. Será como en la época más dura del priato, pero mucho peor. Las teas encendidas y las piras para quemar herejes nunca han dejado nada bueno.
Reforma
17 de junio de 2006
La moneda está en el aire. Unas encuestas favorecen a AMLO y otras a Felipe Calderón. Pero la diferencia es prácticamente la misma: dos o tres puntos de ventaja, según el caso. No hay puntero definido. Hay empate técnico, efecto del debate y el posdebate. Porque el candidato del PAN ganó el primero, pero perdió el segundo. Además, ya entraron en la recta final y no es probable que en los próximos días ocurra un giro radical. Vamos, pues, hacia una elección muy cerrada que decidirán los electores indecisos el 2 de julio.
Pero esto viene de atrás. AMLO escaló y está escalando la campaña. Esa fue su respuesta al repunte de Felipe Calderón hace dos meses. Intensificó su presencia en los medios y emprendió una "guerra sucia" basada en mentiras o en verdades a medias. De la denuncia del Fobaproa a los 2 mil 500 millones de Hildebrando, la tónica es la misma: calumnia, calumnia y calumnia que algo queda. Y en efecto algo ha quedado. Porque el pobre desempeño de López Obrador en el debate fue olvidado y sepultado.
Por otra parte, las últimas encuestas le han devuelto la serenidad al candidato de la Alianza por el Bien de Todos. Se le ve sonriendo y anunciando la buena nueva: la alegría está por llegar. Los perredistas confían en que ya tienen el triunfo en la bolsa. Por eso, el secretario general del PRD le está proponiendo una tregua a Acción Nacional. Cesemos las campañas negativas y concentrémonos en las propuestas, dice Acosta Naranjo.
El cálculo es, sin duda, apresurado. Ya lo hicieron una vez y se equivocaron. En una contienda como ésta nadie puede hacer predicciones. Hay muchos factores que incidirán en el ánimo de los indecisos y ninguno es predecible; el desempeño de la Selección Nacional en Alemania, por ejemplo. Pero independientemente de las cuentas alegres del Peje y sus entornos, vale detenerse en el tono y el contenido de su campaña negativa en las últimas semanas. Y vale detenerse porque muestran y anuncian un futuro muy ominoso.
Lo primero que hay que resaltar es el cinismo en el mentir e, incluso, en falsear documentos. Calderón no ha propuesto IVA en medicinas y alimentos, no firmó ningún documento relacionado con el Fobaproa y no otorgó como secretario de Energía contratos a Hildebrando por 2 mil 500 millones de pesos. Pero además de eso, se está montando una campaña de linchamiento en los medios contra una serie de personajes. El spot del PRD en el que aparecen Roberto Hernández, José Madariaga, Zavala, Diego Fernández de Cevallos y Calderón es ejemplar y aleccionador.
La imagen dice más que mil palabras. Los rostros de los personajes y el montaje que se hace de ellos constituye una versión moderna de los pósters que se fijaban en el lejano oeste: Wanted (se busca). Sólo que en este caso la justicia, el sheriff, no es otro que el candidato de la Alianza por el Bien de Todos. Él es quien decide quién es culpable y de qué se le acusa. El proceso, sobra decirlo, es sumario y contundente. Los que aparecen en la pantalla son delincuentes y han cometido el fraude más grande del siglo.
Peor aún, se hallan asociados a un candidato, Felipe Calderón. Pero me expreso mal, no son asociados, no; ellos son los que mandan y manipulan. Ellos son los que quieren preservar el orden establecido para seguir robando y defraudando a la nación. Ellos son los de arriba, los que no pagan impuestos. Ese es el otro proyecto de nación. No hay más. Por eso no hay que concederles tregua. Hay que denunciarlos y mostrar sus rostros insultantes. El pueblo llano no debe olvidarlos. Debe memorizarlos y repudiarlos allí donde los encuentre.
Sólo quien no quiere escuchar, no oye; sólo quien no quiere ver, no mira, porque lo que este mensaje concita y anuncia es una cacería de brujas. El linchamiento es virtual, pero no por ello menos efectivo. Sobre todo cuando se inscribe en el discurso y en las prácticas de AMLO y de fracciones del perredismo. Pasar de las palabras a los actos no es difícil, todo lo contrario. Basta recordar la turba que zarandeó a Fernández de Cevallos afuera del Senado o las provocaciones y persecuciones que enfrentó el propio Calderón en diversos mítines de su campaña.
Porque ese y no otro es el fondo de la cuestión. López Obrador sí cree en los usos y costumbres del pueblo. Es más, no sólo cree en ellos, sino que además considera que es su responsabilidad encauzarlos y fomentarlos. La justicia expedita y por propia mano no es condenable; antes al contrario, es la forma de superar las deficiencias y complicidades de un sistema formal que no le cumple al pueblo. O, dicho de otro modo, entre la justicia y la legalidad hay que optar siempre por la primera.
Su condenación de Roberto Hernández es, por lo mismo, ejemplar. Desde un punto de vista legal no hay nada que alegar y López Obrador lo sabe. La venta de Banamex fue una transacción bursátil no gravada porque la ley así lo establece. No hay, en consecuencia, ilícito alguno que perseguir. Sin embargo, al candidato de la Alianza por el Bien de Todos le parece que es inmoral y que por eso debe ser condenada y Roberto Hernández denunciado hoy y perseguido y encarcelado mañana.
Ese es el verdadero rostro de AMLO. La purificación de la vida pública se transformará más temprano que tarde, de hecho ya está ocurriendo, en una cacería de brujas. La lista, además, es larga. En ella están los empresarios mencionados y otros que han apoyado abiertamente a Calderón (como Lorenzo Servitje, Manuel Arango, Claudio X. González, etcétera) o a Roberto Madrazo, además de Mariano Azuela, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México.
Otro tanto hará con aquellos periodistas o intelectuales que han sido críticos de su proyecto y de su persona. Ninguno será perdonado. Y no lo será porque López Obrador no tolera la crítica ni la disidencia. No está en su temple ni en su formación hacerlo. Para él, el mundo se divide en buenos y malos. Quien no está con él, está contra él. Toda oposición encarna una dimensión maligna y, como tal, debe ser aniquilada.
Esto es lo que está en juego en esta elección. Los atentados contra la libertad de unos hoy, terminarán con la libertad de todos mañana. Una vez que la maquinaria de purificación se eche a andar no se detendrá. Será implacable contra todo lo que se oponga a la voluntad de AMLO presidente. Poco importará que sea un diario, una televisora, un empresario o un intelectual. Será como en la época más dura del priato, pero mucho peor. Las teas encendidas y las piras para quemar herejes nunca han dejado nada bueno.
17 de junio de 2006
Adiós a las encuestas
Mario Campos
Excpelsior
17-06-06
Ha llegado el momento de dejar a un lado los sondeos de opinión para poner toda nuestra atención sobre los operadores políticos.
Compañeras de viaje de la democracia mexicana, las encuestas se han convertido en protagonistas de todo proceso electoral. Gracias a ellas, los perredistas vieron durante meses al 2 de julio como un mero trámite. No había duda, Andrés Manuel López Obrador iba solo en su camino hacia Palacio Nacional. Luego empezaron las campañas. Felipe Calderón dio la sorpresa en el PAN y el partido que todos daban por muerto logró generar expectativas de triunfo. A lo largo de los últimos meses, el panista alcanzó y hasta rebasó. Los perredistas reaccionaron, recuperaron el terreno perdido y hoy, según todos los estudios de opinión serios, la moneda está en el aire.
De las cinco encuestas más recientes, publicadas ya con el posdebate, dos —El Universal y Gea-Isa— colocan a Felipe Calderón como puntero, y tres —Reforma, Demotecnia y Consulta Mitofsky— ubican a Andrés Manuel al frente de la contienda. La diferencia es importante; sin embargo, en ninguna la distancia entre uno y otro es superior a tres puntos.
Salvo la encuesta de El Universal, todas coinciden en que luego del encuentro entre los candidatos a la Presidencia —y la polémica en torno de Diego Zavala— López Obrador creció y Felipe Calderón perdió terreno en la intención de voto.
No obstante, vistos los datos es posible citar el titular de Excélsior del 7 de junio: pega pero no tumba, atinada frase que en su momento describió el desempeño del panista la noche del 6 de junio y que, ahora, se puede aplicar al posdebate claramente ganado por el perredista.
Que la campaña de la Alianza por el Bien de Todos se encuentra en buen momento, no hay duda, sin embargo aún no puede cantar victoria.
Habrá que esperar la última avalancha de mediciones, no obstante, parece difícil que los datos cambien hasta alcanzar rangos definitivos. De cumplirse este pronóstico, resultará claro que las encuestas, ésas que nos han cautivado durante años, serán instrumentos inútiles a la hora de pronosticar el resultado del próximo 2 de julio. Con resultados que caben dentro de los márgenes de error, un electorado que ha mostrado su volatilidad en los últimos meses y un porcentaje de indecisos que aún puede cargar la balanza, nadie puede asegurar quién será el ganador. Por ello es que ha llegado el momento de dejar las encuestas a un lado para poner nuestra atención sobre los operadores políticos.
Durante los próximos días, la duda no serán más las preferencias electorales, esas ya las conocemos; el reto ahora será convertir esas intenciones en votos en las urnas. Esa será la variable que determine el final de esta historia y ésa, la operación, no hay encuesta que la mida.
Es la hora de Convergencia y su capacidad para movilizar a los electores en Veracruz y la conflictiva Oaxaca; es el tiempo de los gobernadores priistas, cuya fidelidad al PRI ha sido puesta en duda; y es también la hora de Elba Esther Gordillo y su alianza con Vicente Fox.
Dos semanas faltan para el día de la elección y en este plazo será cuando sabremos si las listas partidistas para el Congreso, esas de las que ya no nos acordamos, tuvieron sentido o no. Es el turno de Benjamín González Roaro y Diódoro Carrasco, que pasaron de las filas del PRI al PAN; pero también de Raúl Sifuentes y Enrique Ibarra, que deberán demostrar que su llegada al PRD se traducirá en votos en Coahuila y Jalisco, respectivamente.
Excpelsior
17-06-06
Ha llegado el momento de dejar a un lado los sondeos de opinión para poner toda nuestra atención sobre los operadores políticos.
Compañeras de viaje de la democracia mexicana, las encuestas se han convertido en protagonistas de todo proceso electoral. Gracias a ellas, los perredistas vieron durante meses al 2 de julio como un mero trámite. No había duda, Andrés Manuel López Obrador iba solo en su camino hacia Palacio Nacional. Luego empezaron las campañas. Felipe Calderón dio la sorpresa en el PAN y el partido que todos daban por muerto logró generar expectativas de triunfo. A lo largo de los últimos meses, el panista alcanzó y hasta rebasó. Los perredistas reaccionaron, recuperaron el terreno perdido y hoy, según todos los estudios de opinión serios, la moneda está en el aire.
De las cinco encuestas más recientes, publicadas ya con el posdebate, dos —El Universal y Gea-Isa— colocan a Felipe Calderón como puntero, y tres —Reforma, Demotecnia y Consulta Mitofsky— ubican a Andrés Manuel al frente de la contienda. La diferencia es importante; sin embargo, en ninguna la distancia entre uno y otro es superior a tres puntos.
Salvo la encuesta de El Universal, todas coinciden en que luego del encuentro entre los candidatos a la Presidencia —y la polémica en torno de Diego Zavala— López Obrador creció y Felipe Calderón perdió terreno en la intención de voto.
No obstante, vistos los datos es posible citar el titular de Excélsior del 7 de junio: pega pero no tumba, atinada frase que en su momento describió el desempeño del panista la noche del 6 de junio y que, ahora, se puede aplicar al posdebate claramente ganado por el perredista.
Que la campaña de la Alianza por el Bien de Todos se encuentra en buen momento, no hay duda, sin embargo aún no puede cantar victoria.
Habrá que esperar la última avalancha de mediciones, no obstante, parece difícil que los datos cambien hasta alcanzar rangos definitivos. De cumplirse este pronóstico, resultará claro que las encuestas, ésas que nos han cautivado durante años, serán instrumentos inútiles a la hora de pronosticar el resultado del próximo 2 de julio. Con resultados que caben dentro de los márgenes de error, un electorado que ha mostrado su volatilidad en los últimos meses y un porcentaje de indecisos que aún puede cargar la balanza, nadie puede asegurar quién será el ganador. Por ello es que ha llegado el momento de dejar las encuestas a un lado para poner nuestra atención sobre los operadores políticos.
Durante los próximos días, la duda no serán más las preferencias electorales, esas ya las conocemos; el reto ahora será convertir esas intenciones en votos en las urnas. Esa será la variable que determine el final de esta historia y ésa, la operación, no hay encuesta que la mida.
Es la hora de Convergencia y su capacidad para movilizar a los electores en Veracruz y la conflictiva Oaxaca; es el tiempo de los gobernadores priistas, cuya fidelidad al PRI ha sido puesta en duda; y es también la hora de Elba Esther Gordillo y su alianza con Vicente Fox.
Dos semanas faltan para el día de la elección y en este plazo será cuando sabremos si las listas partidistas para el Congreso, esas de las que ya no nos acordamos, tuvieron sentido o no. Es el turno de Benjamín González Roaro y Diódoro Carrasco, que pasaron de las filas del PRI al PAN; pero también de Raúl Sifuentes y Enrique Ibarra, que deberán demostrar que su llegada al PRD se traducirá en votos en Coahuila y Jalisco, respectivamente.
15 de junio de 2006
México necesita más Hildebrandos
Los empresarios queremos crecer
COMO EMPRESARIOS DE LA INDUSTRIA DESARROLLADORA DE SOFTWARE NOS PREOCUPA QUE SE DESCALIFIQUEN VEINTE AÑOS DE TRABAJO Y TRAYECTORIA SIN OTRA FUNDAMENTACION QUE LA DE SER EL CUÑADO DE UN CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA.
A DIFERENCIA DEL RESTO DE LA ECONOMIA, LAS EMPRESAS DE NUESTRO SECTOR CRECEMOS A TASAS SUPERIORES. DE ACUERDO A LOS DATOS DE LA SECRETARIA DE ECONOMÍA, ENTRE EL 2003 Y EL CORRIENTE AÑO LA INDUSTRIA DEL SOFTWARE CRECIÓ MUCHO MAS QUE EL RESTO DE LA ECONOMIA. EL EMPLEO EN EL SECTOR REGISTRÓ UN CRECIMIENTO DE 272% Y LAS EXPORTACIONES PASARON DE 50 MILLONES DE DOLARES A 500 MILLONES
NO HACE MUCHOS AÑOS ESTA INDUSTRIA ESTABA DOMINADA POR EMPRESAS TRASNACIONALES. HOY, GRACIAS AL DESARROLLO DE EMPRESAS MEXICANAS, COMO HILDEBRANDO, ESTA INDUSTRIA CUENTA CON PARTICIPACIÓN MEXICANA TANTO EN EL SEGMENTO PRIVADO COMO PÚBLICO. GENERANDO RECURSOS HUMANOS DE ALTO VALOR AGREGADO Y SALARIOS QUE SUPERAN SIGNIFICATIVAMENTE EL PROMEDIO NACIONAL.
EL CASO DE DIEGO HILDEBRANDO ZAVALA PODRIA HABER SIDO EL DE CUALQUIER MEXICANO PREOCUPADO POR GENERAR FUENTES DE TRABAJO A TRAVÉS DE EMPRESAS GENUINAMENTE ACREDITADAS.
LAS EMPRESAS DE SOFTWARE BIEN MANEJADAS DEBEN TENER UN GRADO MUY ALTO DE CRECIMIENTO. EL QUE HILDEBRANDO HA LOGRADO ES IMPORTANTE, TANTO ASÍ QUE DESPERTÓ EL INTERES DE INVERSIONISTAS PRIVADOS QUE LO INCREMENTARON. EN PAISES COMO INDIA, CHINA, O IRLANDA QUE CRECEN A TASAS MAYORES QUE MEXICO, ESTO ES MOTIVO DE CELEBRACION EN LUGAR DE DESCALIFICACION.
EN VEINTE AÑOS DIEGO ZAVALA NOS HA DEMOSTRADO SU INTEGRIDAD COMO EMPRESARIO REALIZANDO MULTIPLES APORTACIONES A LA INDUSTRIA, MUCHO MAS ALLA DE SU EMPRESA. EN ESTA COMO OTRAS INDUSTRIAS MEXICANAS NO DEBEMOS PERMITIR QUE POR FINES POLITICOS SE DESCALIFIQUE A MEXICANOS HONORABLES Y ASÍ DEJAR DE GENERAR EMPLEOS BIEN REMUNERADOS.
FORTALEZCAMOS LA INDUSTRIA MEXICANA, NO LA DESCALIFIQUEMOS
COMO EMPRESARIOS DE LA INDUSTRIA DESARROLLADORA DE SOFTWARE NOS PREOCUPA QUE SE DESCALIFIQUEN VEINTE AÑOS DE TRABAJO Y TRAYECTORIA SIN OTRA FUNDAMENTACION QUE LA DE SER EL CUÑADO DE UN CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA.
A DIFERENCIA DEL RESTO DE LA ECONOMIA, LAS EMPRESAS DE NUESTRO SECTOR CRECEMOS A TASAS SUPERIORES. DE ACUERDO A LOS DATOS DE LA SECRETARIA DE ECONOMÍA, ENTRE EL 2003 Y EL CORRIENTE AÑO LA INDUSTRIA DEL SOFTWARE CRECIÓ MUCHO MAS QUE EL RESTO DE LA ECONOMIA. EL EMPLEO EN EL SECTOR REGISTRÓ UN CRECIMIENTO DE 272% Y LAS EXPORTACIONES PASARON DE 50 MILLONES DE DOLARES A 500 MILLONES
NO HACE MUCHOS AÑOS ESTA INDUSTRIA ESTABA DOMINADA POR EMPRESAS TRASNACIONALES. HOY, GRACIAS AL DESARROLLO DE EMPRESAS MEXICANAS, COMO HILDEBRANDO, ESTA INDUSTRIA CUENTA CON PARTICIPACIÓN MEXICANA TANTO EN EL SEGMENTO PRIVADO COMO PÚBLICO. GENERANDO RECURSOS HUMANOS DE ALTO VALOR AGREGADO Y SALARIOS QUE SUPERAN SIGNIFICATIVAMENTE EL PROMEDIO NACIONAL.
EL CASO DE DIEGO HILDEBRANDO ZAVALA PODRIA HABER SIDO EL DE CUALQUIER MEXICANO PREOCUPADO POR GENERAR FUENTES DE TRABAJO A TRAVÉS DE EMPRESAS GENUINAMENTE ACREDITADAS.
LAS EMPRESAS DE SOFTWARE BIEN MANEJADAS DEBEN TENER UN GRADO MUY ALTO DE CRECIMIENTO. EL QUE HILDEBRANDO HA LOGRADO ES IMPORTANTE, TANTO ASÍ QUE DESPERTÓ EL INTERES DE INVERSIONISTAS PRIVADOS QUE LO INCREMENTARON. EN PAISES COMO INDIA, CHINA, O IRLANDA QUE CRECEN A TASAS MAYORES QUE MEXICO, ESTO ES MOTIVO DE CELEBRACION EN LUGAR DE DESCALIFICACION.
EN VEINTE AÑOS DIEGO ZAVALA NOS HA DEMOSTRADO SU INTEGRIDAD COMO EMPRESARIO REALIZANDO MULTIPLES APORTACIONES A LA INDUSTRIA, MUCHO MAS ALLA DE SU EMPRESA. EN ESTA COMO OTRAS INDUSTRIAS MEXICANAS NO DEBEMOS PERMITIR QUE POR FINES POLITICOS SE DESCALIFIQUE A MEXICANOS HONORABLES Y ASÍ DEJAR DE GENERAR EMPLEOS BIEN REMUNERADOS.
FORTALEZCAMOS LA INDUSTRIA MEXICANA, NO LA DESCALIFIQUEMOS
Alonso Carral
Grupo Quilita Neikos - Antonio Fajer
TI-M - Carlos Mata
Sinapsis - Daniel González
Grupo Scanda - Jorge Varela
Digo - José Luis González
Nasoft - Manuel Senderos
emLink - Mauricio Mingramm/Héctor Obregón
Software Gurú - Pedro Galván
Heurística - Rafael Bernal
Dynaware - Rafael Funes
Vision Consulting - Rafael Miranda
Sm4rt - Víctor Chapela
Grupo Quilita Neikos - Antonio Fajer
TI-M - Carlos Mata
Sinapsis - Daniel González
Grupo Scanda - Jorge Varela
Digo - José Luis González
Nasoft - Manuel Senderos
emLink - Mauricio Mingramm/Héctor Obregón
Software Gurú - Pedro Galván
Heurística - Rafael Bernal
Dynaware - Rafael Funes
Vision Consulting - Rafael Miranda
Sm4rt - Víctor Chapela
Ni duda cabe que hasta en eso de la guerra de las campañas, hay niveles...
Milenio Diario
Trascendió
15-Junio-06
Que Felipe Calderón tuvo un gesto de nobleza ayer. Llamó por teléfono a María de las Heras para disculparse por las declaraciones que hizo el lunes a propósito de los resultados de la encuesta publicada en MILENIO.
El candidato presidencial del PAN le dijo a la encuestadora que la desafortunada frase de que el trabajo de María debía leerse como el de la esposa de un dirigente del PRI había sido un error, producto de la tensión de la campaña.
María de las Heras aceptó de buen grado la disculpa.
Que quien también se disculpó fue el diputado del PAN, Germán Martínez, uno de los principales operadores en la campaña de Calderón.
Martínez le ofreció una disculpa al mismísimo Andrés Manuel López Obrador por haber dicho que su titulación en la UNAM era irregular.
[...]
Trascendió
15-Junio-06
Que Felipe Calderón tuvo un gesto de nobleza ayer. Llamó por teléfono a María de las Heras para disculparse por las declaraciones que hizo el lunes a propósito de los resultados de la encuesta publicada en MILENIO.
El candidato presidencial del PAN le dijo a la encuestadora que la desafortunada frase de que el trabajo de María debía leerse como el de la esposa de un dirigente del PRI había sido un error, producto de la tensión de la campaña.
María de las Heras aceptó de buen grado la disculpa.
Que quien también se disculpó fue el diputado del PAN, Germán Martínez, uno de los principales operadores en la campaña de Calderón.
Martínez le ofreció una disculpa al mismísimo Andrés Manuel López Obrador por haber dicho que su titulación en la UNAM era irregular.
[...]
¿Pacto de civilidad?
Leo Zuckermann
Excélsior - Juegos de poder
15-06-06
Imagine usted que mañana, antes de que jueguen las selecciones de México y Angola, sus capitanes se reunieran en presencia del presidente de la FIFA para firmar un pacto donde se comprometieran a respetar las reglas del juego, los árbitros designados y el resultado final del partido. ¿Qué pensaría usted?
Pues ahora traslade ese mismo pensamiento al ámbito de la política nacional, porque eso fue exactamente lo que ocurrió el martes pasado cuando siete partidos firmaron un pacto frente al consejero presidente del IFE con el rimbombante nombre de "Acuerdo Democrático por la Equidad, la Legalidad y la Gobernabilidad". ¡A lo que hemos llegado!
El pacto comienza con un apartado de consideraciones donde se afirma "que es indispensable reencauzar el proceso electoral". ¡Ah, caray! ¿Acaso el proceso se había salido de cauce y era necesario redirigirlo por un buen camino? ¿Reconocen esto los partidos signatarios y el IFE como testigo? Esta frase en sí misma es una joya que bien podría utilizarse como eventual prueba de impugnación judicial de las elecciones.
También se considera "necesario establecer las condiciones de confianza que requiere la ciudadanía para el ejercicio libre y razonado de su voto, en la certidumbre de que los partidos políticos nacionales actuarán invariablemente por las vías institucionales y con respeto a la ley". De nuevo: ¡ah, caray! ¿Acaso los ciudadanos necesitábamos estas garantías para poder votar libre y razonadamente? Yo lo daba por un hecho y francamente me parece un tanto ridículo que los partidos tengan que firmar que van a cumplir la ley y respetar a la autoridad respectiva. A mí más bien me parece que son los partidos los que desconfían unos de los otros y que, por tanto, tienen que acabar signando este tipo de pactos. Que no nos vengan a decir que somos nosotros, los ciudadanos, los que necesitamos garantías. Son ellos los que las demandan.
Los partidos también se comprometen a respetar los resultados electorales "legalmente acreditados y sustentados en la voluntad ciudadana". Lo primero es lógico, lo segundo es un galimatías: ¿cómo se mide que los resultados hayan estado "sustentados en la voluntad ciudadana"? ¿Quién y bajo qué criterios lo decide?
Sin embargo, lo más preocupante de este pacto, que fue vitoreado por ser políticamente correcto, es la solicitud de que el IFE realice una auditoría para verificar la confiabilidad del Padrón Electoral, del sistema de Programa de Resultados Electorales Preliminares y del conteo rápido "con la participación de técnicos designados por cada partido". El IFE anunció que esto era imposible a estas alturas de la contienda. No obstante, esta cláusula se firmó y con la presencia del consejero presidente como testigo.
Ugalde tuvo que mandar un oficio aclarando lo que el IFE entendería por auditoría: una revisión administrativa y contable para verificar la relación contractual del Instituto con la empresa Hildebrando. Según informa el IFE, los partidos manifestaron, previamente a la suscripción del pacto, estar satisfechos con los términos del oficio dirigido por Ugalde. Sin embargo, esto no quedó suscrito en ningún lado por lo que, en caso de un eventual conflicto postelectoral, cualquier partido podría reclamar que no se cumplieron con todos los términos de lo pactado.
Excélsior - Juegos de poder
15-06-06
Imagine usted que mañana, antes de que jueguen las selecciones de México y Angola, sus capitanes se reunieran en presencia del presidente de la FIFA para firmar un pacto donde se comprometieran a respetar las reglas del juego, los árbitros designados y el resultado final del partido. ¿Qué pensaría usted?
Pues ahora traslade ese mismo pensamiento al ámbito de la política nacional, porque eso fue exactamente lo que ocurrió el martes pasado cuando siete partidos firmaron un pacto frente al consejero presidente del IFE con el rimbombante nombre de "Acuerdo Democrático por la Equidad, la Legalidad y la Gobernabilidad". ¡A lo que hemos llegado!
El pacto comienza con un apartado de consideraciones donde se afirma "que es indispensable reencauzar el proceso electoral". ¡Ah, caray! ¿Acaso el proceso se había salido de cauce y era necesario redirigirlo por un buen camino? ¿Reconocen esto los partidos signatarios y el IFE como testigo? Esta frase en sí misma es una joya que bien podría utilizarse como eventual prueba de impugnación judicial de las elecciones.
También se considera "necesario establecer las condiciones de confianza que requiere la ciudadanía para el ejercicio libre y razonado de su voto, en la certidumbre de que los partidos políticos nacionales actuarán invariablemente por las vías institucionales y con respeto a la ley". De nuevo: ¡ah, caray! ¿Acaso los ciudadanos necesitábamos estas garantías para poder votar libre y razonadamente? Yo lo daba por un hecho y francamente me parece un tanto ridículo que los partidos tengan que firmar que van a cumplir la ley y respetar a la autoridad respectiva. A mí más bien me parece que son los partidos los que desconfían unos de los otros y que, por tanto, tienen que acabar signando este tipo de pactos. Que no nos vengan a decir que somos nosotros, los ciudadanos, los que necesitamos garantías. Son ellos los que las demandan.
Los partidos también se comprometen a respetar los resultados electorales "legalmente acreditados y sustentados en la voluntad ciudadana". Lo primero es lógico, lo segundo es un galimatías: ¿cómo se mide que los resultados hayan estado "sustentados en la voluntad ciudadana"? ¿Quién y bajo qué criterios lo decide?
Sin embargo, lo más preocupante de este pacto, que fue vitoreado por ser políticamente correcto, es la solicitud de que el IFE realice una auditoría para verificar la confiabilidad del Padrón Electoral, del sistema de Programa de Resultados Electorales Preliminares y del conteo rápido "con la participación de técnicos designados por cada partido". El IFE anunció que esto era imposible a estas alturas de la contienda. No obstante, esta cláusula se firmó y con la presencia del consejero presidente como testigo.
Ugalde tuvo que mandar un oficio aclarando lo que el IFE entendería por auditoría: una revisión administrativa y contable para verificar la relación contractual del Instituto con la empresa Hildebrando. Según informa el IFE, los partidos manifestaron, previamente a la suscripción del pacto, estar satisfechos con los términos del oficio dirigido por Ugalde. Sin embargo, esto no quedó suscrito en ningún lado por lo que, en caso de un eventual conflicto postelectoral, cualquier partido podría reclamar que no se cumplieron con todos los términos de lo pactado.
El factor Cárdenas y el 3 de julio
Jorge Fernández Menéndez
Excélsior – Razones
15-06-06
En un ambiente electoral tan contaminado como el que estamos viviendo, con campañas a punto de concluir sin que se hayan establecido lazos mínimos entre los diferentes candidatos; con un IFE que ha sufrido más de lo debido para sortear los escollos del proceso; con un Tribunal Electoral al que le ganan las ansias protagónicas; con un presidente de la República cuestionado por algunos de los actores por haber tomado partido; las preguntas que debemos hacernos son dos: ¿cómo será el 3 de julio y quiénes establecerán los lazos para restañar las heridas, muy profundas, que ha dejado este proceso?
Uno de esos personajes que podrán tanto restablecer lazos como asumir un papel de componedor en lo que suceda después de las elecciones, sobre todo, si se expresan inconformidades graves, será Cuauhtémoc Cárdenas. El fundador del PRD, no es ningún secreto decirlo, está muy distanciado del candidato de su partido; no está de acuerdo con varios de los puntos programáticos clave de López Obrador y ambos se tienen una profunda desconfianza personal. Pero la legitimidad moral de Cárdenas es superior a la de López Obrador y, gane o pierda el tabasqueño, el factor Cárdenas será utilizado, fuera y dentro de su partido, para tratar de recobrar los equilibrios.
En los últimos días Cárdenas ha estado en medios; estuvo en el foro de Biarritz en Sao Paulo; se reunió con el presidente de Brasil, Luis Inácio da Silva, Lula. En México ha tenido encuentros, después del debate, con Felipe Calderón y con el jefe de Gobierno capitalino, Alejandro Encinas. Dijo que antes se había reunido con Roberto Madrazo, y si bien aseguró que con la única que no se había encontrado formalmente fue con Patricia Mercado, lo que dejaría entrever que debe haber tenido alguna reunión con López Obrador, lo cierto es que ésta no se ha registrado, por lo menos en los últimos tiempos.
Platicaba con Cárdenas y el ingeniero está convencido de que las elecciones del 2 de julio serán limpias. No ve ningún nubarrón en el proceso electoral en sí e incluso señala que es absurdo que los partidos firmen un pacto de civilidad que, a lo único que los obliga es a respetar la ley, algo que evidentemente deben hacer. Recordó el 88 y, para él, no existe ningún elemento que asemeje esta situación con aquélla. Por eso, ese día, me dijo, reconoceré al triunfador que señalen las autoridades electorales, "me guste o no el resultado". Pero Cárdenas se ve más activo a partir del 3 de julio. Considera que se está integrando una gran corriente nacional, con personajes provenientes de distintos orígenes políticos, la cual está harta de las descalificaciones y de la ausencia de "cómos" en las propuestas partidarias y se plantea participar en ella para tratar de encontrar puntos de consenso que permitan sacar adelante una agenda común, nacional, que pueda transitar hacia el futuro. Cárdenas no se ve fuera del PRD, pero tampoco en la campaña de López Obrador. No lo dice, pero resulta evidente que considera que nadie ganará con mayoría absoluta y podrá garantizar la existencia de una mayoría legislativa. Pero no apuesta tanto a las reformas como a la política, a los acuerdos que permitan que con éstos u otros instrumentos el país siga avanzando.
La paradoja es que luego de muchos años de vida política en la que Cárdenas fue percibido como un hombre que podía implicar un regreso al pasado, hoy, para muchos de esos mismos sectores, resulta un punto de referencia para el futuro y un interlocutor más que válido. Son numerosos los empresarios, por ejemplo, que luego de reunirse con Cárdenas terminan hablando de su sentido de Estado y su visión aguda de las cosas, se compartan o no sus puntos de vista. Se debe reconocer que Cárdenas ha aprendido: también por una de esas extrañas paradojas de la política, hoy Cárdenas se parece más en su discurso, en su forma de abordar las cosas, a aquel del 88 o el 97, cuando ganó el DF, que al que no pudo avanzar en las elecciones de 94 y 2000.
Otro de esos hombres que serán importantes a la hora de negociar el futuro es don Luis H. Álvarez. Acabo de leer su libro de memorias y allí don Luis expresa con toda transparencia su forma de ver las cosas. Pero el capítulo más importante es, precisamente, el del 88, cuando Álvarez era presidente del PAN, y toda la operación institucional que se dio, involucrando a Cárdenas, a Manuel Clouthier e incluso en un primer momento a Rosario Ibarra, para encontrar una salida que no deviniera ni en crisis ni en violencia, en un diálogo, en muchas ocasiones muy ríspido, con el gobierno de Miguel de la Madrid y con el equipo de Carlos Salinas. Todos se reunieron, todos operaron, todos sabían que no se debía abrir el camino a la violencia. Don Luis y el PAN decidieron reconocer al gobierno salinista con aquella frase salida de la pluma de Carlos Castillo Peraza de que un gobierno ilegítimo se podría legitimar con sus acciones y planteando una agenda común que en buena medida se cumplió en el futuro. Cárdenas no aceptó un acuerdo de ese tipo y emprendió la larga marcha de crear el PRD y consolidarlo como un partido político. Pero nunca decidió, al contrario, romper con las instituciones.
Hoy preocupa lo contrario. Tanto en el PRD como en el PRI la apuesta pareciera pasar por el desconocimiento del proceso y un salto al vacío institucional, con todos los costos que conllevaría. Incluso en el círculo cercano a López Obrador se establece como un principio "no repetir un 88" en el sentido de no aceptar una salida que no pase por el reconocimiento de su triunfo. Coincido con Cárdenas, hay cosas que no me gustan del proceso electoral o de las instituciones, mucho que debe cambiar, pero nada indica que el 3 de julio no tendremos un ganador legítimo. El camino para acortar las diferencias, para sanar heridas, pasará por la política y un uso correcto, consciente, de las instituciones, aunque algunos estén apostando a detonarlas.
Excélsior – Razones
15-06-06
En un ambiente electoral tan contaminado como el que estamos viviendo, con campañas a punto de concluir sin que se hayan establecido lazos mínimos entre los diferentes candidatos; con un IFE que ha sufrido más de lo debido para sortear los escollos del proceso; con un Tribunal Electoral al que le ganan las ansias protagónicas; con un presidente de la República cuestionado por algunos de los actores por haber tomado partido; las preguntas que debemos hacernos son dos: ¿cómo será el 3 de julio y quiénes establecerán los lazos para restañar las heridas, muy profundas, que ha dejado este proceso?
Uno de esos personajes que podrán tanto restablecer lazos como asumir un papel de componedor en lo que suceda después de las elecciones, sobre todo, si se expresan inconformidades graves, será Cuauhtémoc Cárdenas. El fundador del PRD, no es ningún secreto decirlo, está muy distanciado del candidato de su partido; no está de acuerdo con varios de los puntos programáticos clave de López Obrador y ambos se tienen una profunda desconfianza personal. Pero la legitimidad moral de Cárdenas es superior a la de López Obrador y, gane o pierda el tabasqueño, el factor Cárdenas será utilizado, fuera y dentro de su partido, para tratar de recobrar los equilibrios.
En los últimos días Cárdenas ha estado en medios; estuvo en el foro de Biarritz en Sao Paulo; se reunió con el presidente de Brasil, Luis Inácio da Silva, Lula. En México ha tenido encuentros, después del debate, con Felipe Calderón y con el jefe de Gobierno capitalino, Alejandro Encinas. Dijo que antes se había reunido con Roberto Madrazo, y si bien aseguró que con la única que no se había encontrado formalmente fue con Patricia Mercado, lo que dejaría entrever que debe haber tenido alguna reunión con López Obrador, lo cierto es que ésta no se ha registrado, por lo menos en los últimos tiempos.
Platicaba con Cárdenas y el ingeniero está convencido de que las elecciones del 2 de julio serán limpias. No ve ningún nubarrón en el proceso electoral en sí e incluso señala que es absurdo que los partidos firmen un pacto de civilidad que, a lo único que los obliga es a respetar la ley, algo que evidentemente deben hacer. Recordó el 88 y, para él, no existe ningún elemento que asemeje esta situación con aquélla. Por eso, ese día, me dijo, reconoceré al triunfador que señalen las autoridades electorales, "me guste o no el resultado". Pero Cárdenas se ve más activo a partir del 3 de julio. Considera que se está integrando una gran corriente nacional, con personajes provenientes de distintos orígenes políticos, la cual está harta de las descalificaciones y de la ausencia de "cómos" en las propuestas partidarias y se plantea participar en ella para tratar de encontrar puntos de consenso que permitan sacar adelante una agenda común, nacional, que pueda transitar hacia el futuro. Cárdenas no se ve fuera del PRD, pero tampoco en la campaña de López Obrador. No lo dice, pero resulta evidente que considera que nadie ganará con mayoría absoluta y podrá garantizar la existencia de una mayoría legislativa. Pero no apuesta tanto a las reformas como a la política, a los acuerdos que permitan que con éstos u otros instrumentos el país siga avanzando.
La paradoja es que luego de muchos años de vida política en la que Cárdenas fue percibido como un hombre que podía implicar un regreso al pasado, hoy, para muchos de esos mismos sectores, resulta un punto de referencia para el futuro y un interlocutor más que válido. Son numerosos los empresarios, por ejemplo, que luego de reunirse con Cárdenas terminan hablando de su sentido de Estado y su visión aguda de las cosas, se compartan o no sus puntos de vista. Se debe reconocer que Cárdenas ha aprendido: también por una de esas extrañas paradojas de la política, hoy Cárdenas se parece más en su discurso, en su forma de abordar las cosas, a aquel del 88 o el 97, cuando ganó el DF, que al que no pudo avanzar en las elecciones de 94 y 2000.
Otro de esos hombres que serán importantes a la hora de negociar el futuro es don Luis H. Álvarez. Acabo de leer su libro de memorias y allí don Luis expresa con toda transparencia su forma de ver las cosas. Pero el capítulo más importante es, precisamente, el del 88, cuando Álvarez era presidente del PAN, y toda la operación institucional que se dio, involucrando a Cárdenas, a Manuel Clouthier e incluso en un primer momento a Rosario Ibarra, para encontrar una salida que no deviniera ni en crisis ni en violencia, en un diálogo, en muchas ocasiones muy ríspido, con el gobierno de Miguel de la Madrid y con el equipo de Carlos Salinas. Todos se reunieron, todos operaron, todos sabían que no se debía abrir el camino a la violencia. Don Luis y el PAN decidieron reconocer al gobierno salinista con aquella frase salida de la pluma de Carlos Castillo Peraza de que un gobierno ilegítimo se podría legitimar con sus acciones y planteando una agenda común que en buena medida se cumplió en el futuro. Cárdenas no aceptó un acuerdo de ese tipo y emprendió la larga marcha de crear el PRD y consolidarlo como un partido político. Pero nunca decidió, al contrario, romper con las instituciones.
Hoy preocupa lo contrario. Tanto en el PRD como en el PRI la apuesta pareciera pasar por el desconocimiento del proceso y un salto al vacío institucional, con todos los costos que conllevaría. Incluso en el círculo cercano a López Obrador se establece como un principio "no repetir un 88" en el sentido de no aceptar una salida que no pase por el reconocimiento de su triunfo. Coincido con Cárdenas, hay cosas que no me gustan del proceso electoral o de las instituciones, mucho que debe cambiar, pero nada indica que el 3 de julio no tendremos un ganador legítimo. El camino para acortar las diferencias, para sanar heridas, pasará por la política y un uso correcto, consciente, de las instituciones, aunque algunos estén apostando a detonarlas.
Complétanos los 2 mil 500
Enrique Canales
Reforma
15 de junio de 2006
Andrés Manuel, nos aseguraste tener las pruebas de que el cuñado de Felipe "ha recibido contratos precisamente de la Secretaría, mejor dicho del sector energético cuando Felipe era secretario, tuvo ingresos por 2 mil 500 millones de pesos y no pagó impuestos". ¿Dónde están las pruebas? A estas fechas, Andrés Manuel, no has demostrado lo que dijiste. Nos completas los 2 mil 500 millones o te puedo declarar "mentiroso formal".
Inmediatamente en la réplica de ese debate, Felipe Calderón todavía medio sonriendo por la tremenda mentira -pues él sabe esa verdad por dentro- negó rotundamente la acusación de corrupción y le dijo a López Obrador: "nuevamente usted miente".
Desde luego, el que acusa tiene la obligación de demostrar, especialmente cuando dice que tiene las pruebas. AMLO debe completarnos los contratos por 2 mil 500 millones de pesos que nos dijo que el cuñado había obtenido cuando Felipe Calderón era secretario. En segundo lugar, nos tiene que demostrar que el cuñado no ha pagado nada de impuestos por todos esos contratos.
En declaraciones posteriores, AMLO volvió a insistir en que tenía las pruebas. Hasta la fecha, ni con la faramalla de las tres cajas semivacías que llevaron en una carretilla hemos visto nada. Para mí, quedaron como charlatanes callejeros sus colaboradores; Jesús Ortega, coordinador de campaña, Claudia Sheinbaum, Gerardo Fernández Noroña, vocero del PRD, y Horacio Duarte, representante ante el IFE, y otros legisladores cómplices del engaño.
Andrés Manuel no ha mostrado las pruebas de que el cuñado Diego Zavala fue beneficiado en tiempos de Felipe Calderón con contratos que suman 2 mil 500 millones de pesos, ni tampoco ha demostrado que Diego Zavala no pagó ningún impuesto. La bola candente sigue del lado de Andrés Manuel.
A los colaboradores de AMLO ya se les está acabando el tiempo para demostrar que Andrés Manuel no es un mentiroso y lo digo porque todavía el sábado pasado argumentaron que Hacienda les dio la razón, porque iba a presentar ante el Ministerio Público federal una denuncia para que se investigue la divulgación de los datos de Diego Zavala filtrados, supuestamente, por el gobierno perredista del Distrito Federal.
Divulgar un expediente confidencial no es lo más dañino que nos pueden hacer los perredistas, ojalá así fueran de transparentes. La divulgación de datos confidenciales de los corruptos es un delito, pero son más graves para la sociedad los propios actos corruptos archivados por Hacienda. Pero aquí el punto no es la divulgación que hicieron los perredistas en tal caso de los datos de Hacienda, aquí el punto es que no divulgaron los 2 mil 500 millones en contratos en tiempos de Felipe que es el meollo del asunto para librar a AMLO de su calumnia.
Para colmo el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, consideró que la Secretaría de Hacienda confirma en "forma implícita la información que el PRD ha dado sobre el empresario Diego Zavala". ¿Que qué? Dice el estudioso de lógica Gerardo que Hacienda "al deslindar responsabilidades por la supuesta filtración de la información reconoce la veracidad de los datos difundidos respecto a que no han pagado impuestos las empresas del cuñado del candidato del PAN Felipe Calderón".
Con una lindura de inducción sacada de los pelos de la desesperación, nos dice el perredista: "con su comunicado, las autoridades hacendarias corroboran que las empresas de Diego Zavala no han enterado a las autoridades los pagos correspondientes de los 2 mil 500 millones de pesos que han ingresado a sus arcas en los últimos años".
El vocero del PRD, dando clases de distorsión lógica, nos dice que "dicha institución pretende responsabilizar al gobierno del Distrito Federal, cuando de entrada acredita que la información que presentaron es correcta y que las empresas de Zavala y sus hermanos han gozado de trato privilegiado" y agrega: "Todo indica, además, que no han cumplido con sus obligaciones fiscales".
Hace mucho que no había leído tantas tonterías producidas por un pensamiento siniestro. Gerardo ha distorsionando los silogismos y ha utilizado falsos argumentos para concluir que Andrés Manuel ha dicho la verdad. Es increíble que estos perredistas pretendan darnos atole con el dedo de una forma tan babosa. Francamente me siento insultado.
Hacienda defiende lo suyo, sus informaciones son confidenciales y por ahí hay un delito de divulgación que perseguir, pero Hacienda no está escondiendo los inexistentes contratos por 2 mil 500 millones de pesos en tiempos de Felipe de los que Andrés Manuel dijo que tenía las pruebas en la mano.
Después de nueve días Andrés Manuel no tiene las pruebas que dijo tener. Por lo tanto, tiene razón Felipe Calderón al decirle a AMLO que se trata de un López "Hablador", pues no es un insulto, es una certera descripción.
Correo electrónico: enriquecss@gmail.com
Reforma
15 de junio de 2006
Andrés Manuel, nos aseguraste tener las pruebas de que el cuñado de Felipe "ha recibido contratos precisamente de la Secretaría, mejor dicho del sector energético cuando Felipe era secretario, tuvo ingresos por 2 mil 500 millones de pesos y no pagó impuestos". ¿Dónde están las pruebas? A estas fechas, Andrés Manuel, no has demostrado lo que dijiste. Nos completas los 2 mil 500 millones o te puedo declarar "mentiroso formal".
Inmediatamente en la réplica de ese debate, Felipe Calderón todavía medio sonriendo por la tremenda mentira -pues él sabe esa verdad por dentro- negó rotundamente la acusación de corrupción y le dijo a López Obrador: "nuevamente usted miente".
Desde luego, el que acusa tiene la obligación de demostrar, especialmente cuando dice que tiene las pruebas. AMLO debe completarnos los contratos por 2 mil 500 millones de pesos que nos dijo que el cuñado había obtenido cuando Felipe Calderón era secretario. En segundo lugar, nos tiene que demostrar que el cuñado no ha pagado nada de impuestos por todos esos contratos.
En declaraciones posteriores, AMLO volvió a insistir en que tenía las pruebas. Hasta la fecha, ni con la faramalla de las tres cajas semivacías que llevaron en una carretilla hemos visto nada. Para mí, quedaron como charlatanes callejeros sus colaboradores; Jesús Ortega, coordinador de campaña, Claudia Sheinbaum, Gerardo Fernández Noroña, vocero del PRD, y Horacio Duarte, representante ante el IFE, y otros legisladores cómplices del engaño.
Andrés Manuel no ha mostrado las pruebas de que el cuñado Diego Zavala fue beneficiado en tiempos de Felipe Calderón con contratos que suman 2 mil 500 millones de pesos, ni tampoco ha demostrado que Diego Zavala no pagó ningún impuesto. La bola candente sigue del lado de Andrés Manuel.
A los colaboradores de AMLO ya se les está acabando el tiempo para demostrar que Andrés Manuel no es un mentiroso y lo digo porque todavía el sábado pasado argumentaron que Hacienda les dio la razón, porque iba a presentar ante el Ministerio Público federal una denuncia para que se investigue la divulgación de los datos de Diego Zavala filtrados, supuestamente, por el gobierno perredista del Distrito Federal.
Divulgar un expediente confidencial no es lo más dañino que nos pueden hacer los perredistas, ojalá así fueran de transparentes. La divulgación de datos confidenciales de los corruptos es un delito, pero son más graves para la sociedad los propios actos corruptos archivados por Hacienda. Pero aquí el punto no es la divulgación que hicieron los perredistas en tal caso de los datos de Hacienda, aquí el punto es que no divulgaron los 2 mil 500 millones en contratos en tiempos de Felipe que es el meollo del asunto para librar a AMLO de su calumnia.
Para colmo el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, consideró que la Secretaría de Hacienda confirma en "forma implícita la información que el PRD ha dado sobre el empresario Diego Zavala". ¿Que qué? Dice el estudioso de lógica Gerardo que Hacienda "al deslindar responsabilidades por la supuesta filtración de la información reconoce la veracidad de los datos difundidos respecto a que no han pagado impuestos las empresas del cuñado del candidato del PAN Felipe Calderón".
Con una lindura de inducción sacada de los pelos de la desesperación, nos dice el perredista: "con su comunicado, las autoridades hacendarias corroboran que las empresas de Diego Zavala no han enterado a las autoridades los pagos correspondientes de los 2 mil 500 millones de pesos que han ingresado a sus arcas en los últimos años".
El vocero del PRD, dando clases de distorsión lógica, nos dice que "dicha institución pretende responsabilizar al gobierno del Distrito Federal, cuando de entrada acredita que la información que presentaron es correcta y que las empresas de Zavala y sus hermanos han gozado de trato privilegiado" y agrega: "Todo indica, además, que no han cumplido con sus obligaciones fiscales".
Hace mucho que no había leído tantas tonterías producidas por un pensamiento siniestro. Gerardo ha distorsionando los silogismos y ha utilizado falsos argumentos para concluir que Andrés Manuel ha dicho la verdad. Es increíble que estos perredistas pretendan darnos atole con el dedo de una forma tan babosa. Francamente me siento insultado.
Hacienda defiende lo suyo, sus informaciones son confidenciales y por ahí hay un delito de divulgación que perseguir, pero Hacienda no está escondiendo los inexistentes contratos por 2 mil 500 millones de pesos en tiempos de Felipe de los que Andrés Manuel dijo que tenía las pruebas en la mano.
Después de nueve días Andrés Manuel no tiene las pruebas que dijo tener. Por lo tanto, tiene razón Felipe Calderón al decirle a AMLO que se trata de un López "Hablador", pues no es un insulto, es una certera descripción.
Correo electrónico: enriquecss@gmail.com
¿Hay que acabar con los ricos?
Lorenzo Servitje S.
Reforma
15 de junio de 2006
No -decía Cantinflas-, lo que hay que hacer es acabar con los pobres. Creo que no se van a acabar los pobres, pero sí que debe hacerse lo indecible para remediar su situación y reducir drásticamente su número.
Ante el problema de la magnitud de la pobreza en nuestros países, estrujantes preguntas nos asaltan: ¿Por qué unos tenemos todo en abundancia y a otros les falta aun lo indispensable? ¿Por qué unos nacemos en un medio que no sólo favorece nuestra supervivencia sino aun nuestra comodidad, y otros en la ignorancia, la miseria y el abandono? ¿Por qué unos tenemos conocimientos, bienes o autoridad que nos permitan afrontar las necesidades y contingencias de la vida y otros no? Preguntas que, en conciencia, debemos tratar de responder.
No hay duda que la pobreza inhumana, la que implica el sufrimiento involuntario del desamparado y el inocente, la que degrada y destruye al ser humano, la que le impide vivir con dignidad y obrar bien y que se sufre sin esperanza, no sólo no podemos aceptarla sino que debemos combatirla.
Pero para avanzar con eficacia en este combate es indispensable que conozcamos a fondo lo que es la pobreza. Hay que ir a donde están los pobres y conocer de cerca la situación del trabajador que ha perdido su empleo o no lo tiene, palpar su angustia para pagar la renta o al médico o para llevar el pan a su familia. Para conocer la situación de los huérfanos, de los niños de la calle, de las madres solteras o abandonadas, de los jóvenes alcohólicos o drogadictos, de los discapacitados, de los ancianos olvidados, de las decenas de miles de personas del campo que emigran a las ciudades o al extranjero y que viven en cinturones de miseria, de las vidas destrozadas que terminan en los asilos, en los hospitales o en las prisiones...
Ante esta situación la reacción inmediata y simplista de algunos gobiernos es corregir drásticamente la distribución de la riqueza y del ingreso. En pocas palabras quitarles a los que tienen y dárselo a los que no tienen: enfrentar a ricos y pobres. ¿Es éste el camino?
Esto nos lleva necesariamente a examinar cómo en una economía se producen los bienes de consumo, cómo se crean los medios de producción, cómo se obtiene un valor agregado: algo positivo que antes no existía. Cómo se crea "riqueza", aunque el término muchas veces sea equívoco.
¿Y quiénes son los que generalmente crean riqueza? ¿Quiénes son los que invierten y generan empleo? Son los empresarios, personas poco comprendidas y muchas veces menospreciadas. Son particularmente ingeniosas e insatisfechas, que trabajan asiduamente y que no consumen todo lo que producen sino que una buena parte de ello la dedican a incrementar su propia capacidad de producir o la de los demás. Son quienes ahorran, invierten y hacen posible la formación de capital y del empleo, organizan y dirigen el trabajo de otros y lo hacen más eficiente, descubren e inventan más o mejores cosas, todo ello asumiendo riesgos, viendo al futuro y siempre dispuestos a experimentar, a crecer, empujados por una ambición, sí, pero también por un ideal de realización creadora.
En este proceso muchos empresarios se enriquecen, pero muchos otros se endeudan, fracasan y pierden todo lo que tienen.
Ciertamente hay empresarios ricos, muy ricos. Uno les pediría que no cometieran excesos, que no hicieran ostentación de su riqueza y que fuesen muy generosos, ayudando a todo tipo de obras buenas, pero ése es un reclamo moral.
La economía y la sociedad los necesitan como inversionistas y creadores de empleo, y desde luego pagadores de impuestos. El Estado, en su papel de apoyo a la población necesitada, puede gravar de distintas maneras a esas personas, pero tiene que hacerlo con prudencia, porque si no, no contaría con su valiosa aportación. Ocurriría el abandono de la actividad productiva, la fuga de cerebros, la fuga de capitales y el desempleo, como ya ha sucedido.
Y una observación final. No todos los empresarios son ricos -pensemos en los dueños de un pequeño comercio o un modesto taller- ni todos los ricos son empresarios. Lo son también muchos profesionistas, artistas, deportistas y aun funcionarios públicos y políticos. Este tema de enfrentar a ricos y pobres hay que evitarlo porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.
Reforma
15 de junio de 2006
No -decía Cantinflas-, lo que hay que hacer es acabar con los pobres. Creo que no se van a acabar los pobres, pero sí que debe hacerse lo indecible para remediar su situación y reducir drásticamente su número.
Ante el problema de la magnitud de la pobreza en nuestros países, estrujantes preguntas nos asaltan: ¿Por qué unos tenemos todo en abundancia y a otros les falta aun lo indispensable? ¿Por qué unos nacemos en un medio que no sólo favorece nuestra supervivencia sino aun nuestra comodidad, y otros en la ignorancia, la miseria y el abandono? ¿Por qué unos tenemos conocimientos, bienes o autoridad que nos permitan afrontar las necesidades y contingencias de la vida y otros no? Preguntas que, en conciencia, debemos tratar de responder.
No hay duda que la pobreza inhumana, la que implica el sufrimiento involuntario del desamparado y el inocente, la que degrada y destruye al ser humano, la que le impide vivir con dignidad y obrar bien y que se sufre sin esperanza, no sólo no podemos aceptarla sino que debemos combatirla.
Pero para avanzar con eficacia en este combate es indispensable que conozcamos a fondo lo que es la pobreza. Hay que ir a donde están los pobres y conocer de cerca la situación del trabajador que ha perdido su empleo o no lo tiene, palpar su angustia para pagar la renta o al médico o para llevar el pan a su familia. Para conocer la situación de los huérfanos, de los niños de la calle, de las madres solteras o abandonadas, de los jóvenes alcohólicos o drogadictos, de los discapacitados, de los ancianos olvidados, de las decenas de miles de personas del campo que emigran a las ciudades o al extranjero y que viven en cinturones de miseria, de las vidas destrozadas que terminan en los asilos, en los hospitales o en las prisiones...
Ante esta situación la reacción inmediata y simplista de algunos gobiernos es corregir drásticamente la distribución de la riqueza y del ingreso. En pocas palabras quitarles a los que tienen y dárselo a los que no tienen: enfrentar a ricos y pobres. ¿Es éste el camino?
Esto nos lleva necesariamente a examinar cómo en una economía se producen los bienes de consumo, cómo se crean los medios de producción, cómo se obtiene un valor agregado: algo positivo que antes no existía. Cómo se crea "riqueza", aunque el término muchas veces sea equívoco.
¿Y quiénes son los que generalmente crean riqueza? ¿Quiénes son los que invierten y generan empleo? Son los empresarios, personas poco comprendidas y muchas veces menospreciadas. Son particularmente ingeniosas e insatisfechas, que trabajan asiduamente y que no consumen todo lo que producen sino que una buena parte de ello la dedican a incrementar su propia capacidad de producir o la de los demás. Son quienes ahorran, invierten y hacen posible la formación de capital y del empleo, organizan y dirigen el trabajo de otros y lo hacen más eficiente, descubren e inventan más o mejores cosas, todo ello asumiendo riesgos, viendo al futuro y siempre dispuestos a experimentar, a crecer, empujados por una ambición, sí, pero también por un ideal de realización creadora.
En este proceso muchos empresarios se enriquecen, pero muchos otros se endeudan, fracasan y pierden todo lo que tienen.
Ciertamente hay empresarios ricos, muy ricos. Uno les pediría que no cometieran excesos, que no hicieran ostentación de su riqueza y que fuesen muy generosos, ayudando a todo tipo de obras buenas, pero ése es un reclamo moral.
La economía y la sociedad los necesitan como inversionistas y creadores de empleo, y desde luego pagadores de impuestos. El Estado, en su papel de apoyo a la población necesitada, puede gravar de distintas maneras a esas personas, pero tiene que hacerlo con prudencia, porque si no, no contaría con su valiosa aportación. Ocurriría el abandono de la actividad productiva, la fuga de cerebros, la fuga de capitales y el desempleo, como ya ha sucedido.
Y una observación final. No todos los empresarios son ricos -pensemos en los dueños de un pequeño comercio o un modesto taller- ni todos los ricos son empresarios. Lo son también muchos profesionistas, artistas, deportistas y aun funcionarios públicos y políticos. Este tema de enfrentar a ricos y pobres hay que evitarlo porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.
14 de junio de 2006
Los mercados comienzan a votar
Leo Zuckermann
Excélsior - Juegos de Poder
14-06-06
La Bolsa Mexicana de Valores a principios de mayo se acercó a los 22 mil puntos, un máximo histórico. Esta semana ronda los 17 mil puntos, lo que representa una caída de 23%. El peso mexicano se ha devaluado 9% desde principios de marzo. En aquel entonces, un dólar en el mercado interbancario se compraba en 10.47 pesos. Ayer se cotizaba en 11.43. Al menudeo alcanzó los 11.60.
En el mercado de deuda, si bien las tasas de interés de corto plazo no han sufrido alteraciones (los Cetes a 28 días mantienen una tasa anualizada de 7%), los instrumentos de largo plazo sí han cambiado. En marzo, el rendimiento de un bono mexicano a 20 años era de 8% anual. Ayer estaba en 9.6%. Finalmente, el riesgo país medido en el índice EMBI llegó a estar en 100 en marzo; actualmente está en 150, un incremento de 50%.
Es cierto que la caída de los mercados mexicanos se explica por un efecto global: la percepción de que la Reserva Federal de los Estados Unidos subirá aún más las tasas de interés en aquel país. Sin embargo, el descenso en México ha sido más sostenido que en otros mercados emergentes. Al parecer, los factores internos también están pesando en el ánimo de los inversionistas.
Algunos han mantenido sus posiciones y otros de plano se han retirado. Lo que no hay son nuevas posiciones. Todo indica que no existe apetito por asumir el riesgo de invertir en México. En el lenguaje del póquer se diría que los inversionistas "están pagando por ver", es decir, que están dispuestos a asumir una pérdida temporal hasta tener más información para tomar una decisión más contundente: retirarse paulatinamente o seguirle apostando al país.
Los mercados siempre son adversos a la incertidumbre y lo que está ocurriendo en el ámbito político los inquieta. Por una parte, les disgusta la posibilidad de una elección muy reñida donde el vencedor termine ganando por un margen estrecho que pueda incitar no sólo la impugnación judicial de los resultados sino movilizaciones sociales violentas.
Pero también les preocupa que gane un López Obrador radicalizado. Hay que reconocer que este candidato había armado una estrategia muy eficaz para calmar a los principales operadores internacionales. Colaboradores como Manuel Camacho y Rogelio Ramírez se reunieron con ellos para darles garantías de que, de ganar, AMLO no se radicalizaría.
Sin embargo, en su discurso, el candidato perredista últimamente ha hecho precisamente eso. Ha declarado que respetará la autonomía del Banco de México con ciertos límites, que va a renegociar la deuda como lo hizo el presidente argentino Néstor Kirchner y que va a abrir el Tratado de Libre Comercio. A los banqueros los caracterizó como parásitos y a los empresarios los acusó de no pagar impuestos.
El caso Hildebrando también inquieta a los inversionistas, ya que los perredistas enseñaron que están dispuestos a utilizar información fiscal secreta con propósitos políticos. Ante tal perspectiva, los capitales prefieren colocar sus recursos en países donde sí se respeta la confidencialidad tributaria.
Me parece que los mercados están comenzando a votar en México: no quieren un empate que genere incertidumbre y tampoco que gane un AMLO radicalizado.
Excélsior - Juegos de Poder
14-06-06
La Bolsa Mexicana de Valores a principios de mayo se acercó a los 22 mil puntos, un máximo histórico. Esta semana ronda los 17 mil puntos, lo que representa una caída de 23%. El peso mexicano se ha devaluado 9% desde principios de marzo. En aquel entonces, un dólar en el mercado interbancario se compraba en 10.47 pesos. Ayer se cotizaba en 11.43. Al menudeo alcanzó los 11.60.
En el mercado de deuda, si bien las tasas de interés de corto plazo no han sufrido alteraciones (los Cetes a 28 días mantienen una tasa anualizada de 7%), los instrumentos de largo plazo sí han cambiado. En marzo, el rendimiento de un bono mexicano a 20 años era de 8% anual. Ayer estaba en 9.6%. Finalmente, el riesgo país medido en el índice EMBI llegó a estar en 100 en marzo; actualmente está en 150, un incremento de 50%.
Es cierto que la caída de los mercados mexicanos se explica por un efecto global: la percepción de que la Reserva Federal de los Estados Unidos subirá aún más las tasas de interés en aquel país. Sin embargo, el descenso en México ha sido más sostenido que en otros mercados emergentes. Al parecer, los factores internos también están pesando en el ánimo de los inversionistas.
Algunos han mantenido sus posiciones y otros de plano se han retirado. Lo que no hay son nuevas posiciones. Todo indica que no existe apetito por asumir el riesgo de invertir en México. En el lenguaje del póquer se diría que los inversionistas "están pagando por ver", es decir, que están dispuestos a asumir una pérdida temporal hasta tener más información para tomar una decisión más contundente: retirarse paulatinamente o seguirle apostando al país.
Los mercados siempre son adversos a la incertidumbre y lo que está ocurriendo en el ámbito político los inquieta. Por una parte, les disgusta la posibilidad de una elección muy reñida donde el vencedor termine ganando por un margen estrecho que pueda incitar no sólo la impugnación judicial de los resultados sino movilizaciones sociales violentas.
Pero también les preocupa que gane un López Obrador radicalizado. Hay que reconocer que este candidato había armado una estrategia muy eficaz para calmar a los principales operadores internacionales. Colaboradores como Manuel Camacho y Rogelio Ramírez se reunieron con ellos para darles garantías de que, de ganar, AMLO no se radicalizaría.
Sin embargo, en su discurso, el candidato perredista últimamente ha hecho precisamente eso. Ha declarado que respetará la autonomía del Banco de México con ciertos límites, que va a renegociar la deuda como lo hizo el presidente argentino Néstor Kirchner y que va a abrir el Tratado de Libre Comercio. A los banqueros los caracterizó como parásitos y a los empresarios los acusó de no pagar impuestos.
El caso Hildebrando también inquieta a los inversionistas, ya que los perredistas enseñaron que están dispuestos a utilizar información fiscal secreta con propósitos políticos. Ante tal perspectiva, los capitales prefieren colocar sus recursos en países donde sí se respeta la confidencialidad tributaria.
Me parece que los mercados están comenzando a votar en México: no quieren un empate que genere incertidumbre y tampoco que gane un AMLO radicalizado.
El odio del PRD a los empresarios
David Páramo
Excélsior - Personajes de renombre
14-06-06
Hace tiempo que los seguidores de Andrés López Obrador se olvidaron de la decencia política en sus ataques y, más que presentarse como una alternativa electoral, se han dedicado a amenazar a los empresarios. Para muchos parecía que el caso de Carlos Ahumada sólo era un tema político. Otros pensaron que el despojo a Eumex era un caso aislado.
Hubo otros, como Marcos Martínez, presidente de la Asociación de Banqueros de México, quienes quisieron engañarse haciendo creer que los ataques sólo eran en contra de Roberto Hernández, por alguna extraña razón y no en contra de todo el sistema financiero.
Vamos, todavía hay quienes creen que las acusaciones en contra de Hildebrando únicamente están motivadas por cuestiones políticas y hay aún algunos ingenuos que quieren creer que AMLO está preocupado por la comisión de un delito. Si esto fuera cierto, hubiera presentado una denuncia ante las autoridades pertinentes.
Las declaraciones del candidato del PRD durante el debate, en contra de los empresarios, no dejaron duda de que este hombre considera a los banqueros unos parásitos y a los generadores de riqueza unos evasores fiscales. ¿Se ha fijado que cuando habla de los ambulantes y vendedores de piratería se refiere a ellos como comerciantes en vía pública? Cuando en el fondo son delincuentes que no pagan impuestos.
En sus desesperados ataques electoreros, Gerardo Fernández Noroña, quien alcanzó fama y fortuna explotando a gente que no podía pagar su deuda, hizo una "reflexión filosa" según la cual le parece sospechoso que la familia de Juan Camilo Mouriño tenga dinero. Quizás este hombre, que hasta donde se sabe nunca ha generado riqueza, no puede entender que la familia Mouriño tiene desde hace ya varias décadas la más grande cadena de franquicias en el sureste de México, las cuales no sólo pagan impuestos sino generan una gran cantidad de empleos.
Lo mismo tienen franquicias de Burger King que de Basking Robbins, Bennedetti´s Pizza, que una red de tintorerías con su propia marca. La llamada división energética de esta familia tiene 21 años y 36 estaciones de servicio. También cuenta con transporte de combustible, es decir, no son proveedores, sino clientes del gobierno. Las imputaciones de Fernández Noroña en contra del coordinador logístico de la campaña de Felipe Calderón son otra muestra más de que, en la visión de los seguidores de AMLO, quien trabaja, paga impuestos y genera empleos —y por lo tanto riqueza— sea sospechoso.
Hasta el momento, las reacciones han sido punto menos que limitadas por parte de la IP si AMLO no reconoce que los empresarios sí pagan impuestos. Por un lado, las de José Luis Barraza y, por el otro, la amenaza de huelga de impuestos de Alberto Fernández Garza, presidente de Caintra de Monterrey.
[...]
Excélsior - Personajes de renombre
14-06-06
Hace tiempo que los seguidores de Andrés López Obrador se olvidaron de la decencia política en sus ataques y, más que presentarse como una alternativa electoral, se han dedicado a amenazar a los empresarios. Para muchos parecía que el caso de Carlos Ahumada sólo era un tema político. Otros pensaron que el despojo a Eumex era un caso aislado.
Hubo otros, como Marcos Martínez, presidente de la Asociación de Banqueros de México, quienes quisieron engañarse haciendo creer que los ataques sólo eran en contra de Roberto Hernández, por alguna extraña razón y no en contra de todo el sistema financiero.
Vamos, todavía hay quienes creen que las acusaciones en contra de Hildebrando únicamente están motivadas por cuestiones políticas y hay aún algunos ingenuos que quieren creer que AMLO está preocupado por la comisión de un delito. Si esto fuera cierto, hubiera presentado una denuncia ante las autoridades pertinentes.
Las declaraciones del candidato del PRD durante el debate, en contra de los empresarios, no dejaron duda de que este hombre considera a los banqueros unos parásitos y a los generadores de riqueza unos evasores fiscales. ¿Se ha fijado que cuando habla de los ambulantes y vendedores de piratería se refiere a ellos como comerciantes en vía pública? Cuando en el fondo son delincuentes que no pagan impuestos.
En sus desesperados ataques electoreros, Gerardo Fernández Noroña, quien alcanzó fama y fortuna explotando a gente que no podía pagar su deuda, hizo una "reflexión filosa" según la cual le parece sospechoso que la familia de Juan Camilo Mouriño tenga dinero. Quizás este hombre, que hasta donde se sabe nunca ha generado riqueza, no puede entender que la familia Mouriño tiene desde hace ya varias décadas la más grande cadena de franquicias en el sureste de México, las cuales no sólo pagan impuestos sino generan una gran cantidad de empleos.
Lo mismo tienen franquicias de Burger King que de Basking Robbins, Bennedetti´s Pizza, que una red de tintorerías con su propia marca. La llamada división energética de esta familia tiene 21 años y 36 estaciones de servicio. También cuenta con transporte de combustible, es decir, no son proveedores, sino clientes del gobierno. Las imputaciones de Fernández Noroña en contra del coordinador logístico de la campaña de Felipe Calderón son otra muestra más de que, en la visión de los seguidores de AMLO, quien trabaja, paga impuestos y genera empleos —y por lo tanto riqueza— sea sospechoso.
Hasta el momento, las reacciones han sido punto menos que limitadas por parte de la IP si AMLO no reconoce que los empresarios sí pagan impuestos. Por un lado, las de José Luis Barraza y, por el otro, la amenaza de huelga de impuestos de Alberto Fernández Garza, presidente de Caintra de Monterrey.
[...]
El primero que plantó el miedo en México fue López Obrador
Ricardo Pacheco Colín
Crónica
14 de Junio de 2006
“El primero que plantó el miedo en México fue López Obrador”; él polarizó a la sociedad, señala Enrique Krauze a Crónica
Los candidatos y los partidos se han pasado de los límites razonables de la disputa electoral, expresa el doctor Enrique Krauze con energía; hay miedo y confusión y “el primero que plantó el miedo en México naturalmente fue López Obrador, él polarizó a la sociedad mexicana”.
La entrevista con Crónica se desarrolla en su despacho de la Editorial Clío, en una tarde en que amenaza con lluvia. Enrique Krauze se ha puesto en el centro del debate con dos textos que van a fondo del proceso electoral mexicano: Para salir de Babel (Tusquets 2006) y “El Mesías tropical”, aparecido en la revista Letras Libres de junio.
El último párrafo del libro de Enrique Krauze Para salir de Babel anuncia lo que podría ser una catástrofe política: “Si López Obrador no se atreve a ver con ojos críticos su propia actitud mesiánica, si insiste en concebir la política como una misión religiosa y no como un quehacer cívico y republicano frente a cuya natural impureza sólo cabe el respeto a las leyes y las instituciones creadas por los hombres, los mexicanos viviremos pronto (gane o pierda) tiempos de zozobra, ‘con el Jesús en la boca’”.
Preguntamos al doctor en Historia por el Colegio de México acerca de este pasaje que cierra su libro. Entonces apoya los codos en su escritorio, luego extiende las manos hacia el frente para darle mayor énfasis a su palabras. Y con un gesto de preocupación dispara:
“Yo creo que los actores políticos no parecen haberse dado cuenta cabal qué delicada y frágil es la democracia. Llevamos desde 1934 no sé cuántos sexenios en que el Presidente religiosamente toma posesión el 1º de diciembre.
“Descarrilar sin razones de peso este ferrocarril de la democracia es peligroso y el ánimo mismo —lo que se refleja en el título de mi libro— da la atmósfera que es de encono, de ataques, de asaltos verbales, de descalificaciones, de miedo.”
Agrega el autor de La presidencia imperial:
“Yo creo que los candidatos y los partidos se han pasado de los límites razonables de la disputa hacia acciones que sólo confunden y aturden a la sociedad. Esta atmósfera es la Babel a la que hago referencia en mi libro. Esta babel es peligrosa. Hay miedo y hay confusión. Todo eso.
“El primero que plantó el miedo en México naturalmente fue López Obrador; él polarizó a la sociedad mexicana.
“Hemos sido un país de desigualdades, pobreza, y grandes problemas, pero aquí hay una unidad básica, siempre la ha habido: hay una identidad, una unidad básica; ya lo vimos hasta en los deportes. Hay un buen talante, hay un ‘nosotros’ por sobre las clases.
El discurso de clases sociales es ajeno a la vida de México; yo lo puse en el texto: el ataque a los de arriba como explotadores de los abajo. Esto excluye a la mitad de la sociedad.
“Cuando descalificó aquella marcha cívica esto provocó un enorme desencanto que se tradujo en miedo: ¿de qué más es capaz esta persona?”
“Por otro lado hay que de decir que la campaña del PAN ha respondido al miedo con miedo. Yo sí le tengo miedo al miedo porque es un caldo de cultivo de malas pasiones y de malas acciones.
—Son palabras duras (acotamos), ¿no?
—Sí (responde al botepronto). Movilizar a la sociedad en contra de un veredicto ciudadano es una mala acción.
Y continúa el también ingeniero industrial con su enumeración: “Es terrible desacreditar el proceso electoral antes, durante y después de las elecciones. Es una mala acción. Desacreditar al IFE que finalmente ha sido una institución respetuosa y respetable, que ha mostrado su eficacia y su capacidad de servicio ya varios años, es una mala acción.
Hace unos días New York Times dijo que México estaba dividido como nunca. Por lo que el doctor Krauze aclara: “Yo no lo creo. Pienso que las sociedades humanas desde la Antigüedad son desiguales, algunas más que otras, algunas escandalosamente desiguales como la nuestra. Ahora esa desigualdad hay que combatir. La pobreza hay que atacarla, por supuesto. En lo que no nos ponemos de acuerdo es en el cómo. Yo estoy en contra de que se combata de manera demagógica o con proyectos que niegan la modernidad, la realidad, globalidad, y mucho menos estoy de acuerdo de combatirla a partir de una concentración de poder en la figura presidencial”.
Entonces, toma un momento de respiro para decir: “Yo creo que la sociedad mexicana no está dividida, que en lo profundo es una unidad en la pluralidad. Los mexicanos somos un ‘nosotros’, aunque unos tengan más y otros menos.
“Y sí es verdad que hay que combatir la pobreza y la desigualdad, pero no a costa de sembrar la mala hierba de las pasiones de clase. Creo cada vez menos en la revolución y creo cada vez más en las virtudes de la reforma.”
A propósito de la personalidad de López Obrador, el doctor Krauze ha escrito un artículo que está causando revuelo en México: “El mesías tropical” aparecido en la revista Letras Libres de junio.
Aquí, nuestro entrevistado rescata un ensayo de Gabriel Zaid titulado El Dieciocho Brumario de Luis Echeverría, donde se habla de la “Personalidad Maná”. El escrito de Zaid “es un clásico y muy vigente”, dice Krauze, y agrega contundente:
“Yo creo que esa ‘Personalidad Maná’ se la fabricó Luis Echeverría, pero López Obrador se la cree. Echeverría era un político del PRI que para compensar su responsabilidad en el 68 quiso erigirse en un líder del Tercer Mundo. También echó a andar algunos proyectos políticos interesantes, hay que reconocerlo.
“Pero la ‘Personalidad Maná’ es la complicidad que se crea entre las ilusiones colectivas de la masa y el poder, y el hombre providencial que se cree tocado por una misión divina, demuestra complicidad —según dice Jung y lo recoge Zaid— crea desequilibrios profundos en la sociedad.
“Yo por eso escribí ese ensayo biográfico, dice, en el creo que las piezas embonan. Y agrega: “Nunca he escrito un ensayo con mayores ganas de equivocarme que éste. Espero que si llega López Obrador al poder, desmienta la hipótesis de que es un líder mesiánico, y se convierta en un líder moderno de la izquierda como Lula, como Lagos, Bachelet o Felipe González y demuestre que sabe acotar su poder.”
Crónica
14 de Junio de 2006
“El primero que plantó el miedo en México fue López Obrador”; él polarizó a la sociedad, señala Enrique Krauze a Crónica
Los candidatos y los partidos se han pasado de los límites razonables de la disputa electoral, expresa el doctor Enrique Krauze con energía; hay miedo y confusión y “el primero que plantó el miedo en México naturalmente fue López Obrador, él polarizó a la sociedad mexicana”.
La entrevista con Crónica se desarrolla en su despacho de la Editorial Clío, en una tarde en que amenaza con lluvia. Enrique Krauze se ha puesto en el centro del debate con dos textos que van a fondo del proceso electoral mexicano: Para salir de Babel (Tusquets 2006) y “El Mesías tropical”, aparecido en la revista Letras Libres de junio.
El último párrafo del libro de Enrique Krauze Para salir de Babel anuncia lo que podría ser una catástrofe política: “Si López Obrador no se atreve a ver con ojos críticos su propia actitud mesiánica, si insiste en concebir la política como una misión religiosa y no como un quehacer cívico y republicano frente a cuya natural impureza sólo cabe el respeto a las leyes y las instituciones creadas por los hombres, los mexicanos viviremos pronto (gane o pierda) tiempos de zozobra, ‘con el Jesús en la boca’”.
Preguntamos al doctor en Historia por el Colegio de México acerca de este pasaje que cierra su libro. Entonces apoya los codos en su escritorio, luego extiende las manos hacia el frente para darle mayor énfasis a su palabras. Y con un gesto de preocupación dispara:
“Yo creo que los actores políticos no parecen haberse dado cuenta cabal qué delicada y frágil es la democracia. Llevamos desde 1934 no sé cuántos sexenios en que el Presidente religiosamente toma posesión el 1º de diciembre.
“Descarrilar sin razones de peso este ferrocarril de la democracia es peligroso y el ánimo mismo —lo que se refleja en el título de mi libro— da la atmósfera que es de encono, de ataques, de asaltos verbales, de descalificaciones, de miedo.”
Agrega el autor de La presidencia imperial:
“Yo creo que los candidatos y los partidos se han pasado de los límites razonables de la disputa hacia acciones que sólo confunden y aturden a la sociedad. Esta atmósfera es la Babel a la que hago referencia en mi libro. Esta babel es peligrosa. Hay miedo y hay confusión. Todo eso.
“El primero que plantó el miedo en México naturalmente fue López Obrador; él polarizó a la sociedad mexicana.
“Hemos sido un país de desigualdades, pobreza, y grandes problemas, pero aquí hay una unidad básica, siempre la ha habido: hay una identidad, una unidad básica; ya lo vimos hasta en los deportes. Hay un buen talante, hay un ‘nosotros’ por sobre las clases.
El discurso de clases sociales es ajeno a la vida de México; yo lo puse en el texto: el ataque a los de arriba como explotadores de los abajo. Esto excluye a la mitad de la sociedad.
“Cuando descalificó aquella marcha cívica esto provocó un enorme desencanto que se tradujo en miedo: ¿de qué más es capaz esta persona?”
“Por otro lado hay que de decir que la campaña del PAN ha respondido al miedo con miedo. Yo sí le tengo miedo al miedo porque es un caldo de cultivo de malas pasiones y de malas acciones.
—Son palabras duras (acotamos), ¿no?
—Sí (responde al botepronto). Movilizar a la sociedad en contra de un veredicto ciudadano es una mala acción.
Y continúa el también ingeniero industrial con su enumeración: “Es terrible desacreditar el proceso electoral antes, durante y después de las elecciones. Es una mala acción. Desacreditar al IFE que finalmente ha sido una institución respetuosa y respetable, que ha mostrado su eficacia y su capacidad de servicio ya varios años, es una mala acción.
Hace unos días New York Times dijo que México estaba dividido como nunca. Por lo que el doctor Krauze aclara: “Yo no lo creo. Pienso que las sociedades humanas desde la Antigüedad son desiguales, algunas más que otras, algunas escandalosamente desiguales como la nuestra. Ahora esa desigualdad hay que combatir. La pobreza hay que atacarla, por supuesto. En lo que no nos ponemos de acuerdo es en el cómo. Yo estoy en contra de que se combata de manera demagógica o con proyectos que niegan la modernidad, la realidad, globalidad, y mucho menos estoy de acuerdo de combatirla a partir de una concentración de poder en la figura presidencial”.
Entonces, toma un momento de respiro para decir: “Yo creo que la sociedad mexicana no está dividida, que en lo profundo es una unidad en la pluralidad. Los mexicanos somos un ‘nosotros’, aunque unos tengan más y otros menos.
“Y sí es verdad que hay que combatir la pobreza y la desigualdad, pero no a costa de sembrar la mala hierba de las pasiones de clase. Creo cada vez menos en la revolución y creo cada vez más en las virtudes de la reforma.”
A propósito de la personalidad de López Obrador, el doctor Krauze ha escrito un artículo que está causando revuelo en México: “El mesías tropical” aparecido en la revista Letras Libres de junio.
Aquí, nuestro entrevistado rescata un ensayo de Gabriel Zaid titulado El Dieciocho Brumario de Luis Echeverría, donde se habla de la “Personalidad Maná”. El escrito de Zaid “es un clásico y muy vigente”, dice Krauze, y agrega contundente:
“Yo creo que esa ‘Personalidad Maná’ se la fabricó Luis Echeverría, pero López Obrador se la cree. Echeverría era un político del PRI que para compensar su responsabilidad en el 68 quiso erigirse en un líder del Tercer Mundo. También echó a andar algunos proyectos políticos interesantes, hay que reconocerlo.
“Pero la ‘Personalidad Maná’ es la complicidad que se crea entre las ilusiones colectivas de la masa y el poder, y el hombre providencial que se cree tocado por una misión divina, demuestra complicidad —según dice Jung y lo recoge Zaid— crea desequilibrios profundos en la sociedad.
“Yo por eso escribí ese ensayo biográfico, dice, en el creo que las piezas embonan. Y agrega: “Nunca he escrito un ensayo con mayores ganas de equivocarme que éste. Espero que si llega López Obrador al poder, desmienta la hipótesis de que es un líder mesiánico, y se convierta en un líder moderno de la izquierda como Lula, como Lagos, Bachelet o Felipe González y demuestre que sabe acotar su poder.”
No a las reformas
Ricardo Alemán
El Universal - Itinerario Político
14 de junio de 2006
Sobran ejemplos de intolerancia político-electoral, que llegan al extremo de la agresión verbal
El pasado lunes 12 de junio, en Voz del Lector, de EL UNIVERSAL, se publicó la carta de Flavio López, simpatizante de "cierto candidato" presidencial, preferencia que manifiesta abiertamente en su casa y en su automóvil. Dice que en su recorrido diario, "de la casa al trabajo es notable el rechazo, la reprobación, el insulto (con cláxon y a gritos), y la polarización en que se está convirtiendo esta desgastada vida democrática, que ya es un peligroso coctel de animadversión".
Y abunda sobre el tema: "Tal parece que, lejos de ejercer el derecho a la libre expresión, estoy ofendiendo e insultando a mucha gente al expresar mi simpatía por mi candidato. En mi tránsito diario observo caras de rechazo e indignación, cuando me voltean a ver... ¿Es un peligro manifestar mi apoyo por mi candidato? Creo que no; sin embargo, he pasado momentos de angustia, pues temo que de simples insultos pasen a las agresiones físicas".
Si bien el caso de ese lector preocupado alcanzó un espacio en las páginas de EL UNIVERSAL, no es el único. Abundan los ejemplos de intolerancia político-electoral y de abierto odio hacia quienes piensan distinto, hacia aquellos que no simpatizan con tal o cual candidato, y que llegan al extremo de la agresión verbal, muy cerca de la agresión física.
En días pasados presenciamos una fuerte discusión entre un grupo de habitantes de las colonias San Pedro Mártir y Tepepen. La primera es una colonia de habitantes de escasos recursos y la segunda de clase media. El incidente inició cuando, en una panadería de San Pedro Mártir, la dueña del establecimiento le comentó a una cliente de Tepepan que no votaría por AMLO "porque es un mentiroso". Un par de mujeres que compraban pan se metieron a la discusión y mediante gritos e insultos defendieron a López Obrador. Minutos después, y sin realizar sus compras, las dos mujeres salieron del lugar espetando a gritos: "pinches riquillos, pero ya se les va acabar el gusto, cuando gane López Obrador". El odio de pobres contra ricos.
La tarde del 7 de junio, al día siguiente del debate, los hermanos Fabiola y Manuel Teherán circulaban a bordo de su automóvil sobre la avenida Insurgentes. Uno de ellos ondeaba por la ventanilla una bandera del PAN. Repentinamente un camión de carga los embistió. Se bajaron para reclamar el pago del golpe y la respuesta los dejó atónitos. Insultos por ser panistas, por "riquillos", y la identidad partidista y de clase. "Nosotros le vamos al ´peje´ y háganle como quieran... Pínches ricos". El odio clasista.
Como a las 13 horas del domingo 4 de junio, la joven Paola Santibáñez y un grupo de amigos viajaban en su automóvil por la avenida Insurgentes, frente a la colonia Florida. Su automóvil portaba adheríbles alusivos al PAN. De pronto fueron interceptados y rodeados por un grupo de personas vestidas de amarillo, que portaban pancartas y banderines del PRD y logotipos de López Obrador, que golpeaban el automóvil, escupían los cristales y lanzaban toda clase de insultos. "Ricos rateros", decía una pancarta que pegaban al parabrisas. "¡Ya verán cuando gane López Obrador!", gritaban los rijosos, que eran parte de la cadena que ese día organizó el PRD en el DF.
La mañana del jueves 1 de junio, en la esquina de la calle Fuentes y San Fernando, en Tlalpan, un grupo de habitantes de una colonia popular interrumpieron el tránsito vehicular -no se sabe con qué motivo, pero fueron identificados como simpatizantes del PRD por los banderines que portaban-, por lo que quedaron atrapados conductores como Rosa Rueda, quien viajaba a bordo de una camioneta en la que llevaba a sus hijas a la escuela. Los manifestantes golpearon los automóviles, lanzaron consignas e insultos, y a gritos las advertían a los conductores: "¡A ver riquillos, de aquí no se van a mover hasta que nosotros queramos!". El odio ya no por militancia partidista, sino por la clase social.
Pero no son todos los casos. El miércoles 31 de mayo llegó al correo electrónico de Itinerario Político el siguiente mensaje: "Qué bueno que ya se les va a acabar, bola de burgueses panistas, asquerosos beneficiados de siempre. Ahí viene la luz, y la sombra que envuelve te llena de miedo por el veneno que de tu columna se escurre. Gente como tú se ha alimentado hasta el hartazgo gracias a la pobreza de la gente". El remitente se identifica con el correo: macondoarcadio@hotmail.com. Otra vez el odio, en este caso por criticar a López Obrador.
Y por si hiciera falta, el 22 de marzo (lalocorza@hotmail.com) envió también al correo de Itinerario Político el siguiente mensaje: "Te vamos a matar, periodista imbécil. Te va a pasar algo". El odio más allá del mero insulto. Alcanza la burda amenaza de muerte, por el delito de criticar a López Obrador. Y claro, desde entonces no dormimos, no comemos...
Lo preocupante, en el fondo, es que la polarización social que promueve AMLO como estratega de campaña, ya empieza a provocar conflictos, roces y odio entre mexicanos de escasos recursos contra otros mexicanos de clase media. Como se puede ver, no se trata de una expectativa a futuro, sino que esa polarización y ese odio ya están presentes, ya son una realidad. Y podemos suponer lo que pasará si AMLO resulta derrotado. Siguen jugando con fuego. Al tiempo.
aleman2@prodigy.net.mx
El Universal - Itinerario Político
14 de junio de 2006
Sobran ejemplos de intolerancia político-electoral, que llegan al extremo de la agresión verbal
El pasado lunes 12 de junio, en Voz del Lector, de EL UNIVERSAL, se publicó la carta de Flavio López, simpatizante de "cierto candidato" presidencial, preferencia que manifiesta abiertamente en su casa y en su automóvil. Dice que en su recorrido diario, "de la casa al trabajo es notable el rechazo, la reprobación, el insulto (con cláxon y a gritos), y la polarización en que se está convirtiendo esta desgastada vida democrática, que ya es un peligroso coctel de animadversión".
Y abunda sobre el tema: "Tal parece que, lejos de ejercer el derecho a la libre expresión, estoy ofendiendo e insultando a mucha gente al expresar mi simpatía por mi candidato. En mi tránsito diario observo caras de rechazo e indignación, cuando me voltean a ver... ¿Es un peligro manifestar mi apoyo por mi candidato? Creo que no; sin embargo, he pasado momentos de angustia, pues temo que de simples insultos pasen a las agresiones físicas".
Si bien el caso de ese lector preocupado alcanzó un espacio en las páginas de EL UNIVERSAL, no es el único. Abundan los ejemplos de intolerancia político-electoral y de abierto odio hacia quienes piensan distinto, hacia aquellos que no simpatizan con tal o cual candidato, y que llegan al extremo de la agresión verbal, muy cerca de la agresión física.
En días pasados presenciamos una fuerte discusión entre un grupo de habitantes de las colonias San Pedro Mártir y Tepepen. La primera es una colonia de habitantes de escasos recursos y la segunda de clase media. El incidente inició cuando, en una panadería de San Pedro Mártir, la dueña del establecimiento le comentó a una cliente de Tepepan que no votaría por AMLO "porque es un mentiroso". Un par de mujeres que compraban pan se metieron a la discusión y mediante gritos e insultos defendieron a López Obrador. Minutos después, y sin realizar sus compras, las dos mujeres salieron del lugar espetando a gritos: "pinches riquillos, pero ya se les va acabar el gusto, cuando gane López Obrador". El odio de pobres contra ricos.
La tarde del 7 de junio, al día siguiente del debate, los hermanos Fabiola y Manuel Teherán circulaban a bordo de su automóvil sobre la avenida Insurgentes. Uno de ellos ondeaba por la ventanilla una bandera del PAN. Repentinamente un camión de carga los embistió. Se bajaron para reclamar el pago del golpe y la respuesta los dejó atónitos. Insultos por ser panistas, por "riquillos", y la identidad partidista y de clase. "Nosotros le vamos al ´peje´ y háganle como quieran... Pínches ricos". El odio clasista.
Como a las 13 horas del domingo 4 de junio, la joven Paola Santibáñez y un grupo de amigos viajaban en su automóvil por la avenida Insurgentes, frente a la colonia Florida. Su automóvil portaba adheríbles alusivos al PAN. De pronto fueron interceptados y rodeados por un grupo de personas vestidas de amarillo, que portaban pancartas y banderines del PRD y logotipos de López Obrador, que golpeaban el automóvil, escupían los cristales y lanzaban toda clase de insultos. "Ricos rateros", decía una pancarta que pegaban al parabrisas. "¡Ya verán cuando gane López Obrador!", gritaban los rijosos, que eran parte de la cadena que ese día organizó el PRD en el DF.
La mañana del jueves 1 de junio, en la esquina de la calle Fuentes y San Fernando, en Tlalpan, un grupo de habitantes de una colonia popular interrumpieron el tránsito vehicular -no se sabe con qué motivo, pero fueron identificados como simpatizantes del PRD por los banderines que portaban-, por lo que quedaron atrapados conductores como Rosa Rueda, quien viajaba a bordo de una camioneta en la que llevaba a sus hijas a la escuela. Los manifestantes golpearon los automóviles, lanzaron consignas e insultos, y a gritos las advertían a los conductores: "¡A ver riquillos, de aquí no se van a mover hasta que nosotros queramos!". El odio ya no por militancia partidista, sino por la clase social.
Pero no son todos los casos. El miércoles 31 de mayo llegó al correo electrónico de Itinerario Político el siguiente mensaje: "Qué bueno que ya se les va a acabar, bola de burgueses panistas, asquerosos beneficiados de siempre. Ahí viene la luz, y la sombra que envuelve te llena de miedo por el veneno que de tu columna se escurre. Gente como tú se ha alimentado hasta el hartazgo gracias a la pobreza de la gente". El remitente se identifica con el correo: macondoarcadio@hotmail.com. Otra vez el odio, en este caso por criticar a López Obrador.
Y por si hiciera falta, el 22 de marzo (lalocorza@hotmail.com) envió también al correo de Itinerario Político el siguiente mensaje: "Te vamos a matar, periodista imbécil. Te va a pasar algo". El odio más allá del mero insulto. Alcanza la burda amenaza de muerte, por el delito de criticar a López Obrador. Y claro, desde entonces no dormimos, no comemos...
Lo preocupante, en el fondo, es que la polarización social que promueve AMLO como estratega de campaña, ya empieza a provocar conflictos, roces y odio entre mexicanos de escasos recursos contra otros mexicanos de clase media. Como se puede ver, no se trata de una expectativa a futuro, sino que esa polarización y ese odio ya están presentes, ya son una realidad. Y podemos suponer lo que pasará si AMLO resulta derrotado. Siguen jugando con fuego. Al tiempo.
aleman2@prodigy.net.mx
Falsedad y farsa
Juan Molinar Horcasitas
El Universal
14 de junio de 2006
Al final del debate presidencial del 6 de junio pasado, Andrés Manuel López Obrador hizo una de sus típicas jugadas: huir hacia delante lanzando una ofensiva mediática. Esta vez acusó a Felipe Calderón de beneficiar una empresa de su cuñado, otorgándole contratos por 2 mil quinientos millones de pesos en el sector energético. Para rematar, aseguró que esa empresa no pagaba impuestos. Falsedad. En eso, López Obrador recurrió, seguramente sin saberlo, a Voltaire, quien recogió una vieja enseñanza: "calumnia, calumnia, que algo queda". Luego, sus colegas recurrieron a toda clase de trucos para tratar de engañar a la gente, como fue el caso de las famosas cajas que no contenían prueba alguna, pero que llegaron cargando con lujo de escándalo. Farsa. Falsedad y farsa es lo que han utilizado en esta etapa.
Falsedad. La acusación inicial involucraba 2 mil 500 millones de pesos en contratos. Los asesores de López Obrador tuvieron que recular, reduciendo el tamaño del asunto a "11 contratos" celebrados en noviembre de 2003 y enero de 2004 con un monto total de 1.6 millones de pesos. ¡Pasaron de 2 mil 500 millones de pesos a 1.6 en un par de días! De ese tamaño era la mentira.
Pero la falsedad no termina ahí. Esos supuestos 11 contratos eran dos. Efectivamente, en el lapso mencionado, la empresa Hildebrando, o sus filiales, sólo suscribieron dos contratos (uno de ellos significaba 10 pedidos o prestaciones). Resulta, entonces, que de 2 mil 500 millones, sólo quedan 1.6; y de cientos de contratos sólo quedan dos.
Pero la falsedad tampoco termina ahí. La verdad es que ambos contratos son legales, y Felipe Calderón no participó, ni siquiera indirectamente, en ellos. El primero fue celebrado entre Pemex y Metadata el 7 de noviembre de 2003. El segundo, fue celebrado entre PMI Comercio Internacional e Hildebrando el 2 de enero de 2004. Revisemos ambos.
El contrato entre Pemex y Metadata inició en 1997, antes, incluso de que el PAN llegara al gobierno. La continuación de ese contrato fue legal (fracción I del artículo 41 de la Ley de Adquisiciones), pues Metadata era propietaria de tecnología y licencias exclusivas. En octubre de 2003, Hildebrando compró los activos de Metadata.
El Comité de Adquisiciones de Pemex aprobó ese contrato por unanimidad. El Comité de Adquisiciones estaba conformado por gerentes, subgerentes y funcionarios de menor rango de la empresa. Por supuesto, Felipe Calderón no participa en él. Los integrantes del Comité de Adquisiciones cumplieron con la ley (fracción I del artículo 50 de la Ley de Adquisiciones) que obliga a los servidores públicos a abstenerse de participar en el procedimiento de adjudicación de contratos que pudieran beneficiarlos personalmente, a sus cónyuges y a sus parientes de hasta el cuarto grado.
Como puede concluirse, Felipe Calderón jamás tuvo participación en la adjudicación del primer contrato.
Tampoco en la del segundo. PMI Comercio Internacional, S.A. de C.V. es una sociedad mercantil filial de Grupo PMI, que es a su vez una empresa filial de Pemex. Por tanto, PMI Comercio Internacional no es una entidad paraestatal y, por ende, no está sectorizada en la Secretaría de Energía.
La relación contractual entre PMI y Metadata inició en 1999. El contrato consistió en la renovación de las licencias de los programas que estaban en uso desde 1999. En octubre de 2003, Hildebrando, S.A. de C.V. compró los activos de Metadata, incluyendo sus derechos contractuales.
El 17 de diciembre de 2003, el Comité de Adquisiciones de PMI Comercio Internacional autorizó por unanimidad la adjudicación directa a Hildebrando del contrato de soporte técnico, mantenimiento y actualización. En la adjudicación no participaron ni el secretario de Energía, ni el director general de Pemex, ni funcionario alguno de alto rango. Sólo funcionarios de mucho menor rango.
Como puede concluirse, Felipe Calderón jamás tuvo participación en la adjudicación del referido contrato.
Pasaron a la farsa. Como López Obrador calumnió a Calderón, sus seguidores montaron un circo. Llevaron en tres cajas y un diablito documentos sin ningún valor de prueba que bien hubieran cabido en una carpeta. Ninguno prueba participación alguna de Calderón en contratos, como ya demostré. A la falsedad agregaron la farsa. Les costará la elección.
juanmolinarhorcasitas@hotmail.com
Diputado federal (PAN)
El Universal
14 de junio de 2006
Al final del debate presidencial del 6 de junio pasado, Andrés Manuel López Obrador hizo una de sus típicas jugadas: huir hacia delante lanzando una ofensiva mediática. Esta vez acusó a Felipe Calderón de beneficiar una empresa de su cuñado, otorgándole contratos por 2 mil quinientos millones de pesos en el sector energético. Para rematar, aseguró que esa empresa no pagaba impuestos. Falsedad. En eso, López Obrador recurrió, seguramente sin saberlo, a Voltaire, quien recogió una vieja enseñanza: "calumnia, calumnia, que algo queda". Luego, sus colegas recurrieron a toda clase de trucos para tratar de engañar a la gente, como fue el caso de las famosas cajas que no contenían prueba alguna, pero que llegaron cargando con lujo de escándalo. Farsa. Falsedad y farsa es lo que han utilizado en esta etapa.
Falsedad. La acusación inicial involucraba 2 mil 500 millones de pesos en contratos. Los asesores de López Obrador tuvieron que recular, reduciendo el tamaño del asunto a "11 contratos" celebrados en noviembre de 2003 y enero de 2004 con un monto total de 1.6 millones de pesos. ¡Pasaron de 2 mil 500 millones de pesos a 1.6 en un par de días! De ese tamaño era la mentira.
Pero la falsedad no termina ahí. Esos supuestos 11 contratos eran dos. Efectivamente, en el lapso mencionado, la empresa Hildebrando, o sus filiales, sólo suscribieron dos contratos (uno de ellos significaba 10 pedidos o prestaciones). Resulta, entonces, que de 2 mil 500 millones, sólo quedan 1.6; y de cientos de contratos sólo quedan dos.
Pero la falsedad tampoco termina ahí. La verdad es que ambos contratos son legales, y Felipe Calderón no participó, ni siquiera indirectamente, en ellos. El primero fue celebrado entre Pemex y Metadata el 7 de noviembre de 2003. El segundo, fue celebrado entre PMI Comercio Internacional e Hildebrando el 2 de enero de 2004. Revisemos ambos.
El contrato entre Pemex y Metadata inició en 1997, antes, incluso de que el PAN llegara al gobierno. La continuación de ese contrato fue legal (fracción I del artículo 41 de la Ley de Adquisiciones), pues Metadata era propietaria de tecnología y licencias exclusivas. En octubre de 2003, Hildebrando compró los activos de Metadata.
El Comité de Adquisiciones de Pemex aprobó ese contrato por unanimidad. El Comité de Adquisiciones estaba conformado por gerentes, subgerentes y funcionarios de menor rango de la empresa. Por supuesto, Felipe Calderón no participa en él. Los integrantes del Comité de Adquisiciones cumplieron con la ley (fracción I del artículo 50 de la Ley de Adquisiciones) que obliga a los servidores públicos a abstenerse de participar en el procedimiento de adjudicación de contratos que pudieran beneficiarlos personalmente, a sus cónyuges y a sus parientes de hasta el cuarto grado.
Como puede concluirse, Felipe Calderón jamás tuvo participación en la adjudicación del primer contrato.
Tampoco en la del segundo. PMI Comercio Internacional, S.A. de C.V. es una sociedad mercantil filial de Grupo PMI, que es a su vez una empresa filial de Pemex. Por tanto, PMI Comercio Internacional no es una entidad paraestatal y, por ende, no está sectorizada en la Secretaría de Energía.
La relación contractual entre PMI y Metadata inició en 1999. El contrato consistió en la renovación de las licencias de los programas que estaban en uso desde 1999. En octubre de 2003, Hildebrando, S.A. de C.V. compró los activos de Metadata, incluyendo sus derechos contractuales.
El 17 de diciembre de 2003, el Comité de Adquisiciones de PMI Comercio Internacional autorizó por unanimidad la adjudicación directa a Hildebrando del contrato de soporte técnico, mantenimiento y actualización. En la adjudicación no participaron ni el secretario de Energía, ni el director general de Pemex, ni funcionario alguno de alto rango. Sólo funcionarios de mucho menor rango.
Como puede concluirse, Felipe Calderón jamás tuvo participación en la adjudicación del referido contrato.
Pasaron a la farsa. Como López Obrador calumnió a Calderón, sus seguidores montaron un circo. Llevaron en tres cajas y un diablito documentos sin ningún valor de prueba que bien hubieran cabido en una carpeta. Ninguno prueba participación alguna de Calderón en contratos, como ya demostré. A la falsedad agregaron la farsa. Les costará la elección.
juanmolinarhorcasitas@hotmail.com
Diputado federal (PAN)
Aclaración de Carlos Fuentes
Fray Bratolomé
Reforma - Templo Mayor
13 de junio de 2006
POR CIERTO que el escritor Carlos Fuentes ya aclaró que no escribió, ni reconoce, ni suscribe la "Carta al PRI y al PAN" que los seguidores de AMLO están circulando por internet.
SE TRATA de un panfleto con el que los lópezobradoristas pretenden hacer creer que Fuentes le da su voto al candidato perredista.
EL TEXTO tiene frases como ésta: "Nos acordaremos este 2 de julio, cuando votemos por la única opción que los ciudadanos valientes podríamos elegir, porque por cada mexicano muerto en las luchas sociales, hay un mexicano responsable, y no dudaré en dar mi voto, junto con el de millones, por Andrés Manuel López Obrador".
AHORA SÍ que a Carlos Fuentes le pasó lo que a Gabriel García Márquez cuando le atribuyeron el pseudopoema "La Marioneta" que en realidad escribió el ventrilocuo Johnny Welch.
EN AQUELLA OCASIÓN, García Márquez comentó: "Lo que realmente me puede matar es la vergüenza de que alguien me crea capaz de haber escrito un texto tan cursi".
Reforma - Templo Mayor
13 de junio de 2006
POR CIERTO que el escritor Carlos Fuentes ya aclaró que no escribió, ni reconoce, ni suscribe la "Carta al PRI y al PAN" que los seguidores de AMLO están circulando por internet.
SE TRATA de un panfleto con el que los lópezobradoristas pretenden hacer creer que Fuentes le da su voto al candidato perredista.
EL TEXTO tiene frases como ésta: "Nos acordaremos este 2 de julio, cuando votemos por la única opción que los ciudadanos valientes podríamos elegir, porque por cada mexicano muerto en las luchas sociales, hay un mexicano responsable, y no dudaré en dar mi voto, junto con el de millones, por Andrés Manuel López Obrador".
AHORA SÍ que a Carlos Fuentes le pasó lo que a Gabriel García Márquez cuando le atribuyeron el pseudopoema "La Marioneta" que en realidad escribió el ventrilocuo Johnny Welch.
EN AQUELLA OCASIÓN, García Márquez comentó: "Lo que realmente me puede matar es la vergüenza de que alguien me crea capaz de haber escrito un texto tan cursi".
13 de junio de 2006
El financiamiento sucio de una campaña
Jorge Fernández Menéndez
Excélsior - Razones
13-06-06
Desde el poder nos han mentido tanto, se han cometido tantas arbitrariedades, que cuando las mentiras provienen de sectores sólo en apariencia ajenos a éste, muchos terminan aceptándolas, sin verificar su verosimilitud. López Obrador y otros dirigentes políticos de su partido han desarrollado esa habilidad hasta el límite y les ha dado magníficos dividendos: cuando se mostraron los famosos videos de Bejarano, Ímaz y Ponce Meléndez en lugar de investigar y exigir el castigo a los culpables, se "descubrió" el complot en su contra; cuando acusa a los empresarios, a "los ricos", las "élites" o los de "cuello blanco", paradójicamente no es él quien debe demostrar la veracidad de sus acusaciones, sino los acusados los que deben demostrar que son inocentes. Cuando acusa a Calderón, con una evidente mentira, de tener un cuñado que no paga impuestos, es éste el que debe demostrar que no ha cometido un delito, por más que el candidato perredista no haya probado sus acusaciones. Si se le recuerdan al propio López Obrador los claroscuros de su historia familiar y personal o la cantidad de personajes alrededor suyo que han tenido graves acusaciones políticas o penales, ellos o sus familiares más cercanos, nos encontramos con que estamos ante otro complot. Ni él ni los suyos deben rendir cuentas.
Pues ahora tendrán que hacerlo. Los documentos que presentó el periódico El Economista sobre la forma en que se financia de manera subterránea la campaña lopezobradorista coloca en negro sobre blanco lo que se sospechaba de tiempo atrás. La operación, según los documentos, comenzó en abril del 2003 cuando Claudia Sheinbaum Pardo, en un documento enviado al equipo más cercano del todavía jefe de Gobierno, explica cómo se deben buscar mecanismos de financiamiento "que no puedan ser contabilizados en los topes de campaña". Los documentos están firmados con las iniciales de la autora CSP. Otros documentos están firmados por Alberto Pérez Mendoza (APM, coordinador de defensa del voto de López Obrador) y Nicolás Mollinedo Bastar (NMB, director de logística de AMLO). La operación financiera, según esos documentos, la dirigió otro cercano amigo, Octavio Romero Oropeza, ex oficial mayor del GDF y responsable de las finanzas del candidato.
El documento de CSP, según El Economista, dice que se deben obtener recursos "buscando proveedores afines y darles proyectos de obra (distribuidor vial, segundo piso del Periférico y Viaducto y otras vialidades) y pagarles a tiempo para que no incurran en gastos financieros y pedirles su apoyo económico en retribución". Sugiere identificar a los proveedores más proclives y pedirles sobreestimaciones, facturación parcial y pagar el resto por fuera. "Con alguno de ellos, agrega Sheinbaum, quedaremos en deuda, sin embargo, al llegar a la Presidencia se les recompensará con más proyectos". Más adelante, en otros documentos, se enumeran las fuentes de recursos e incluso quiénes se deben encargar de cada uno de ellos: Alberto Pérez Mendoza y Sheinbaum, de "disuadir" a las empresas constructoras que pudieran estar descontentas con la sobrefacturación e incluso especifican, en el llamado Documento 9, Nota Informativa Confidencial, que deben hablar con el "maestro" (se supone que el procurador Bátiz) para que asigne a un ministerio público leal si se presentan casos. En prensa, César Yáñez debe "vigilar a los comunicadores que se beneficiaron con asignaciones presupuestales de promoción y que podrían voltearse en los últimos dos meses de campaña". Incluso plantea "emprender acciones" contra los comunicadores que considera enemigos.
Marcelo Ebrard y Jesús Ortega debían buscar el apoyo de la hermandad policíaca y verificar que 40% de los ingresos se depositen en las cuentas "blancas" de la campaña. También debían ocuparse de los taxis pirata y deslindar al PRD de grupos como los Montaña, Pantera y Asamblea de Barrios. Pérez Mendoza era el responsable de las "aportaciones" de los giros negros y los aportes provenientes del programa de viviendas.
Ya en octubre de 2004, Pérez Mendoza, en otro documento, hace una evaluación del operativo y considera que fue un acierto encargar a Sheinbaum del segundo piso y no a la Secretaría de Finanzas, porque éstos "podrían ser imprudentes con su perfeccionismo". Del metrobús asegura que dejará "excedentes importantes". Los giros negros proporcionan "excelentes ingresos", pero advierte que algunos delegados "han abusado al tomar su parte". Existen, asegura, muchos "cabos sueltos" en el tema de los taxis y microbuses tolerados y pirata, pero no con los ambulantes, "controlados por Bejarano y Padierna". La hermandad policial "ha colaborado generosamente" y el blindaje legal de la asociación "es absoluto". El programa de vivienda ha sido "todo un éxito" y "hemos entregado, dice, grandes cantidades de dinero a miembros activistas del partido y a personas físicas afines".
Hasta allí los documentos, pero todo checa. La operación comienza en abril de 2003, cuando empieza también, por ejemplo, el chantaje a Ahumada (y las filmaciones de éste). ¿Quiénes reciben el dinero de Ahumada?: Bejarano y, entre otros, Ímaz, el esposo de Claudia Sheinbaum, ésta ya a cargo de las obras del distribuidor vial y el segundo piso, pese a desconocer absolutamente el tema. ¿A dónde iba a parar el dinero que entregaban Ahumada y otros empresarios? Pues a la campaña, pero, ¿era para la del 2003 o para el fondo que se estaba creando para el 2006? ¿Por qué se mantiene a Sheinbaum a pesar de ese cargo de corrupción sobre su esposo? Porque es la pieza clave de la operación. ¿Quiénes estaban sentados en primera fila en el IFE el día de la toma de protesta de AMLO? Los empresarios beneficiados con las obras viales y de vivienda del GDF, por adjudicaciones directas. ¿Por qué tanto empeño en reventar el Instituto de Transparencia? Para blindar la información. Todas las piezas encajan. Ahora esperemos, por lo menos, una explicación del candidato López Obrador.
Excélsior - Razones
13-06-06
Desde el poder nos han mentido tanto, se han cometido tantas arbitrariedades, que cuando las mentiras provienen de sectores sólo en apariencia ajenos a éste, muchos terminan aceptándolas, sin verificar su verosimilitud. López Obrador y otros dirigentes políticos de su partido han desarrollado esa habilidad hasta el límite y les ha dado magníficos dividendos: cuando se mostraron los famosos videos de Bejarano, Ímaz y Ponce Meléndez en lugar de investigar y exigir el castigo a los culpables, se "descubrió" el complot en su contra; cuando acusa a los empresarios, a "los ricos", las "élites" o los de "cuello blanco", paradójicamente no es él quien debe demostrar la veracidad de sus acusaciones, sino los acusados los que deben demostrar que son inocentes. Cuando acusa a Calderón, con una evidente mentira, de tener un cuñado que no paga impuestos, es éste el que debe demostrar que no ha cometido un delito, por más que el candidato perredista no haya probado sus acusaciones. Si se le recuerdan al propio López Obrador los claroscuros de su historia familiar y personal o la cantidad de personajes alrededor suyo que han tenido graves acusaciones políticas o penales, ellos o sus familiares más cercanos, nos encontramos con que estamos ante otro complot. Ni él ni los suyos deben rendir cuentas.
Pues ahora tendrán que hacerlo. Los documentos que presentó el periódico El Economista sobre la forma en que se financia de manera subterránea la campaña lopezobradorista coloca en negro sobre blanco lo que se sospechaba de tiempo atrás. La operación, según los documentos, comenzó en abril del 2003 cuando Claudia Sheinbaum Pardo, en un documento enviado al equipo más cercano del todavía jefe de Gobierno, explica cómo se deben buscar mecanismos de financiamiento "que no puedan ser contabilizados en los topes de campaña". Los documentos están firmados con las iniciales de la autora CSP. Otros documentos están firmados por Alberto Pérez Mendoza (APM, coordinador de defensa del voto de López Obrador) y Nicolás Mollinedo Bastar (NMB, director de logística de AMLO). La operación financiera, según esos documentos, la dirigió otro cercano amigo, Octavio Romero Oropeza, ex oficial mayor del GDF y responsable de las finanzas del candidato.
El documento de CSP, según El Economista, dice que se deben obtener recursos "buscando proveedores afines y darles proyectos de obra (distribuidor vial, segundo piso del Periférico y Viaducto y otras vialidades) y pagarles a tiempo para que no incurran en gastos financieros y pedirles su apoyo económico en retribución". Sugiere identificar a los proveedores más proclives y pedirles sobreestimaciones, facturación parcial y pagar el resto por fuera. "Con alguno de ellos, agrega Sheinbaum, quedaremos en deuda, sin embargo, al llegar a la Presidencia se les recompensará con más proyectos". Más adelante, en otros documentos, se enumeran las fuentes de recursos e incluso quiénes se deben encargar de cada uno de ellos: Alberto Pérez Mendoza y Sheinbaum, de "disuadir" a las empresas constructoras que pudieran estar descontentas con la sobrefacturación e incluso especifican, en el llamado Documento 9, Nota Informativa Confidencial, que deben hablar con el "maestro" (se supone que el procurador Bátiz) para que asigne a un ministerio público leal si se presentan casos. En prensa, César Yáñez debe "vigilar a los comunicadores que se beneficiaron con asignaciones presupuestales de promoción y que podrían voltearse en los últimos dos meses de campaña". Incluso plantea "emprender acciones" contra los comunicadores que considera enemigos.
Marcelo Ebrard y Jesús Ortega debían buscar el apoyo de la hermandad policíaca y verificar que 40% de los ingresos se depositen en las cuentas "blancas" de la campaña. También debían ocuparse de los taxis pirata y deslindar al PRD de grupos como los Montaña, Pantera y Asamblea de Barrios. Pérez Mendoza era el responsable de las "aportaciones" de los giros negros y los aportes provenientes del programa de viviendas.
Ya en octubre de 2004, Pérez Mendoza, en otro documento, hace una evaluación del operativo y considera que fue un acierto encargar a Sheinbaum del segundo piso y no a la Secretaría de Finanzas, porque éstos "podrían ser imprudentes con su perfeccionismo". Del metrobús asegura que dejará "excedentes importantes". Los giros negros proporcionan "excelentes ingresos", pero advierte que algunos delegados "han abusado al tomar su parte". Existen, asegura, muchos "cabos sueltos" en el tema de los taxis y microbuses tolerados y pirata, pero no con los ambulantes, "controlados por Bejarano y Padierna". La hermandad policial "ha colaborado generosamente" y el blindaje legal de la asociación "es absoluto". El programa de vivienda ha sido "todo un éxito" y "hemos entregado, dice, grandes cantidades de dinero a miembros activistas del partido y a personas físicas afines".
Hasta allí los documentos, pero todo checa. La operación comienza en abril de 2003, cuando empieza también, por ejemplo, el chantaje a Ahumada (y las filmaciones de éste). ¿Quiénes reciben el dinero de Ahumada?: Bejarano y, entre otros, Ímaz, el esposo de Claudia Sheinbaum, ésta ya a cargo de las obras del distribuidor vial y el segundo piso, pese a desconocer absolutamente el tema. ¿A dónde iba a parar el dinero que entregaban Ahumada y otros empresarios? Pues a la campaña, pero, ¿era para la del 2003 o para el fondo que se estaba creando para el 2006? ¿Por qué se mantiene a Sheinbaum a pesar de ese cargo de corrupción sobre su esposo? Porque es la pieza clave de la operación. ¿Quiénes estaban sentados en primera fila en el IFE el día de la toma de protesta de AMLO? Los empresarios beneficiados con las obras viales y de vivienda del GDF, por adjudicaciones directas. ¿Por qué tanto empeño en reventar el Instituto de Transparencia? Para blindar la información. Todas las piezas encajan. Ahora esperemos, por lo menos, una explicación del candidato López Obrador.
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