1 de junio de 2006
Peligro para México
Reforma - De Política y Cosas Peores
31 de Mayo del 2006
Yo creo, en recta conciencia, que Andrés Manuel López Obrador es un peligro para México. ¿Seré por eso reo del delito de calumnia o de difamación? Las críticas, los juicios y opiniones no pueden ser objeto de censura, ni coartados, pues eso anula por completo la libertad de pensamiento y expresión. Nada puedo yo hacer, por ejemplo, para impedir que los dogmáticos partidarios de AMLO me llamen reaccionario por haber pensado y dicho que Cuauhtémoc Cárdenas debía ser el candidato del PRD, y no López Obrador. Habría tenido mayores posibilidades de ganar. De hecho ya ganó una elección presidencial, que le fue arrebatada por los entonces todopoderosos señores del fraude electoral. Entre ellos, el principal era Manuel Bartlett, quien ahora se suma, oportunista, a la causa del ex jefe de Gobierno del Distrito Federal. El peligro que para México representa López Obrador no sólo se muestra en su discurso populista, su talante mesiánico y su evidente demagogia. Deriva sobre todo de su desdén por la legalidad, de su rechazo a la transparencia -es el mayor enemigo que en el País tiene la transparencia, elemento indispensable del ejercicio democrático-, de su palmaria falta de preparación y de su tendencia a considerar que su voluntad es la voluntad del pueblo. Yo no creo -contrariamente a lo que piensan algunos críticos de AMLO- que López Obrador intentaría perpetuarse en el poder. México tiene todavía la memoria de una Revolución que se hizo para evitar la reelección, y sólo mediante un supremo esfuerzo manipulador, y quizá con el empleo de la violencia, conseguiría este señor hacer lo que ya Chávez pretende hacer en Venezuela. Pero en su sexenio muy probablemente México retrocedería; su economía, ahora firme, se quebrantaría con los malos efectos -devaluaciones, inflación- que suelen traer consigo la prácticas del populismo; el País quedaría dividido en buenos (los partidarios de López Obrador) y malos (quienes se opongan a él), y se instaurarían en toda la nación el caos y anarquía, el desorden administrativo y las prácticas de corrupción que privan en el Distrito Federal. Por pensar todo esto, es decir que AMLO es un peligro para México, ¿podré ser censurado? Tal cosa es de temerse, pues el Trife ordenó el retiro de un mensaje publicitario en que el PAN manifiesta ese mismo pensamiento. Al actuar así ese órgano de la justicia excedió notoriamente sus atribuciones, dio la impresión de ser parcial a López Obrador y violó la Constitución General de la República, pues coartó indebidamente la libertad de expresión, como con oportunidad y tino señaló Sergio Sarmiento. Se convirtió así ese Tribunal en una non sancta Inquisición. El PRD tiene ahora un mensaje publicitario en que llama mentiroso a Calderón, y muestra una mano -supuestamente la del candidato de Acción Nacional- en el momento de firmar el Fobaproa. Pero la mano que aparece es una mano derecha, y sucede que Calderón es zurdo. Así, la mentira aparece más del lado de la gente de López Obrador que de los panistas. Veremos qué hace el Trife en relación con eso… En una ciudad sureña de los Estados Unidos, un granjero de 80 años se casó con una muchacha de 20. “-Hay que mantener el motor funcionando” -explicó muy sonriente el veterano. Al año la muchacha tuvo un bebé. “-Hay que mantener el motor funcionando” -repitió con orgullo el maduro caballero. El segundo año la muchacha dio a luz otro bebé. “-Hay que mantener el motor funcionando” -volvió a decir el granjero, jactancioso. Y le sugiere la enfermera: “-Pues ya cámbiele de aceite a ese motor, porque ahora el bebé salió negro”… FIN.
El eje del Peje
Reforma
31 de mayo de 2006
Existe en francés la expresión "faire le plein", que se usa en referencia a llenar un tanque de gasolina, pero que también, al agregársele "des voix", significa juntar todos los votos potenciales en una elección. Si se quiere, la traducción podría ser: "que no se quede un voto fuera de la buchaca". Éste es el reto que enfrenta AMLO, y para el cual parece estar recurriendo a una solución muy a la mexicana.
En efecto, las encuestas de finales de abril y ahora de finales de mayo muestran que el candidato del PRD ha perdido votos, sobre todo los votos que le dieran su amplia ventaja inicial: votos foxistas no panistas del año 2000 (el voto útil o la izquierda azul). Los perdió, como ya es bien sabido, por el "efecto chachalaca", la hábil asociación que Calderón hizo de él con Chávez, la campaña del miedo de Morris, y por la segunda campaña de Fox. Los empezó a recuperar a partir de principios de mayo con una triple estrategia: maniatar a Fox; volver a los medios con serenidad y la docilidad de sus interlocutores mediáticos; y al desplazarse hacia el centro sin desproteger su flanco izquierdo. Ésta es la parte más interesante.
Correrse hacia el centro sin el adecuado aderezo ideológico es peligroso, ya que puede no convencer a los electores foxistas a la deriva, pero sí ahuyentar al voto duro del PRD y a la carne de cañón de la ultra-izquierda para la posible salida a la calle del no pasarán. La solución parece ser recurrir a la Revolución Mexicana y al priismo "bueno y puro" que puede funcionar bajo determinadas condiciones. Éstas consisten en plantear la elección como una disputa entre el bando de la Revolución nacionalista, laica, social y liberal, y la ultraderecha clerical, entreguista, intolerante, y sobre todo, plutocrática. AMLO es en esta óptica el candidato de los pobres, pero también de los laico-juaristas, de los patriotas antiimperialistas, y de todos aquellos que creen en la salvación del espíritu depurado de la Revolución Mexicana.
Colocar la elección en este contexto puede permitirle a AMLO rehacer "le plein" de votos: jalar la cobija desde el priismo de Echeverría (Muñoz Ledo), López Portillo (García Sáinz), De la Madrid (Bartlett), y hasta de Salinas (Camacho-Ebrard); tratar de conservar al cardenismo sin Cuauhtémoc; y a la ultraizquierda zapatista y atenquista (aunque Marcos venda caro su amor).
Además de sus desgracias, ¿qué puede unificar a todos estos sectores y a muchos más que aún no caen en las redes de la restauración de la Revolución Mexicana? Pues justamente los apotegmas del nacionalismo revolucionario acompañado de la "honestidad valiente", es decir, el PRI "bueno fiel a sus orígenes y honrado". ¿Cuáles son esos apotegmas? Los de siempre: nacionalismo antiamericano; laicismo anticlerical; estatismo antineoliberal; populismo antimercado; identificación con "los pobres", es decir, con la gente de escasos recursos organizada principalmente en las ciudades gracias a los métodos clientelares del PRI reconvertidos al PRD (Bejarano); a un cierto liberalismo o tolerancia cultural mientras no importe, es decir, mientras se mantenga en los murales de Palacio, en la literatura ortodoxa o en el cine irreverente, pero sin invadir los ámbitos de la vida privada de la gente (matrimonio del mismo género, interrupción de embarazos).
¿Qué puede movilizar a los adeptos de todas estas tesis anacrónicas, aberrantes y aplastantes del intelecto? El miedo a sus antinomias. De ahí la campaña del miedo de AMLO, que puede resultar igual de eficaz que la de Calderón. Consiste en tildar a Calderón de anverso de cada una de estas medallas o perlas priistas. Calderón es la ultraderecha del Yunque, no sólo la derecha como Fox sino la intolerancia cultural y social de Abascal, pero en Los Pinos y no en Bucareli; Calderón es el entreguismo proyanqui en la era del resurgimiento de la izquierda latinoamericana, ya no en el mundo unipolar de finales del siglo XX; y sobre todo, Calderón es la plutocracia, como el Fobaproa, como Roberto Hernández, en una palabra: los ricos, al igual que Fox, pero peor. Este discurso puede pegar: según varias encuestas los spots perredistas asociando a Calderón con el Fobaproa han calado, el no pasarán de los intelectuales ha logrado partidarios (trasnochados). Y la tesis del Yunque, repetida una y otra vez, al igual que la de Calderón sobre López y Chávez, empieza a convertirse en verdad para muchos.
Con la excepción de los gobernadores priistas del norte, que obviamente prefieren a Calderón que al Peje o incluso a Madrazo, este discurso penetra en el alma priista. Y convence a los intelectuales, a los sectores políticamente correctos y a ciertos sectores -no todos- del foxismo no panista. La amenaza del fascismo blanquiazul puede despistar/convencer a muchos, y no se necesitan tantos.
Veremos en el mensaje a la nación y en su desempeño en el debate qué tan articulado tiene este discurso. Sabremos si sus propuestas y sus ataques a Calderón -entreguista, mocho e intolerante- se inscriben en el cuadro abstracto del nacionalismo revolucionario y la ideología de la Revolución Mexicana, o no. Comprobaremos si la restauración priista pintada de amarillo se da sin la parafernalia, la demagogia y el bagaje ideológico del viejo PRI o no; y veremos si puede construir el Gran Frente Nacional y Popular contra el Fascismo, o no.
Sobre todo veremos, como lo espero, si Calderón sabe salirse de la trampa y mostrar que el peligro para México no es él, sino un presidente de México colocado en la foto del absurdo, publicada en este diario y en el mundo el sábado: Chávez, Morales, Lage, y López Obrador vestidos de aymara, conformando el eje del Peje.
31 de mayo de 2006
Así van los pronósticos...
Cuando Leo Zuckermann sacó el tema de los mercados de predicción de futuros ("apuestas") en la elección presidencial de México, muchos lo tacharon de "poco serio" y de darle espacio a una "vacilada", o en el mejor de los casos de presentar un método "sesgado" para revisar las preferencias electorales.
La verdad es que, tal y como lo mencionó Leo en su artículo "¿Y cómo van las apuestas?" del 18 de abril, este instrumento ha resultado ser un excelente indicador de como se han ido moviendo las preferencias electorales durante la contienda.
Traigo el tema a colación porque a últimas fechas se ha hablado de la caída Felipe Calderón y un nuevo repunte de López Obrador, e inclusive de una competencia cerrada a tercios con Madrazo (después de la publicación de la encuesta de María de las Heras/Milenio de mayo).
Si vemos el comportamiento de la gráfica del "contrato de futuros" de la elección a la fecha, notamos que, efectivamente, la distancia entre Calderón y López Obrador se redujo mostrando una competencia más cerrada, sin embargo de unos días para acá, esta tendencia parece haber quedado "estabilizada".

En los siguientes días saldrán nuevas encuestas que confirmarán o generarán una corrección en la tendencia de esta gráfica, así como seguramente también influirá en ella el resultado del segundo debate (y sobre todo del posdebate) del 6 de junio.
A quienes no les gusta lo que se ve en la gráfica, de seguro también la descalificarán por ser "poco seria y sesgada". Ni modo.
Ahhh ya casi se me olvidaba... de Madrazo y el PRI... mejor ni hablamos.
razona2voto@yahoo.com
¿Y cómo van las apuestas?
Leo Zuckermann
Excélsior - Juegos de poder
18-04-2006
No sólo las encuestas registran una caída en las intenciones de voto en favor de López Obrador. También en las apuestas hay una disminución en las probabilidades de que éste gane la elección presidencial.
Procede recordar que en Estados Unidos, desde 1988, cuando el Iowa Electronic Market abrió los denominados "mercados de predicción de eventos políticos futuros", este tipo de apuestas han resultado mejores indicadores que las encuestas para predecir los resultados de unos comicios.
A diferencia de las encuestas que miden las intenciones de los probables votantes, en los mercados de predicción se agrupa la información de distintos inversionistas que están apostando para tratar de capturar una ganancia económica. Puede ser, de hecho, que un apostador adore a un candidato, quiera a toda costa que sea el ganador, pero a la hora de apostar su dinero deja a un lado su emotividad y actúa con objetividad. Trata de predecir quién ganará, lo cual, incluso, lo puede llevar a meterle dinero al candidato que más odia de todos.
El sitio www.intrade.com, que opera en Irlanda, abrió el 25 de febrero un mercado para predecir los resultados de los comicios presidenciales mexicanos. El mecanismo es sencillo, se abre una cuenta, se deposita dinero con una tarjeta de crédito y se compran o venden "contratos de predicción". Intrade cobra una comisión por transacción. Los contratos adquiridos no son apuestas tradicionales donde hay que esperarse hasta el final para ver si uno gana o pierde. En cualquier momento pueden venderse para capturar una ganancia o minimizar una pérdida. Si, por ejemplo, alguien compra al candidato X en 40 y al día siguiente ya cotiza en 60, pues puede vender de inmediato y obtener una ganancia neta de 20.
El día de ayer, López Obrador cotizaba en 52 dólares, Calderón en 40 y Madrazo en nueve. Intrade paga 100 dólares a quienes tengan contratos del candidato que efectivamente gane en la elección. Los otros pierden su dinero. De esta forma, por ejemplo, si AMLO gana los comicios, se obtiene una utilidad de 48 dólares, pero si fracasa, el apostador pierde su inversión original de 52 dólares.
Compárense las cotizaciones actuales con las del primero de abril, cuando AMLO cotizaba a 75 dólares, Calderón a 17 y Madrazo a 9. No hay duda de que los apostadores, como también los encuestadores, perciben ahora una contienda más cerrada, pero sólo entre el perredista y el panista. Al priísta le siguen otorgando una probabilidad de ganar muy baja (en el argot se diría que es la apuesta "chica", ya que de ganar Madrazo habría una utilidad de 91 dólares por cada nueve apostados).
Para concluir, los precios de los contratos pueden leerse como las probabilidades de ganar que los apostadores le están dando a cada uno de los contendientes. Y resulta que quienes meten su dinero para adivinar el futuro (que son cada día más, si se observa el incremento en el volumen de contratos negociados) piensan que la contienda presidencial está peleada. De hecho, por primera vez desde el 15 de febrero, el 15 de abril los contratos en favor de Calderón cerraron a un precio mayor que los de AMLO. Hoy, el perredista ha regresado a ser el puntero, pero los apostadores ya ven al panista como un candidato con buenas probabilidades de ganar.
Salinista, chafa e… ¡imposible!
Excélsior - Nudo Gordiano
31-05-06
Nos tenía en un hilo a todos (a quienes ganan menos de nueve mil pesos y a los que no): ayer, por fin, El Peje (y horas antes, su asesor económico, Rogelio Ramírez de la O) presentó su propuesta económica. Carlos Salinas de Gortari debe sonreír a todo lo amplio de su carita, porque López Obrador no hizo sino retomar los principios fundamentales del que fue el gran proyecto del salinismo: el liberalismo social (pero en bizarro). Me explico, por partes:
1. Adelgazamiento del Estado. El proyecto supuestamente alternativo de nación se propone continuar por la ruta que se propusieron los gobiernos tecnócratas, sin lograrlo a cabalidad: el adelgazamiento de la burocracia y el aparato estatal para reducir el llamado "gasto corriente" y reorientarlo a programas de corte social. AMLO anuncia que será 1% del producto interno bruto el porcentaje que se va a sustraer del presupuesto para nóminas del gobierno y se reorientará a gasto social. Esta vez no serán canchas de básquet, sino útiles escolares, pensiones a viejitos y "otros apoyos". Salinas sonríe.
2. Subsidios a empresarios y competencia económica. De los 100 mil millones que dicen que van a recortar del gasto gubernamental, 25 mil millones estarían destinados a subsidiar la reducción del costo de electricidad y gasolinas. Consumo doméstico e industrial al parejo. Para disminuirles los costos de producción y, en teoría, que esto redunde en la reducción de precios al consumidor. Cosa que nunca sucede si no hay competencia. Y por eso AMLO y Ramírez de la O explican que "se reducirán precios en un efecto cascada, en un clima de competencia entre oferentes de bienes y servicios, los cuales registrarían menores costos de insumos, especialmente de electricidad". ¿Clima de competencia? Ramírez de la O aseguró en su rueda de prensa que las reducciones de precios se esperan en compras en supermercado, entretenimiento y transporte colectivo. Lo que no aclararon Ramírez de la O ni Andrés Manuel es cómo piensan fomentar la competencia en el área de "entretenimiento" (suponemos que habla de las televisoras) ni en el de transporte colectivo (¿acaso piensa privatizar, por lados diferentes, el metro, los camiones, el metrobús o ponerlos a competir contra las trajineras de Xochimilco?). ¿O tal vez, simplemente, piensa subsidiar la privatización? Salinas vuelve a sonreír.
3. ¿100 mil millones de pesos? ¡Imposible! Lo que no es muy salinista que digamos es la contabilidad presupuestaria del Peje. Veamos: justamente ayer se dio a conocer el PIB actual de México: casi nueve billones de pesos. En efecto, 1%, como lo anuncian los lopezobradoristas, son alrededor de 100 mil millones de pesos. Eso pretenden ahorrar adelgazando al Estado, pero habría que aclarar que 100 mil millones de pesos de recorte a la burocracia (y por lo tanto al Presupuesto de Egresos) equivalen a diez IFE o, lo que es lo mismo, a desaparecer en su totalidad al IFE, al TEPJF, a la SCJN, al Congreso de la Unión y unas dos o tres secretarías de Estado de cabo a rabo. Y otro dato: la recaudación en México no llega a 5% del PIB.
Salinas sonríe más: es una copia, sí, pero pirata, de su "liberalismo social". ¡Imposible de reproducir en la región 4!
yuriria.sierra@yahoo.com
El talón de Aquiles de Andrés
Excélsior - Arsenal
31-05-06
"Es una pendejada", soltó en forma espontánea Jorge Castañeda Gutman, ex secretario de Relaciones Exteriores. Reaccionaba de este modo a las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que, si llega a la Presidencia de la República, no piensa salir del país. Al Güero le parece "increíble" que un aspirante a la Presidencia de México se atreva a decir que no va a viajar al exterior.
Las declaraciones vienen al caso porque uno de los temas centrales del segundo debate entre los candidatos presidenciales será la política exterior.
La diplomacia no es el fuerte de López Obrador. El candidato de la Coalición por el Bien de Todos, convencido de que la mejor política exterior es una buena política interior, ha repetido en todos los foros que viajará lo menos posible al extranjero. "Para eso está el canciller", ha declarado el tabasqueño.
Enrique Krauze, en el ensayo "López Obrador, el mesías tropical", aparecido en Letras Libres, expresa idéntica preocupación, aunque en forma más sutil. El historiador cuenta que en agosto del 2003 le preguntó al Peje si era cierto que no tenía pasaporte. "Es extraño que me reclamen eso, el presidente Carranza nunca cruzó la frontera", repuso el perredista.
La respuesta a Krauze ilustra el relegado lugar que la diplomacia tiene en las prioridades de Andrés Manuel. El hombre de Macuspana no parece tener claro que el presidente es el jefe de Estado y que, por lo mismo, nos representa ante las naciones. Renunciar a los viajes no parece la mejor receta en un mundo globalizado.
Castañeda, por otra parte, adelantó que va a votar por Calderón Hinojosa, a pesar de que últimamente ha visto al candidato presidencial del PAN "gris y apagadón". Alguna vez lo invitaron a formar parte del war room del candidato del PAN, pero ni Felipe ni su gente han vuelto a entrar en contacto con él. "Lo tiene totalmente prohibido por… (Televisa)", afirma.
AMLO: nosotros los pobres y ustedes los ricos
Crónica - Ricos y Poderosos
31 de Mayo de 2006
El discurso de Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores se basa en el guión de la película de Ismael Rodríguez Nosotros los pobres y ustedes los ricos. El candidato perredista a la Presidencia de la República ha buscado y sigue buscando radicalizar las diferencias de la población nacional por estratos socioeconómicos: los pobres y los ricos; y, pretende autoerigirse en el candidato del pueblo. Por eso López Obrador y sus seguidores han tenido tanto éxito con el ataque del Fobaproa y los banqueros.
Obviamente la mayoría del pueblo de México es pobre; más de tres décadas consecutivas de crisis económicas han aumentado el número de mexicanos pobres.
Lo que nunca dice el candidato perredista a la Presidencia de la República es que fueron los años de gobiernos populistas —y no las medidas y programas dispuestos para resolver los problemas económicos— , los que han provocado que la pobreza aumente.
Al contrario, López Obrador y sus seguidores tienen en el discurso populista una mina de oro. Atacan al Fobaproa y al rescate bancario porque todos resultamos grave o por lo menos seriamente afectados en nuestros patrimonios. El Fobaproa y el rescate bancario son temas muy complicados y en general la gente no los entiende. El Fobaproa y el rescate bancario permitieron una salida costosa, indudablemente, pero salida al fin, de la crisis sistémica que vivió la industria bancaria del país.
Aunque el Fobaproa rescató a los ahorradores, es mucho más sencillo —y rentable, políticamente— decir que se salvó a los banqueros.
Muy pocos comprenden que por cada peso depositado en los bancos, 80 centavos son de los ahorradores y el resto es capital que obligadamente tenían que poner los banqueros. Muy pocos entienden que los 80 centavos de cada peso depositado en los bancos eran de los ahorradores que tenían cuentas de menos de 10 mil pesos, pero también de los grandes, de los medianos y de los microempresarios del país.
Nadie cree que los banqueros perdieron sus capitales y sus bancos, hoy en manos mayoritariamente de extranjeros.
Nadie cree que los banqueros que se convirtieron en delincuentes de cuello blanco siguen libres por la falta de oportunidad para aplicar la justicia, pero al final por problemas y vicios en el sistema judicial, mas no por una voluntad política para evitar su castigo.
Por eso, cuando los seguidores de López Obrador afirman que el costo del rescate bancario se disparó por la protección a banqueros y grandes ahorradores y no a los pequeños cuentahabientes, la nota cala tan hondo y profundo en los sentimientos de los pobres.
Duele que digan que el 96% del Fobaproa fue para el apoyo a empresarios. Y duele que digan que la cuenta del rescate bancario se elevó a 1 billón 320 mil millones de pesos por respaldar al gran capital.
Y duele más cuando en el manejo maquiavélico de las cifras se dice que salvar a los pequeños ahorradores sólo costo 4% del total.
Es un manejo maquiavélico de las diferencias socieconómicas: Nosotros los pobres y ustedes los ricos.
Por eso se oye tan fuerte y ayuda tanto a López Obrador atacar a un ex banquero como Roberto Hernández cuando lo acusa de no haber pagado impuestos al vender Banamex a Citigroup.
Lo que no dice es que la ley así lo permite y que la mayoría de los empresarios cuyas empresas cotizan en bolsa y han podido realizar operaciones de compra-venta a través del mercado bursátil lo ha hecho basada en la ley.
Como tampoco López Obrador ni sus seguidores aclaran que el Fobaproa rescató a ricos y pobres, porque así lo establecía el seguro de depósito que privó hasta antes de 1999, cuando nació el Instituto Nacional de Protección al Ahorro Bancario (IPAB).
El gobierno, a través del Fobaproa, era el prestamista de última instancia, es decir era el que obligatoriamente tenía que pagar los platos rotos. Era un sistema de tipo implícito e ilimitado, es decir, las autoridades a través del Fobaproa fungían como prestamistas de última instancia de todos los pasivos del sistema.
Es decir, aun concediendo —sin aceptar, por supuesto— que las cifras manejadas por el asesor perredista Mario Di Costanzo son ciertas, el marco institucional imperante obligaba a proteger no sólo al 90% de las cuentas de pequeños ahorradores, sino también al 10% restante, pasivos que incorporan las líneas interbancarias y otras operaciones de gran volumen y complejidad.
El día de hoy esto no sucedería, ya que la Ley de Protección al Ahorro Bancario establece que la protección aplica solamente a aquellos instrumentos bancarios de captación más comunes y hasta por el equivalente a 400 mil Udis (aproximadamente un millón cuatrocientos mil pesos) por cliente por banco.
Las autoridades financieras tenían que cumplir con sus obligaciones. El apoyo “indiscriminado” no fue decisión de las autoridades financieras, era la manera como estaban hechas las leyes en ese momento.
Por cuanto a las cifras, las reales están publicadas y sancionadas por el Auditor Superior de la Federación, Arturo González de Aragón: a valores actualizados al 31 de diciembre de 2004, el monto de los recursos transferidos a los programas de ahorradores fue de 1,079.8 miles de millones de pesos y a los programas de deudores fue de 168.3 miles de millones de pesos. El 89.7% de los recursos se destinó a garantizar los fondos de los ahorradores en aquellos bancos que fracasaron, ahorradores que en todo momento pudieron disponer de su patrimonio. Lo demás, ¡es pura grilla!
marcomares@prodigy.net.mx
30 de mayo de 2006
El paternalismo, nuevamente
Reforma
29 de mayo de 2006
Hace 200 años nació John Stuart Mill. En muchas universidades y publicaciones del mundo se recordó al gran defensor de la libertad, el abogado de la excentricidad, el patrono de la polémica. No es extraña esta profusión de homenajes. Mill sigue aportando su lucidez al combate contra los dogmatismos que no terminan de reinventarse. Su convicción más apasionada fue que el hombre se hace humano al elegir. Por eso sostenía que hay que defender el derecho a equivocarnos. Si nos arrancan esa libertad de errar nos convierten en esclavos, en actores de un drama impuesto. Sus contemporáneos lo describen como un hombre triste y serio pero sus escritos están impregnados de optimismo. Estaba convencido de que la discusión libre, la confrontación de ideas, la diversidad de estilos de vida nos conducirían a la plenitud individual y al progreso colectivo. En su ensayo sobre la libertad revela que las víctimas de la censura no son solamente los censurados sino la colectividad en su conjunto. Al callar a un hombre de ideas antipáticas no solamente se le tapa la boca a él. Somos el resto de los humanos quienes más padeceremos su silencio.
En México hemos decidido honrar la memoria de John Stuart Mill con severísimos ataques a la discusión pública. Como a Darwin lo alaban hoy los charlatanes que promueven la idea del diseño inteligente, a John Stuart Mill lo enaltecen los paternalistas que nos dicen qué debemos escuchar y qué es conveniente silenciar. Las autoridades electorales mexicanas han determinado que hay ideas y opiniones que no es prudente ventilar públicamente; que resulta democrático castigar algunas expresiones descorteses y que los ciudadanos no son competentes para evaluar la sensatez de las palabras. Porque somos niños, necesitamos el ciudado de nuestros protectores.
Así han razonado los tutores electorales. Hace unos días el tribunal electoral decidió que los anuncios del Partido Acción Nacional debían salir inmediatamente del aire. Las razones que aportó el tribunal, de acuerdo con la propuesta del magistrado José Alejandro Luna Ramos son la consumación del paternalismo antiliberal. El magistrado concluye que los mensajes panistas son ilegales por tres razones:
- enfatizan los rasgos negativos del candidato perredista;
- son manifestaciones sobre acciones pasadas y no trazan un proyecto de futuro y
- son discursos ajenos a la plataforma electoral del PAN.
Nótese que no se determina que los mensajes han de prohibirse por divulgar falsedades (cosa que sería entendible) sino por promover valores que los magistrados rechazan. La sentencia del tribunal es farragosa e incoherente. Los resolutivos del fallo no se respaldan con solidez en las consideraciones jurídicas que se hacen en ella. Admite el ponente que las expresiones no son injuriosas pero, en virtud de que no promueven un programa político, sino que pretenden empañar la imagen del adversario deben ser silenciadas.
Independientemente de quién haya sido afectado o beneficiado por esta resolución, vale la pena analizar la lógica y los efectos de esta resolución. Siguiendo la hipocresía de moda, el tribunal ha decidido prohibir las campañas negativas. Enfatizar los defectos del adversario y cuestionar su trayectoria pública es una estrategia política perfectamente legítima en cualquier democracia. En la nuestra, ha quedado vedada por la absurda sentencia. ¿Qué tipo de debate público puede escenificarse en nuestro país cuando se establece que resulta ilegal proyectar mensajes que tengan como propósito fundamental el criticar al adversario? De acuerdo cono el tribunal, a partir de ahora, el candidato perredista, por ejemplo, no podría preparar un mensaje televisivo dedicado a cuestionar la falta de experiencia del candidato panista, ni podría cuestionar su desempeño como efímero secretario de Estado, ni podría poner en duda su honorabilidad. Nada de ataques ni asuntos del pasado. Deberá dedicarse a publicitar su proyecto agropecuario y su plataforma cultural. La concepción democrática del tribunal resultará popular y políticamente correcta pero es francamente pueril. Imagina el proceso electoral como una confrontación filosófica en la que los ciudadanos examinan desapasionadamente las propuestas de los partidos. Una comparación fría de ideas y planes que desemboca en la razonada decisión del sufragio. No sé dónde se verifique tan admirable escrutinio intelectual. En las democracias que conozco el voto se mueve por programas y recuerdos, por simpatías y antipatías, por cálculos y emociones.
No quiero decir que la propaganda electoral esté libre de restricciones legales. Pero el trazo de sus linderos es una labor compleja de la que se desentendió el voto mayoritario del tribunal. En contraste, el voto particular del magistrado José de Jesús Orozco Henríquez es un elegante razonamiento que logra cuidar la libertad en beneficio del debate público. Orozco enfatiza el contexto y la naturaleza de los sujetos que polemizan. Un partido cuestiona con severidad a un candidato en una campaña electoral. En esta situación es necesario cuidar el vigor del debate, incluso con protecciones adicionales. El magistrado disidente concluía que los mensajes cuestionados estaban constitucionalmente protegidos. "Sostener lo contrario, por ejemplo, exigir un estricto canon de veracidad con respecto a expresiones dirigidas a personas públicas durante un debate público, o bien, en relación con cuestiones de interés público o general, como las políticas económicas que un candidato propone o ha implementado cuando fue gobernante, fomentaría la autocensura, incompatible con la libertad de pensamiento y de expresión". Lamentablemente, la mayoría decidió afiliarse a la causa del paternalismo.
29 de mayo de 2006
Madrazo: su juego
El Universal
27 de mayo de 2006
Desde 1999 señalé que el riesgo del PRD era reeditar al PRI. Ese riesgo ya se hizo realidad. Durante los últimos siete años el PRD se convirtió en el espacio de recomposición del PRI. Y uno de los grandes damnificados de esa ya no tan nueva esencia del PRD, se llama Roberto Madrazo. Por otra parte, si el proyecto económico que él representa es el mismo que el del PAN, ¿cuál es la funcionalidad de su candidatura? Más allá de conservar espacios políticos para una parte de los priístas, cierto es que históricamente es un proyecto agonizante.
La historia de la agonía priísta no empezó en este proceso electoral, sino en 1982, con la llegada de la llamada tecnocracia al poder. Bastaron seis años de modernización autoritaria y los profundos costos sociales que generó, para que en 1988 se produjera una rebelión ciudadana en las urnas. Detrás de esa rebelión estuvo el derrumbe del control corporativo que hasta entonces había garantizado el PRI.
De esa herida, el PRI ya nunca se recuperó. Frente a su evidente obsolescencia, Carlos Salinas intentó botarlo en el camino y construir otro bajo el paraguas del Programa Nacional de Solidaridad. Pero aun cuando no hubiera dado la pelea, matar a un dinosaurio no es cosa sencilla. Por eso, frente al infructuoso resultado de impulsar el proyecto de territorializar al PRI y hacer a un lado su organización sectorial, Luis Donaldo Colosio, el entonces presidente priísta, tuvo que hacer las paces con Fidel Velázquez en aquel abrazo de Mérida, Yucatán, en 1990. No obstante, el eficaz control electoral del Pronasol sobre la extendida población en pobreza extrema, hizo cada vez más evidente lo caduco del otrora poderoso control corporativo del PRI.
Para garantizar el control político, Carlos Salinas se sirvió no sólo del clientelismo electoral del Pronasol, sino también de la legitimidad que el PAN le otorgó mediante su alianza histórica. Un apoyo invaluable, y más que bien pagado, para legalizar todas las reformas estructurales de ese ciclo. En ese proceso, el PRI fue sólo comparsa de la consolidación de un proyecto económico que se le impuso, y del cual los panistas, con toda razón, reclamaban los derechos de autor. Un golpe más a la funcionalidad política priísta. Pero ¿qué le quedaba a un partido que fue creado desde el Estado, y que como tal cumplió con las funciones de una dependencia gubernamental? Sólo obedecer.
Y ahora todo indica que el gran capital al que diligentemente sirvió, prefiere continuar gozando de los servicios que el panismo le ha brindado durante el gobierno foxista. A esa tragedia, el PRI debe sumar la que significa que el PRD haya reeditado al PRI, no sólo por la apertura indiscriminada a personajes del PRI, cualquiera que sea su trayectoria política; sino también por la reivindicación del programa nacionalista que el PRI hizo a un lado. De manera que en la disputa sobre cómo continuar gobernando al país, si con un proyecto económico excluyente y con la entrega de las dos industrias estratégicas que aún son propiedad de la nación, o quitándole las aristas más filosas a ese proyecto y conservando el control del Estado sobre las mismas, el PRI ya nada tiene que hacer. El posible triunfo del PAN recuperaría por segunda ocasión la gestión del proyecto neoliberal inaugurado por el PRI en 1982; por su parte, en el probable triunfo de AMLO se reconocerían amplios sectores de sus cuadros dirigentes y de sus bases militantes. La más reciente evidencia es la convocatoria de Manuel Bartlett en ese sentido.
Madrazo está consciente de la pérdida de representatividad de su partido. Como indicadores de su tragedia tiene no solamente los resultados de las encuestas sobre preferencias electorales de las que ya difícilmente saldrá del tercer lugar. Además, los reductos de poder priísta que son los gobernadores lo han dejado solo. Están apoyando a sus candidatos al Congreso, pero no a su candidato a la Presidencia. Pero Madrazo no es tonto. Por eso está ofreciendo la alianza política con el PRD. Ello le es útil en dos sentidos: si AMLO gana la próxima elección, su acercamiento le permite negociar desde ahora su sobrevivencia política. Pero también le sirve en caso de que gane Calderón, porque en ese caso tratará de negociar lo posible después del 2 de julio, bajo la amenaza de impugnar la elección; camino que está intentando legitimar desde ahora. En ambas situaciones ganará lo que pueda, que siempre será más que cruzarse de brazos frente a su derrota anunciada.
Por su parte, con la aceptación del juego de Madrazo, AMLO está guiñando el ojo al voto útil del PRI. Pero es un guiño innecesario porque ese voto priísta a su favor de cualquier manera se producirá. En cambio, seguir el juego a Madrazo, aun con discreción, lo contamina de la imagen perdedora del priísta y evidencia al PRD como espacio de recomposición del PRI. ¿Y todo ello sin costo electoral?
rosage@prodigy.net.mx
Consejera nacional emérita del PRD
28 de mayo de 2006
La restauración del sistema
Reforma
20-05-2006
Al día siguiente de las elecciones del 2000, muchos pensaron que, a partir de ahí, todo lo bueno era posible. Otros, por el contrario, creían que la democracia repentina era demasiado bella para ser verdad, después de tantos años de PRI. Algún corresponsal extranjero anduvo preguntando si no era de esperarse un backlash: una respuesta fulminante de los perdedores contra los resultados de las urnas. Era olvidar que el PRI sin la presidencia no es el PRI.
La verdadera constitución política del régimen "emanado de la Revolución Mexicana" no fue la Constitución de 1917, sino un código mafioso:
- Todo poder está subordinado a la presidencia. Oponerse al Señor Presidente, no acatar sus indicaciones, resistir (aunque sea pasivamente) sus actos, ya no se diga manifestarse en contra o sabotearlos, es un delito de lesa majestad y una traición a la patria. Los descuidos, errores, latrocinios y abusos se perdonan, la traición no se perdona.
- Todo acceso al poder y sus recursos es una concesión del Supremo Dador. Todo mérito, logro y capacidad de convocatoria deben atribuirse al Señor Presidente. Jamás se ostentan como fuerza propia, menos aún para pedir una recompensa o presionar.
- El queso se reparte pacíficamente. Se acabaron las guerras, balaceras y asesinatos entre caudillos revolucionarios. Todos son parte de una familia unida bajo la presidencia. Toda disputa se somete al Supremo Árbitro, que parte el queso y lo reparte.
- Nadie llega al poder para quedarse, ni siquiera el Señor Presidente. Una vez fuera del poder, nadie estorba a los que están en el poder; que, a su vez, no molestan a los que salieron. No hace falta esconderse, ni salir del país. Los ahorros acumulados se pueden disfrutar tranquilamente y heredar a los hijos, con los honores del buen nombre.
- El poder es impune. Sus enjuagues son secretos de Estado. Todos los miembros de la Familia deben taparse unos a otros. Dentro y fuera del poder, el silencio es un deber sagrado.
Pero el gran punto débil estaba en la presidencia. A diferencia del Porfiriato, que dependía de un hombre insustituible, la monocracia sexenal dependía de un poder insustituible. Un presidente que rompía las reglas y trataba de quedarse, como Carlos Salinas de Gortari, provocaba una crisis constitucional del sistema. Ahí empezó la caída del PRI, reforzada por la apertura comercial y la invitación a los reflectores internacionales, que buscó Salinas, olvidando que el sistema era vulnerable al escrutinio público.
Se ha dicho, con razón, que el PRI y el PRD son "primos hermanos". Dicho sea de paso: los que veían demonios infinitamente astutos y malvados en los comunistas deberían explicarnos cómo fueron sometidos por los políticos del PRI que usaron al PRD para poner casa aparte. En todo caso, la Familia se dividió en dos alas, que hasta hace veinte años convivían en un solo partido: la nacionalista revolucionaria (dominante ahora en el PRD) y la tecnócrata (dominante ahora en el PRI).
La monocracia es impotente sin el poder ejecutivo. Por eso, al perder la presidencia, los bastiones del PRI se replegaron a los ejecutivos estatales, y los gobernadores adquirieron un protagonismo que nunca habían tenido, ni se les hubiera permitido. Por la misma razón, es imposible reconstituir el antiguo régimen desde afuera de la presidencia. Algunos han soñado con darle fuerza propia al partido; lo cual no cuadra con el sistema, ni se puede imponer a los gobernadores. Otros han soñado con reencarnar al Jefe Máximo; que tampoco es el sistema, y terminaría como Calles. La única posibilidad realista de restaurar el sistema es alcanzar la presidencia por vía electoral.
¿Es posible? Es perfectamente posible. Las instituciones democráticas son todavía débiles. Tanto López Obrador como Madrazo pueden lograr la restauración del sistema, si llegan a la presidencia. Y, de llegar, no hay que ser adivinos para saber cuál sería su primer acto de gobierno: apagar la luz, porque la transparencia no les conviene.
Ironías políticas
Crónica
28 de Mayo de 2006
Una palabra que nos gusta particularmente es “ironía”. Tiene un toque de inteligencia e intelectualidad poder crear y reconocer una ironía, por lo que siempre las andamos buscando con regocijo. Según el diccionario, la ironía es una “figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”. Pero una ironía también es, según otras definiciones, “una expresión que manifiesta un contraste deliberado entre el significado aparente y el deseado, o una incongruencia entre lo que podría esperarse y lo que realmente ocurre”. La presente elección es, sin duda, la mayor colección de ironías en la historia contemporánea de México. Hagamos una pequeña revisión:
- Roberto Madrazo acusa sobre una “Elección de Estado”. ¿Madrazo? ¿El de las elecciones de Estado en Tabasco? Ese mismo se ha convertido ahora en vigilante de la transparencia y garante de la legalidad.
- El sub Marcos, después de años de criticar a Televisa, les da una larga entrevista en estudio. No le preocupa todo lo que ha dicho, y sigue diciendo, contra la tele. Y no sólo eso, dedica su entrevista a hablar sobre su propia belleza física.
- PRD pide a Fox dejar de hacerle propaganda a Calderón. Me parece muy bien, pero entonces, ¿por qué defiende a Encinas por hacer lo mismo con Ebrard y AMLO?
- El PAN-DF demanda a Encinas por el apoyo a Ebrard. Defiende a Fox por hacer lo mismo.
- AMLO no ve mal la creación de una alianza con el PRI, después de años de acusar una alianza “PRIAN”, y en lugar de descartarla la piensa, duda, se desentiende y finge que él no manda en el PRD.
- El niño verde, pobre niño verde, acusa a de Fox de negociar con él. Ahora eso es malo. Hace un plantón VIP y parece gritar ¡háganme caso, carajo!
- El PRD demanda a Fox con los argumentos... del Niño verde. ¿De plano? ¿Ni siquiera les dio para generar sus propios argumentos?
- El PRD asume la defensa de los líderes más charros y corruptos de uno o varios sindicatos corporativizados. Atrás quedaron los días de combate por la libertad sindical. Charros, vengan a nosotros, tráiganos sus huestes y seguirán en el poder. Bonita izquierda.
- AMLO asegura que, junto con el PRI, implantará la legalidad, al tiempo que señala “Permanecen acrecentadas (what?) nuestras críticas al clientelismo de invención priista”. Invento muy perfeccionado por el PRD, vale decir.
- Manuel Bartlett, prócer de la democracia mexicana, llama al voto útil por el PRD para detener al PAN. ¿Bartlett, aquél que operó el fraude electoral de 1988? ¿Qué está pasando?
- Manuel Camacho, otro operador del fraude de 1988, acusa al PAN por la complicidad que tuvo... con él.
Dedico una buena parte de mi tiempo a leer a todos los editorialistas posibles y constato, con extrañeza, que la palabra definitoria de esta elección es “polarización”. Hay una bola de nieve de terror a la polarización social. “Nos acercamos a una catástrofe” dicen muchos. Todos, según sus propias convicciones partidistas, acusan a los otros de la campaña del miedo. Se usan, con total irresponsabilidad, términos como “guerra sucia” o “elección de Estado”, etcétera.
Sin embargo, no deja de llamarme la atención el nivel de angustia que retuerce a la mayor parte de los llamados “formadores de opinión”. Muchos parecen estar al borde de un quiebre nervioso.
Miro a París y, francamente, no veo que México esté en una situación tan melodramática. ¿Ha habido en México, en esta elección, vandalismo generalizado y fuera de control que se extienda por todo el territorio? Eso pasó aquí hace sólo unos meses, cuando los barrios pobres se rebelaron. ¿Ha habido manifestaciones de más de 4 millones de personas que, a lo largo de todo el país, exigen la renuncia de dos de los hombres más importantes del gobierno? Aquí sí.
La violencia social y la rudeza política que hay en Francia son muy superiores a las mexicanas y nadie piensa que el país va a dejar de existir.
Sí ha habido violencia —como en Atenco— y no es nada despreciable. Sí debe preocuparnos y sí debemos ponerle atención; también ha habido conflictos sindicales y violencia criminal y también son importantes. Pero me van a perdonar: México no se está colapsando. ¿Las familias se están fragmentando irremediablemente? ¿Los amigos se dejan de hablar? ¿La sociedad se colapsa por sus ideas políticas?
La neta, creo que lo que nos gusta entender como “polarización” es más bien una natural tensión política (“pasión electoral”) que se da en cualquier elección apretada, que no termina de definirse, y donde se están jugando proyectos muy distintos de nación.
La angustia que domina a los pensadores tiene más que ver, creo, con una nueva realidad que nadie se está preocupando por analizar: esta es la primera elección que nos toca en la que el PRI está fuera de la jugada. ¿Cómo entender la política mexicana sin el PRI? ¿A dónde se van todos los ex votantes priistas? ¿Quién controla a las huestes que solían votar de forma mecánica? Nadie sabe, nadie supo. Por mucho que Madrazo quiera fingir que él puede decidir quién gana, la verdad es que ya no controla a nadie.
Y por eso los cambios en las encuestas que todos tratan de explicarse y nadie termina de lograr. El motivo por el que la gente ha cambiado de opinión en esta elección es muy sencillo: cambiamos de candidato porque podemos. Es decisión nuestra.
Ese es el verdadero problema de esta elección. Sin un PRI malvado que maneja todo, que domina todo, no podemos entender la realidad electoral. Y lo que no entendemos nos asusta harto. ¿Podrá Madrazo, con su credibilidad, tronar la elección? ¿La sociedad lo aceptará?
Me sospecho que habrá gritos y sombrerazos después de la elección, pero que México seguirá en pie. Y la ironía final será que todos pronosticaron el final de los tiempos, pero los tiempos los ignoraron.
Es importante entender estas ironías, observarlas y darles seguimiento, porque es sólo a través de ellas que podremos ver quién es quién en esta elección. Sólo mirándolas de cerca nos quedará clara la hipocresía de AMLO, la necedad de Fox y la mediocridad de Madrazo.
Entonces, la palabra clave de esta elección no es polarización: es ironía.
apascoe@cronica.com.mx
27 de mayo de 2006
Al alimón
Desde hace unas semans Denise Dresser escribió este magnífico artículo a raíz de la presentación de las listas de los candidatos a diputados y senadores. Hoy, las preguntas que le hizo en abril a López Obrador y a Madrazo tienen para mí más vigencia que nunca. Es mas, me encantaría verlos en una comparecencia conjunta contestándolas...
Denise Dresser
Reforma
10-04-2006
Las historias negras y las manos manchadas. Las trayectorias oscuras y las decisiones condenables. La genealogía del agandalle evidenciada allí
Escribe Tolstoy: "Me siento en la espalda de un hombre, asfixiándolo y obligándolo a cargarme, y sin embargo me aseguro a mí mismo y a otros, de que me siento muy mal por él y quisiera aligerar su carga por todos los medios posibles -con la excepción de bajarme de su espalda". Así funciona la hipocresía; como el tributo que el vicio le rinde a la virtud. Así actúan los hipócritas; ésos que tocan una canción pero bailan al son de otra. Demostrando que censuran lo que practican y practican lo que censuran. Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo, tan diferentes en la percepción que tienen de sí mismos y tan parecidos en el momento de seleccionar candidatos para sus partidos. Tan contrastantes a la hora del mensaje y tan similares cuando tienen que escoger a los mensajeros.
Porque allí están las similitudes que sorprenden, las afinidades electivas que saltan a la luz. Las listas de candidatos para la Cámara de Diputados y el Senado -tanto del PRD como del PRI- repletas de personajes malolientes, llenas de pillos recurrentes. Las historias negras y las manos manchadas. Las trayectorias oscuras y las decisiones condenables. La genealogía del agandalle evidenciada allí. La arqueología del abuso puesta al descubierto allí. Nombre tras nombre, apellido tras apellido, la lista de quienes han malgobernado a México y se aprestan a hacerlo otra vez. Porque no existe la reelección, pero sí existe el trampolín. Porque no existen los compromisos ideológicos, pero sí se dan los acomodos pragmáticos. Los compromisos, los arreglos, las pequeñas concesiones y las grandes claudicaciones. Más de lo mismo. Para ambos, entonces, preguntas al alimón.
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿Cómo puedes hablar de "Un Proyecto Alternativo de Nación" cuando no presentas un listado alternativo de personas? ¿Cómo puedes prometer un gobierno diferente cuando el elenco de políticos que lo conformarán sigue siendo igual? O, en algunos casos, más criticable.
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente ser el candidato de un partido que postula a la podredumbre política del país? ¿Qué se siente "poner a México en marcha" con postulaciones como la de Carlos Romero Deschamps? ¿Como la de César Augusto Santiago? ¿Como la del Niño Negro que se dice Verde?
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿Cómo justificas la entrada de tantos priistas que hicieron las cosas mal ahora que tú prometes hacerlas bien? ¿Cómo creer que enarbolarás el cambio verdadero con colaboradores que se han dedicado -durante décadas- a impedirlo?
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente transformar a un partido en una pandilla? ¿Convertir a una organización electoral en una mafia disfuncional? ¿Contender al lado de personas con procesos penales pendientes? ¿Aliarte con los artífices del Pemexgate y la Ley Televisa y los fraudes electorales de ayer y de hoy?
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿Con qué criterio justificas la candidatura de Víctor Anchondo Paredes, acusado durante su gestión como priista, de permitir la tortura y obstaculizar la investigación de las muertas de Juárez? ¿Por qué ignoras la preocupación de numerosas organizaciones de mujeres sobre su postulación? ¿Las ignorarás de la misma manera si arribas a la Presidencia?
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente ser el responsable de la salida de 3 mil militantes priistas en los últimos meses? ¿Qué se siente llevar al PRI a la autodestrucción?
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿Por qué te parece satisfactoria la explicación de Manuel Camacho: "si no se conseguían esas candidaturas, simplemente no se va a ganar la elección"? Al avalarla, ¿no estás mimetizando la actitud que te llevó a la alianza política con René Bejarano? ¿El fin "ético" justifica los medios que no lo son? ¿Que otros hagan el trabajo sucio para que tú puedas tener las manos limpias?
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente rodearse de tantos políticos desacreditados? ¿De tantos operadores condenados? ¿De tantos gobernadores cuestionados? ¿O están allí -en las listas de candidatos- precisamente porque se parecen tanto a ti?
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿Por qué creer que una vez que ganes la Presidencia, entonces sí te ocuparás de limpiar la casa? ¿Por qué, si te has rodeado de candidatos que no te lo permitirán? ¿Has dicho que tú llegas sin compromisos, pero no acabas de suscribirlos?
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente estar al frente de un partido cuyo propio presidente, Mariano Palacios, quería una candidatura porque supone que perderás la elección y no podrá incorporarse a tu gabinete? ¿Qué se siente ser el candidato de un partido en extinción? ¿Qué se siente hacer campaña acompañado, paso a paso, por quienes la abandonan?
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿No crees que quienes te gritaron en Sinaloa, "Andrés entiende, la izquierda no se vende" tienen razón al sentirse traicionados? ¿Qué tipo de izquierda estás construyendo en realidad? ¿Una que se nutre de los peores despojos del PRI? ¿Tu gallo no acabará enlodado?
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente ser el candidato presidencial del PRI que más errores ha cometido? ¿El que ha superado incluso el récord que impuso Francisco Labastida? ¿Qué se siente que colaboradores cercanos como Ángel Buendía digan que en tu caso funcionó el principio de Peter: en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender a su nivel de incompetencia?
Para Andrés Manuel López Obrador: ¿De qué manera explicas las candidaturas de García Zalvidea? ¿De Guadarrama Márquez? ¿De Vega Galina? ¿De mapaches, defraudadores, caudillos corporativos, caciques locales y manipuladores nacionales? ¿Así se construye una "nueva ética política"? ¿Así se combate la corrupción? ¿Así se refunda a la nación?
Para Roberto Madrazo: ¿Qué se siente distanciarte de tu propio apellido por los sentimientos negativos asociados con él? ¿Qué se siente ser Solamente Roberto?
Como decía Platón, lo visible es una sombra arrojada por lo invisible; eso que se esconde detrás de la máscara con la que ambos candidatos presidenciales cubren su faz. Andrés Manuel López Obrador muestra la cara del reformador diferente; Roberto Madrazo la del operador eficaz. Se presentan como opciones distintas pero rellenan sus partidos con candidatos similares. Hablan como ángeles pero se comportan -a fin de cuentas- como demonios mexicanos. Como políticos que han crecido en un país dirigido por personas que seleccionan candidatos antidemocráticos, porque quieren ganar. Deploran la injusticia pero se rodean de personas que la han permitido. Y sugieren, entonces, que no hay gran diferencia entre aquellos que quieren salvar al país y aquellos que buscan apropiarse de él. ¿O sí?
26 de mayo de 2006
Segunda vuelta con un árbitro confundido
Excélsior - Razones
26-05-2006
El intento es muy obvio, pero no por eso resulta menos peligroso; lo que buscan el PRD y el PRI es reventar, deslegitimar las elecciones. No es una ocurrencia de última hora. Hace tres meses, se reconoció en el equipo de Madrazo, iniciaron los contactos con el de López Obrador, con ese objetivo. El propio López Obrador, en febrero pasado, en un par de reuniones privadas con personajes ubicados en el centro del poder político, les advirtió claramente que, si perdía las elecciones por un margen relativamente pequeño, no aceptaría los resultados y buscaría anular los comicios e ir hacia una suerte de segunda vuelta.
La estrategia no es nueva. Casi todos los partidos, aunque existan diferencias abismales en los resultados, han tomado la costumbre de pedir la anulación de las elecciones estatales. En algunos casos han tenido éxito, como en Tabasco y Colima. No es nuevo tampoco para López Obrador: la estrategia fue la misma desde las elecciones del 88 en Tabasco, hasta ahora, y le fue muy fructífera en la época en que presidió al PRD: si su partido ganaba era porque se respetaba la legalidad, cuando perdía, inevitablemente los comicios eran recusados. No es casual que su principal negociador para estos temas sea Manuel Camacho; no sólo el ex regente de la ciudad utilizó el mismo mecanismo para tratar de revertir la candidatura de Luis Donaldo Colosio, cuando en 93-94 buscó la presidencial del PRI, sino que además fue el ideólogo de las llamadas concertacesiones de aquella época: no importaba quién hubiera ganado en sentido estricto una elección, finalmente el poder era entregado o no de acuerdo con las conveniencias políticas del momento. La idea, en ambos casos, es la misma: deslegitimar el proceso para anularlo y tener así una nueva oportunidad. Los destinos de la democracia se deben decidir entre pocas manos.
Ahora, el priismo ha adoptado la misma posición porque su candidato presidencial ya no tiene posibilidades y no quieren asumir, ni él ni su equipo, el costo del fracaso. Tuvieron la suma del control partidario, decidieron expulsiones, separaciones de facto, confeccionaron a placer las listas y diseñaron sin consulta su campaña. Pero hoy, para el candidato presidencial, las expectativas de voto son las más bajas del PRI en toda su historia. Que el miércoles se haya tenido que publicar un desplegado, supuestamente con la firma de todos los gobernadores priistas, para ratificar que éstos siempre sí apoyan a Madrazo, intentó ser una muestra de unidad, pero se convirtió en una demostración de notable debilidad, sobre todo porque en las dos últimas reuniones de los gobernadores priistas con Madrazo, de 17 acudieron sólo siete, y la semana pasada en Ixtapan de la Sal le fue peor, apenas llegaron cinco. ¿Entonces, por qué el desplegado? Porque incluso entre los mayores enemigos internos de Madrazo en el PRI se quiere despejar el camino para que el equipo del tabasqueño no pueda responsabilizar a nadie de su derrota. Los temas en el PRI son dos: primero, para los gobernadores, cómo salvar las elecciones en su respectivo estado. Las diferencias entre las expectativas de voto de sus diputados y senadores y su candidato presidencial son aún muy amplias, pero continúan disminuyendo y ello termina poniendo en peligro la gobernabilidad y el futuro político de los gobernadores en muchas entidades. Segundo, qué sucederá con el partido después de las elecciones. El madracismo querrá quedarse con él: implica recursos, posiciones, espacios reales de poder. Sin embargo, para ello debe compartir la derrota, ya con sus propios compañeros-enemigos en el partido como con las instituciones. Y aunque sea como apéndice del lopezobradorismo, piensan que así podrían jugar un papel en el reparto del poder.
Ese es el escenario que, como ha escrito López Obrador al presidente Fox, hace “inevitable” la convergencia entre ambos partidos y sobre todo entre los dos equipos de campaña: los dos se necesitan mutuamente. A poco más de un mes de las elecciones, López Obrador sigue estando debajo de Calderón, y Madrazo ya no tiene posibilidades. La tentación de reventar el proceso es, entonces, muy alta.
De allí la importancia del papel que deben jugar el IFE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Parece que ellos, y sobre todo el segundo, parecen estar tentados en mostrarse como los grandes actores de los comicios. Pareciera que en el Tribunal se han convencido de que podrán tener en sus manos el resultado y quieren mostrarse en toda su capacidad protagónica. Es un grave error: hay que insistir en la idea, muy deportiva pero también muy ad hoc para los días que corren, de que en un juego de futbol lo peor que puede pasar es que el resultado se decida por una decisión arbitral o el personaje más destacado del juego sea el árbitro. Cuando un árbitro cumple bien con su función es cuando pasa inadvertido y el espectáculo lo dan los jugadores, que son quienes ganan o pierden los partidos. Jamás un árbitro puede cumplir eficientemente con su función si pretende convertirse en protagonista. Y eso parece que se está olvidando, sobre todo, insistimos, en el Tribunal y en ocasiones en el IFE. En todo caso, el Instituto tiene la obligación de tener un papel más activo, no con el fin de darle gusto en uno u otro sentido a los distintos partidos, sino para establecer con claridad las normas y frenar las ansias protagónicas de algunos de sus consejeros e incluso marcar criterios al Tribunal, sobre todo después de su lamentable decisión sobre los spots de campaña, sanción que demostró que tienen la inquietud de ser algo más que simples “árbitros” en el proceso, con todo el peligro que ello entraña.
Por eso, son las autoridades electorales las que deben convertirse en el muro de contención de esas presiones. Si ellas son rebasadas en este mes previo a las elecciones, poco será lo que se pueda hacer el 2 de julio.
Nos creen retrasados mentales
El Universal
Viernes 26 de mayo de 2006
Un pequeño grupo de notables ha irrumpido en la escena nacional para decirnos lo que, en materia político electoral, los mexicanos podemos ver y escuchar. A la mayoría de ellos les pareció que los anuncios en los que aparecían bloqueos a los pozos petroleros que realizó AMLO hace unos años "estaban fuera de contexto"; en cambio, consideraron que llamarle corrupto a Madrazo o mentiroso a Calderón no lesionaba los intereses de esos candidatos.
Son ellos, los notables, los que superando a Tockeville y a Voltaire orientarán los mensajes de los candidatos a la Presidencia. Estiman estos personajes que la sociedad no está capacitada para discernir lo que le conviene o lo que la perjudica y se abrogan ese dudoso derecho.
En su comunicado recurren a lenguajes y argumentos aldeanos: "No se vale (sic) caer en denigraciones y difamaciones porque se informa mal a la sociedad"; de lleno incurren en un delicadísimo asunto: definir el contenido de la información en la sociedad moderna. No debaten, sólo imponen.
Lo que en propaganda se hace en cualquier parte del mundo, es justamente posicionarse y descalificar al adversario, tanto como se quiera o necesite. Harto sabido es que en las democracias, donde quiera que se encuentren, las campañas electorales no se caracterizan por ser una competencia de poemas y flores.
Sirva entre los muchísimos ejemplos que podrían anotarse, el siguiente: en Gran Bretaña durante la campaña electoral de primavera en 1987, la oposición a Margaret Thatcher, encabezada por Denis Healey, elaboró anuncios en que la comparaban con un general nazi y añadían que su gobierno estaba formado por "esclavos y sobrevivientes a su holocausto personal".
Había otros spots televisivos en que el marido de la señora aparecía cocinando para ella y lo menos que se le decía era el equivalente a "mandilón sin cojones".
Nadie protestó y los ingleses votaron por la continuidad de la señora. Entre los estadounidenses la propaganda ha tocado no sólo a la privacía sino la intimidad. A un aspirante presidencial lo bajaron de la elección al proyectar fotos y mencionar el nombre de su amante.
Nuestra naciente democracia chorrea provincianismo; en temporada electoral, se les exige "tregua" a los gobernantes. En todos los continentes, los presidentes, primeros ministros y gobernantes en turno, apoyan explícitamente a sus candidatos. Si bien no es permitido que se destine el dinero de los contribuyentes a sus campañas, están junto y codo con codo a los aspirantes. Los asesoran, orientan y al electorado le piden votos para su partido común. Aquí ocurre lo mismo en forma solapada.
Es evidente que Fox hace campaña para favorecer a Calderón, como también lo hace Encinas para AMLO. El espaldarazo del gobernador de Oaxaca a Madrazo es ostentoso. Son apoyos naturales. Pedir lo contrario responde a los tiempos en que el PRI era o el partido único o el dominante. Hoy la realidad es otra.
Por ello debemos ver como comicidad involuntaria, ya que de otro modo sería gravísimo, el que Ugalde, el presidente del IFE, improvisado censor, recomiende al Presidente de la República que no haga declaraciones sobre el futuro del país y guarde silencio. ¡Como si la voz de Fox pudiera orientar el voto de millones de adultos!
cremouxra@hotmail.com
Escritor y periodista
25 de mayo de 2006
México, al laberinto (otra vez)
Excélsior - Nudo gordiano
25-05-2006
Preámbulo mitológico: Siempre he sentido fascinación por el mito griego del laberinto. Adentro, el minotauro, mitad hombre mitad bestia. Afuera, Teseo, el héroe dispuesto a matar al monstruo para conseguir el amor de Ariadna. Y Ariadna, afuera, ya enamorada, dispuesta a dejar su patria para seguir a Teseo.
El asunto, claro, está complicadísimo, por ello, Ariadna idea la forma de ayudar a Teseo a salir del laberinto una vez que haya conseguido exterminar al minotauro, le da la punta de un hilo enredado en el carrete para que pueda seguir el camino de regreso al mundo (y, claro, el camino de regreso a ella).
Preámbulo freudiano: Todos los seres humanos entramos, al menos una vez en la vida, al laberinto. E ingresamos sólo para descubrir que el monstruo no es otro sino un reflejo de nosotros mismos, de nuestros miedos, nuestras carencias, nuestras mezquindades: la bestia que llevamos dentro. Y logramos salir del laberinto-introspectivo sólo gracias a una hebra única, el hilo conductor de Ariadna, el cual en sentido puramente psicológico es el tejido del amor y todo lo que éste implica, el lazo que nos une al mundo.
Preámbulo electoral: La democracia como laberinto. ¿Quién es el minotauro, quién Teseo, quién Ariadna, qué el hilo? Seguramente la adaptación cinematográfica del mito cambiaría dependiendo del guionista, el productor y el director. Si lo escribiera Sari Bermúdez, el monstruo sería El Peje, Teseo, Vicente, Ariadna, Martita, y el hilo serían el PRI o el magisterio. Si fuera de Luis Mandoki, seguramente el monstruo (una chachalaca, claro) sería Fox, Andrés Manuel, Teseo, López Obrador, Ariadna y el hilo sería AMLO. Y si lo produjera Carlos Alazraki, intentaría que Ariadna-Peje salvara a Teseo-Madrazo, pero luego de matar al minotauro-Fox, Teseo-Madrazo usaría el hilo de Ariadna-Peje para salir del laberinto, pero le pediría que entrara en él para judicializar la elección. Cuando Ariadna-Peje se encontrara adentro, se daría cuenta de que Teseo-Madrazo no sólo no le dio el hilo, sino se fue con todo y el carrete.
Preámbulo institucional: La democracia como laberinto, bis. Claro que si uno intenta darle a los mitos una dimensión realmente constructiva y no meramente anecdótica, podríamos decir que, en el laberinto en el cual el país se encuentra actualmente perdido, es uno que lo divide entre su pasado y su futuro. México y su clase política están perdidos en una democracia que no había recurrido nunca. El monstruo es su pasado autoritario y clientelar, ese presidencialismo sin límites y ese sistema de partido(s) corporativista: el minotauro tiene cara de ciudadano, pero cuerpo de maquinaria electoral. Y afuera del laberinto está esa Ariadna-ciudadanía independiente, quien no espera recibir una gorra o una lana a cambio de su voto; quien espera que Teseo logre matar al monstruo, y no el monstruo termine por comerse a Teseo. ¿El hilo? Las urnas y las instituciones. No hay otro hilo conductor en una democracia.
Epílogo urgente: Cuando uno ya encontró y logró matar al engendro alojado dentro de uno mismo, el camino de regreso puede complicarse mucho si no tenemos la humildad de pedirle a Ariadna: “Nada más no sueltes el carrete, por favor…”
Tribunal de la Santa Elección
Excélsior - Juegos de poder
25-05-2006
Se me pusieron los pelos de punta cuando escuché que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que el PAN debe abstenerse de difundir los spots en los que califica a López Obrador como “un peligro para México”. No por el contenido de estos comerciales, lo cual cada quien, con absoluta libertad, de acuerdo con sus convicciones e intereses, debe juzgar si son buenos o malos. Lo que me alarmó es la acción misma de los magistrados justificando y disponiendo una censura a la libertad de expresión. Para que quede claro; he aquí un grupo de siete ilustres jurisconsultos que nos ordena qué sí y qué no podemos escuchar los mexicanos.
Al enterarme, inmediatamente busqué la discusión y sentencia del TEPJF para entender los argumentos esgrimidos. Al momento de escribir estas líneas, no ha aparecido el documento oficial. Por tanto, recurro a lo que reporta la prensa para analizar lo sucedido.
El primer argumento del TEPJF que encontré fue que los mensajes negativos en contra de AMLO “señalan acciones del pasado que no tienen que ver con futuros programas o planteamientos propuestos por la coalición”. Entonces, ¿los mexicanos no tenemos derecho a saber qué es lo que hizo un político en el pasado para tomar una decisión a futuro? ¿Debemos razonar nuestro voto sólo a partir de las promesas de los candidatos? Acaso, cuando se entrevista a un aspirante a cualquier puesto, ¿no se le pregunta sobre su pasado y, sobre todo, de los puntos dudosos de su currículum?
Siguiente justificación del Tribunal: “Las expresiones contenidas en los mensajes no son aptas ni idóneas para fomentar el voto razonado de los electores ni coadyuvan a una mejor comprensión de las propuestas de los candidatos contendientes o a la valoración de sus propuestas para solucionar los problemas nacionales”. ¿Los magistrados, entonces, deben decidir lo que es apto e idóneo para nosotros? ¿Tienen que ser ellos los que determinen cómo las campañas nos ayudan a comprender y valorar las propuestas? A partir de esta fecha, ¿todos los spots partidistas tendrán que cumplir con estos criterios y, para tal efecto, ser revisados por el Tribunal para ver si pueden trasmitirse?
Tercer argumento; “spots sin información seria y real están afectando a la ciudadanía y minando los deseos de participación. Si unos y otros se endemonizan, ¿quién quiere participar en el infierno de los ciudadanos?” ¿Tienen los magistrados estudios empíricos que demuestren que las campañas negativas inhiben la participación electoral? ¿No es este argumento un monumento al lugar común?
En el fondo, estos argumentos parten del convencimiento que tienen las autoridades electorales de que los mexicanos son una bola de infantes que no saben distinguir entre lo bueno y lo malo. Por tanto, con un paternalismo primario y chocante, hay que protegerlos; hay que evitar que escuchen propaganda diabólica. Prometo conseguir la sentencia del TEPJF para analizarla con más cuidado. El asunto lo merece. Y es que, cuando una autoridad de última instancia ordena la censura, es muy difícil visualizar en dónde se parará. Con este tipo de decisiones, me preocupa que acabemos en México con un Tribunal de la Santa Elección.
Adiós al PRI
El Universal - Itinerario Político
Jueves 25 de mayo de 2006
El objetivo es justificar la derrota y tener un pasaporte a la sobrevivencia política de mañana
Sólo un milagro podrá salvar al PRI y a su candidato presidencial, Roberto Madrazo, de la anunciada derrota del próximo 2 de julio. Un milagro que a 38 días de esa fecha fatal no se anuncia por ningún lado. Y eso lo saben en el cuartel general del otrora partido hegemónico. Por eso el PRI fue el primero en "tirar la toalla" y en buscar una tabla salvavidas.
El esquema parece muy fácil. Pero de alto riesgo. Al ver que se aproxima la derrota, Madrazo -junto con Andrés Manuel López Obrador-, decidió patear la mesa y tirar las piezas del tablero. Como una rabieta de niños, en el antaño popular juego de las canicas, en donde el perdidoso sorprendía a todos con el inesperado "¡ya no juego!", y se retiraba con todo y canicas. El objetivo es desacreditar el proceso electoral, justificar la derrota y conseguir un pasaporte a la sobrevivencia política de mañana.
Juntos, el PRI de Madrazo y el PRD de AMLO ya iniciaron una avalancha de denuncias contra el presidente Fox -por meter las manos al proceso electoral-, y contra el Partido Acción Nacional, al que acusarán de todo lo imaginable, en espera de que las autoridades correspondientes fallen en sentido contrario a sus demandas. Con ello justificarán la "perversa elección de Estado" que supuestamente se opera desde las alturas del poder.
Y mientras tanto, enviarán piquetes de protestantes a los actos de campaña de Calderón -lo que por cierto ya realizan-, lo mismo que a los recorridos presidenciales por todo el país, en lo que llamarán "el repudio popular espontáneo contra la elección de Estado". Pero también intensificarán -y también ya lo hacen-, el descrédito al IFE, al TEPJF y todo lo que huela a instancia electoral, en tanto que rebosarán las cadenas de correos electrónicos para difundir las presuntas monstruosidades del sistema electoral, del gobierno y de los críticos del moderno "dúo dinámico".
Por cierto. ¿Quién, entre AMLO y Madrazo, será Batman y quien hará el papel de Robin, en su lucha contra la maldad? Y en esta historieta de la política mexicana, ¿quienes harán el papel de los malvados, El Guasón, Dos Caras, El Acertijo?
Al establecer una convergencia con el PRD de AMLO, al embarcarse en la peligrosa nave de la "elección de Estado", en realidad el candidato del PRI está tirando la toalla, reconoce que se agotaron sus posibilidades de triunfo y busca la sobrevivencia, a costa de lo que sea. ¿Cómo explicará Madrazo a sus correligionarios su tercer lugar? ¿Qué explicará? Al parecer intenta sumarse a la causa del descrédito de la contienda electoral para alzarse como la nueva víctima de la lucha entre buenos y malos.
Pero lo que no sabe el señor Madrazo es que en una buena parte de los grupos que hacen posible el aún monolítico PRI; entre ellos gobernadores y potenciales legisladores a las cámaras de Diputados y Senadores, ex dirigentes, ex secretarios de Estado, y hasta grupos empresariales vinculados con el tricolor, ya preparan la guillotina para sancionar al que les prometió el oro y el moro, y seguramente será el derrotado. Más aún, entre los aún poderosos centros reales de poder del PRI, ya se diseña el esquema del Revolucionario Institucional que resultará del "día después", el 3 de julio, y se ensaya el reparto de cuotas, el asalto al botín de guerra.
Por lo pronto, una buena porción de los 17 gobernadores priístas ya han enviado señales hacia Felipe Calderón, e incluso algunos de ellos han platicado con los dos presidenciables más aventajados; Calderón y López Obrador. Al viejo estilo de la política mexicana, prenden veladoras al diablo, a Dios, y hasta a la Guadalupana. No sea la de malas y se queden fuera de la jugada. Pocos se acuerdan, a 38 días del 2 de julio, de Madrazo.
Y es que los mandatarios estatales de origen priísta, en su mayoría, están más preocupados por sus territorios, por la política local y los alcances de sus centros reales de poder -en el Congreso, y en el presupuesto anual para sus entidades-, que en la defensa del que podría ser el tercer lugar en la contienda presidencial. Y no es que le hayan dado la espalda al proceso electoral. No, lo que ocurre es que en no pocos casos los gobernadores debieron someterse a la imposición de candidatos a senadores y diputados vinculados con Madrazo. Bueno, hay quienes hablan del sabor de la venganza.
¿Cuántos de esos gobernadores priístas seguirán a Madrazo en la aventura de reventar la elección para salvar su cabeza? Los habrá, pero es previsible que sean muy pocos, porque el resto jugarán el juego del poder, que los ha convertido en virreyes de sus respectivos territorios, y que los llevará a pactar con el nuevo elegido, sea del PAN o del PRD. Y un fenómeno similar se podría producir con los diputados y senadores del PRI que lleguen al Congreso. A pesar de haber sido palomeados por Madrazo, no existe ninguna garantía de que le serán leales.
Pero la anunciada derrota del PRI en julio está lejos de ser el fin de ese partido. Acaso lo sea de Madrazo, pero la sacudida podría acercarlo a lo que muchos priístas esperan, que se convierta en un verdadero partido político, más que una gavilla que llegó por la vía del asalto. Al tiempo.
aleman2@prodigy.net.mx
24 de mayo de 2006
¿Censuras lo que practicas? ¿Practicas lo que censuras?
Benjamin Franklin
Ayer al conocer el fallo emitido por el TRIFE puse en el blog el árticulo que hace un par de meses escribió Jesús Silva-Herzog Márquez (Neopaternalismo Electoral), pues me vino a la mente la frase "La expresión libre de las ideas vive malos tiempos".
Mi sentir quedó reforzado con el artículo de Mario Campos Cortés (Tribunal Censor). En el afán de busqueda de una elección propositiva se ha dejado la puerta abierta a la censura. Ahora ellos van a decidir qué podemos y qué no podemos ver y oir, qué debemos y qué no debemos creer, qué es verdad y qué es mentira.
¿Por qué no dejar que cada quien diga lo que quiera y que asuma las consecuencias de decirlo?
Hoy, el PAN y el PRI ya han sido censurados, mientras que en el PRD han decidido que ellos no van a quitar sus spots porque "ellos SI dicen la verdad" (Descarta PRD retirar spots vs Calderón)
Me pregunto: ¿Existen 2 varas para medir?
Pero, un momento... ¿Tengo derecho de preguntármelo? Seré capaz de formarme un criterio de esto y emitir mi opinión al respecto, como se esperaría de alguien maduro. O deberé esperar a que el "gran censor" (sea el IFE o el TRIFE) primero me diga si esto es verdad, como si fuera un niño pequeño.
razona2voto@yahoo.com
Tribunal Censor
Diario de Campaña
24-05-06
La política mexicana tiene a un nuevo censor. ¿Su nombre? Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Protagonista, sin duda, del sistema electoral, el tribunal ha caído en la tentación de asumir funciones más allá del estricto rol que le asigna la ley, para convertirse en una especie de calificador del nivel de los contenidos de la contienda. Obligados por las impugnaciones de los distintos partidos, los magistrados se vieron en la obligación de opinar sobre la validez o no de diversos spots.
El hecho en si no implica ningún problema. En su papel de garantes de la legalidad, los jueces evaluaron si se traspasaron los límites establecidos por la ley en materia de difamación y calumnia. En ese sentido ha sido plausible su decisión – en el pasado - de condenar aquellos elementos que constituyen una violación al marco legal. Caso concreto fue su oposición a la frase usada en un comercial panista que acusaba a Andrés Manuel López Obrador de haber permitido los presuntos delitos cometidos por su ex colaborador René Bejarano. Si el tribunal si hubiera quedado ahí, estaríamos celebrando su actuación.
El problema es que decidieron actuar como autoridades morales en la contienda. En esa lógica, determinaron, por ejemplo, que las expresiones contenidas en los mensajes deben estar enfocadas en “fomentar el voto razonado de los electores” y coadyuvar a una “mejor comprensión de las propuestas de los candidatos contendientes”. En principio nadie puede estar en contra de ese espíritu, mientras el Tribunal no pretenda decidir cuáles son las herramientas válidas para fomentar ese voto razonado.
En su fallo, los Magistrados también definieron que “todos los mensajes en los que se coloca a López Obrador como un peligro para el País son negativos y señalan acciones del pasado que no tienen que ver con futuros programas o planteamientos propuestos por la coalición” por el Bien de todos.
Afirmación lamentable que revela el deseo del Tribunal de atribuirse – o delegar en el Consejo del IFE - la facultad de decidir qué elementos del pasado de los aspirantes son relevantes o no para sus futuros cargos. A eso se suma el criterio en contra del spot del PRI, que calificaba a Andrés Manuel López Obrador como un mentiroso por haberse pronunciado a favor de los debates, y luego no asistir al primero. Según los magistrados no se puede acusar a López Obrador de “tener el hábito de mentir” por un simple cambio de opinión.
Para muchos, especialmente quienes simpatizan con el Candidato de la Alianza por el Bien de Todos, la actuación del Tribunal es digna de reconocimiento. Más allá de los casos ganados, consideran que con esto se estimula una contienda más propositiva, mundo deseable que difícilmente se puede refutar.
El problema es que aún con esas intenciones, se abrió una puerta para la censura que es motivo de preocupación. Más aún, se trata a los ciudadanos como si fueran menores de edad.
Si el PAN considera que López Obrador es un peligro para México, está claro que es su opinión. Se puede compartir o no en función de nuestra propia experiencia, pero es a todas luces un asunto subjetivo. Tanto, como considerar a Felipe Calderón como el candidato del empleo o a Roberto Madrazo como el promotor de la seguridad.
Si los electores creen o no en esos dichos es un asunto de criterio que nadie debe prejuzgar. Y si eso aplica en términos positivos, debiera ser igual en sentido negativo. Hace unos meses, López Obrador calificó a Vicente Fox como una chachalaca; semanas después, se refirió al Presidente como un títere y un pelele. Quizá algunos compartan su visión, para otros, es una estrategia desafortunada. Lo importante es que son los votantes los que calificarán en las urnas a los aspirantes.
En las próximas semanas veremos qué peso tuvo esta decisión en el desarrollo de la contienda. Por lo pronto, ahora será el Consejo General quien atienda las próximas controversias.
¿Se habrá ganado en el camino de una contienda más positiva, o se habrá abierto la puerta a la censura? En las semanas que quedan hacia el 2 de julio, sabremos la respuesta.
Por México
Reforma - De Política y Cosas Peores
24 de mayo del 2006
Me preocupa lo que sucederá el día de la elección presidencial, pero más me preocupa lo que sucederá un día después de la elección presidencial. Esta elección, según muestran todas las evidencias, será una elección cerrada que quizá se decidirá por algunos cientos de miles de votos. Es posible que quien alcance la victoria no la obtenga en modo aplastante que no deje ningún lugar a dudas. El mayor problema podría presentarse si Calderón triunfa en la elección y López Obrador la pierde por escaso margen. Seguramente AMLO no aceptaría su derrota sin más ni más. Impugnaría el resultado de la jornada electoral y trataría de conseguir la anulación del resultado. A fin de lograr eso, no vacilaría en recurrir a medidas de presión, para las cuales lanzaría su gente a las calles. Las condiciones de pobreza de muchos mexicanos propiciarían esas acciones, con riesgo para la tranquilidad social y la estabilidad política del País. Hay quienes dicen que es preferible tener a López Obrador seis meses en la calle, y no seis años en la Presidencia, pero eso es más fácil de decir que de padecer. Si eso sucediera, seguramente Madrazo se uniría a AMLO en la impugnación, pues ya se ha visto en ambos la voluntad de juntar fuerzas ante la que consideran una elección de Estado, suposición que Fox ha fortalecido con actos y declaraciones que en vez de favorecer a Calderón le han acarreado daño. Por otra parte López Obrador ha puesto en duda una y otra vez la imparcialidad del organismo electoral. Parecería que el candidato perredista está preparando el ambiente para negar, en caso de ser derrotado, la validez del proceso electoral, que desde ahora tilda de amañado. Se juega, pues, en este trance, algo más -mucho más- que la silla presidencial. Está en suerte lo que podría llamarse “la paz de la República”, su estabilidad política y social. Por eso debemos empeñarnos en mantener el talante democrático que se instauró hace apenas un sexenio. La idea de la concordia nacional debe prevalecer por encima de los intereses de partido, de las ideologías y pugnas de política. Sea cual sea el resultado, sea quien sea el candidato que obtenga la mayoría de los votos depositados -así esa mayoría se consiga por estrecho margen-, todos debemos acatar el fallo del organismo electoral, que ciertamente no ha dado en su actuación ningún motivo para que su imparcialidad sea puesta en duda. México importa más que López Obrador, Madrazo o Calderón. Los mexicanos valemos más que el PRD, el PAN o el PRI. Por encima de esta coyuntura electoral, por otra parte efímera, importan el bien de la Nación y el interés de sus habitantes… Solicia Sinpitier, madura señorita soltera, tenía dos pericos, y no podía saber cuál era el macho y cuál la hembra. Le sugirió un veterinario: “-Obsérvelos sin que se den cuenta. Si uno de ellos se trepa sobre el otro ya sabrá usted que es el macho. Póngale entonces en el cuello una cinta de tela blanca para distinguirlo”. Así hizo la señorita Sinpitier: observó a los periquitos, y cuando empezaron a hacer lo suyo le puso al loro macho un collar de tela blanca. Pasaron algún tiempo, y cierto día el padre Arsilio llegó a visitar a Solicia. El loro ve el alzacuello que llevaba el buen sacerdote y le dice: “-¿También a ti te pescaron, compañero?”… En el bar, Juan le pregunta a Pedro: “-¿Qué harías si en este momento supieras que dentro de una hora se va a acabar el mundo?”. Responde Pedro: “-Me pondría a follar a todo lo que se moviera. ¿Y tú?”. Contesta Juan: “-Me estaría quietecito”… FIN.
